La investigación clínica, la vía para seguir avanzando en la investigación de cáncer de mama

En la presentación de la novena Revisión Anual de Avances en Cáncer de Mama (RAGMA), el doctor Pedro Sánchez Rovira del Complejo Hospitalario de Jaén, ha asegurado que los ensayos clínicos en cáncer de mama permiten acceder a nuevos tratamientos más potentes que podemos utilizar de manera individualizada, lo que aumenta su eficacia, disminuye toxicidades y terapias innecesarias y una mejoría de la prestación sanitaria.

Los expertos del Grupo GEICAM de Investigación en Cáncer de Mama, han subrayado que la investigación clínica es la única vía para seguir avanzando en el conocimiento y tratamiento de la enfermedad. Dicho grupo ya participa activamente en ensayos como ‘OLYMPIA’ y ‘EMBRACA’.

El doctor Sánchez Rovira insiste en que, “sólo de ese modo podemos continuar incrementando las tasas de curación y supervivencia global en la enfermedad precoz y mejorar el control del tumor y la calidad de vida en fases avanzadas”.

La investigación clínica no solo repercute en beneficio de las futuras pacientes, sino también en las que deciden participar en ensayos. Esta es la razón “por la que apelamos a la implicación de las administraciones, y de las propias mujeres para fomentar su participación en ensayos”, ha aclarado la presidenta de la Federación Española de Cáncer de Mama (FECMA), Montserrat Doménech.

Respecto a su desarrollo, “hemos visto nuevos fármacos que tienen un impacto del aumento de las expectativas de supervivencia”, ha subrayado el doctor Sánchez, quién ha añadido que “los ensayos nos permiten ver la eficacia de estos nuevos fármacos”.

Actualmente, “hay 17 grupos cooperativos y en 20 años se han llevado a cabo más de 400 ensayos clínicos en los que han participado más de 46.000 pacientes”.

La presidenta de FECMA ha recalcado que “cada vez hay más interesados en ensayos clínicos porque es el camino a seguir”. Para los pacientes “es un tratamiento más, ya no escuchamos aquello de ‘voy a ser una rata de laboratorio’”.

Genes: la necesidad de seguir avanzando’ es el lema de este año para reflejar el potencial de continuar profundizando en el conocimiento molecular del tumor para proporcionar a cada paciente el tratamiento que más le conviene según su perfil genético.

“Los avances en la genética del cáncer de mama adquieren mayor importancia desde distintos puntos de vista; el conocimiento del fenotipo molecular en el momento del diagnóstico nos permite mejorar la información sobre el pronóstico de la enfermedad y elegir la mejor opción terapéutica”, ha indicado el miembro del Comité Organizador, el doctor José Enrique Alés.

El cáncer de mama hereditario afecta entre un 5 y 10% de los casos, principalmente ligados a mutaciones genéticas en BRCA 1 y 2. “Hasta hace poco conocíamos solo dos genes, pero se han descubierto muchos otros que posibilitan un avance” respecto al cáncer de mama hereditario, ha señalado experta del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, la doctora Ana Osorio.

Este hecho ha sido posible gracias a “las nuevas técnicas de secuenciación masiva que posibilitan el análisis de muchos genes a la vez dando resultados en un mes”.

“Los estudios genéticos actuales son menos costosos, más rápidos y cada vez más diferenciados”, pero “la incorporación de estos nuevos genes al diagnóstico está siendo lenta porque no se sabe la utilidad clínica de muchos de ellos”.

Se puede acceder a dichos estudios en la sanidad publica, siempre y cuando “este indicado que la mujer tenga riesgo de mutación genética”. De hecho, “cada vez se abre más el espectro que incluye a mas pacientes”, ha comentado la doctora Osorio.

En cuanto al tipo de perfil para acceder al estudio, “se recomienda hacer a pacientes afectadas de cáncer de ovario o mama; en primer lugar, se realiza un estudio inicial, y una vez detectado conviene que se lo haga toda la familia ya que esa es una de las principales utilidades”.

Respecto a la prevención del cáncer prematuro, en caso del hereditario, el experto en oncología del Hospital Montefiore de Nueva York, el doctor Steven Vogl, ha recalcado que “hay que centrar la conversación en el beneficio que esa aportación genética puede aportar al paciente”.

El doctor Vogl, desde un punto de vista práctico ha subrayado que “una vez que ha terminado el periodo fértil de la mujer o que ya no quiera tener más hijos, se extirpe los ovarios para prevenir el riesgo de cáncer”.

El resto de expertos ha compartido la misma opinión que el doctor Vogl. Ya que “aquellas mujeres que tienen el gen, tienen un riesgo aumentado”, por eso en mujeres con mutación “recomendamos la extirpación del ovario” para evitar posibles riesgos, ha insistido la doctora Isabel Álvarez, del Hospital Universitario de Donostia.

 

A su vez, se realizará ‘Álamo IV’ que, durante los próximos dos años y medio, incluirá a 12.000 pacientes diagnosticados entre 2002 y 2005, y analizará su evolución hasta la actualidad para “conocer como han impactado los nuevos tratamientos”, indica la doctora Isabel Álvarez.

Es evidente el impacto positivo y el incremento de las espectativas de supervivencia ya que han pasado de cerca del 70 por ciento a más del 85 por ciento

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