Realizando un test genético al inicio del diagnóstico podría evitar hasta un 33% de errores en el tratamiento

Realizando un test genético en el momento inicial del diagnóstico se evita una tercera parte de los errores actuales a la hora de definir el tratamiento. Así lo demuestran los resultados de un estudio publicado en la revista «BMC Medicine» y liderado por investigadores delHospital Clínic de Barcelona y del Institut de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (Idibaps).

La investigación, en la que también han participado científicos del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) y de la Universidad de Carolina del Norte, constata que los test genómicos realizados en el momento del diagnóstico son vitales para mejorar la estrategia terapéutica ya que «permiten identificar la verdadera biología del tumor y proporcionan información valiosa en cuanto al pronóstico de la paciente, así como la respuesta que tendrá su tumor a la quimioterapia», según explica a ABC el doctor Aleix Prat, responsable del Servicio de Oncología del Clínic y del equipo de Investigación Genómica Translacional y Terapias Dirigidas en Tumores Solidos del Idibaps

Este tipo de test se utilizan actualmente de forma selectiva una vez se ha realizado la cirugía en pacientes con tumores sensibles a hormonas con el objeto de dedicir si es necesario el tratamiento posterior con quimioterapia. «Se trata de utilizar antes esta herramienta en beneficio de la paciente», apunta Prat, que ya aplica esta técnica en el Clínic. «Como es la misma tecnología, no hace falta aprobar nada, solo tiene que decidir llevarla a la práctica clínica la propia comunidad médica»,  y una vez realizado el test un comité multidisciplinario de expertos decide la mejor estrategia terapéutica y de seguimiento para cada caso concreto.

«En la investigación hemos demostrado que analizando 50 genes del tumor, aprovechando la punción inicial para la primera biopsia que se realiza a la paciente, se evitaría la quimioterapia a aproximadamente un 20 por ciento de las afectadas a las que se les ha indicado y no la necesitan y se indicaría a otro 15 por ciento de pacientes que no la reciben y sí la necesitan», explica el oncológo del Clínic. «En total se corregiría un tercio de errores en el tratamiento»

En el estudio se han evaluado los datos genómicos y clínicos de 957 pacientes con cáncer de mama, una de las series más importantes de las publicadas hasta ahora, para determinar la capacidad de identificar el subtipo molecular del tumor y evaluar su utilidad a la hora de predecir la respuesta a la quimioterapia, así como el pronóstico del tratamiento. Según los investigadores, «la biología identificada con datos genómicos es la variable más importante para predecir la respuesta al tratamiento y la supervivencia, más allá de las 4-5 variables que se utilizan actualmente en la clínica».

« Hemos demostrado con el estudio que aplicarlo en un principio, en el preciso momento del diagnóstico logramos, a la larga, mejorar la supervivencia porque afinamos más en el diagnóstico y en la estrategia terapéutica», constata el responsable del Servicio de Oncología del Hospital Clínic.

Por otro lado, la investigación «amplía el abanico» respecto al tipo de tumores indicados para la realización de este tipo de test. «Hasta ahora se han focalizado exclusivamente en tumores de mama hormonosensible ya ahora hemos visto que podrían ser útiles también, por ejemplo, en triples negativos», concluye el investigador. El cáncer de mama triple negativo suele ser más agresivo que otros tipos de cáncer de mama. Los estudios realizados indican que es más probable que este tipo de cáncer se propague fuera de la mama y sea recurrente una vez aplicado el tratamiento. Estos riesgos son aparentemente más elevados en los primeros años posteriores al tratamiento. A medida que pasan los años, los riesgos de padecer cáncer de mama triple negativo recurrente se equiparan a los niveles de riesgo para otros tipos de cáncer de mama.

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