El Clínic estrena una técnica con material radiactivo para buscar y extirpar tumores

Cuando el tsunami que en 2011 arrasó el noroeste de Japón causó daños en la central nuclear de Fukushima, el gobierno evacuó a los vecinos que vivían en un radio de 20 kilómetros. Porque el material radioactivo que se estaba escapando de la central nuclear podía impactar en el ADN de las células, provocar mutaciones y dar lugar a algún tipo de cáncer. En Fukushima, los niveles de radiación superaron los 8 milisieverts por hora, el triple de la cantidad normal a la que una persona puede estar expuesta durante un año. Pero no toda radiación es mala. Controlada, no sólo no representa ningún riesgo, sino que puede utilizarse para ayudar a curar un cáncer. Para muestra, la técnica que ayer presentó el equipo médico del Hospital Clínico liderado por el doctor Sergi Vidal-Sicart, especialista en Medicina Nuclear, y la doctora Inmaculada Alonso, ginécologa y cirujana. Se trata de una semilla radioactiva de sólo 4 milímetros de longitud y 0,5 milímetros de diámetro que ayuda al equipo médico a localizar con precisión el tumor dentro del quirófano para extirparlo sin lesionar el tejido sano.

La cápsula radioactiva es de titanio y contiene yodo 125. Se introduce uno o varios días antes de operar a través de una aguja en el centro del tumor que los médicos detectan con ayuda de una ecografía, pues suelen tratarse de tumores no palpables. Isabel Sancho, una de las pacientes intervenidas con esta técnica, asegura que el pinchazo no le hizo daño y pudo hacer vida normal hasta pasar por quirófano. Es una de las 12 personas que desde octubre se han intervenido en el Hospital Clínic, 11 tenían un cáncer de mama, como Isabel, y uno en la glándula paratiroide.

Máxima precisión

Una vez dentro del quirófano, el cirujano con la ayuda de un profesional de Medicina Nuclear, a través de una sonda de detección de rayos gamma busca la cápsula que emite un pitido. Cuando la encuentra, ya puede extirpar el tumor de forma muy precisa. Y precisión evita que se extraiga tejido sano. Al acabar la operación la semilla radioactiva se retira, se analiza la pieza en Anatomía Patológica y se almacena en el Servicio de Medicina Nuclear del Clínic.

Además de ayudar a extirpar tumores de mama no palpables, la doctora Alonso añade que es una buena técnica para aplicar en un cáncer de mama con metástasis en los ganglios. En estos casos, se hace una quimioterapia antes de entrar en quirófano y si funciona –en un 40% de los casos–, en vez de vaciar todos los ganglios de la axila, operación que se hace por protocolo, se utiliza la cápsula radioactiva para localizar el ganglio dañado, extirpar, evitar el vaciado y sus secuelas –dolor y dificultad para mover el brazo–. Además del Clínic, esta técnica innovadora se ha probado en el madrileño Ramón y Cajal, el sevillano Virgen Macarena, y hay conversaciones para probarse en el hospital Virgen de las Nieves de Granada.

 

Montse Espanyol.

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Cuatro generaciones de mujeres que sufrieron cáncer de mama

Esta es la historia viva de una familia luchadora como pocas. De mujeres valientes y echadas para adelante, a las que la vida se empeñó en poner en su camino el mismo obstáculo: un cáncer de mama. Tres de esas mujeres, de tres generaciones distintas, cuentan abiertamente su experiencia. Y en ese relato tienen cabida frases como «nadie quiere enfermar de cáncer», pero también «tenerlo no es ningún drama». Como tampoco lo es, añaden, someterse a una mastectomía bilateral (extirpación de las mamas) y en esta familia hay seis personas que lo hicieron, incluidas ellas tres, explica Lydia Angueira, una conocida vecina de Padrón y segunda generación de la estirpe protagonista.

La primera persona con cáncer de mama de la que tienen constancia es una tía paterna, Ramona Angueira, que falleció con 42 años, aunque el padre de Lydia también tuvo cáncer, de pulmón.

La segunda generación son Lydia y sus hermanas Maruja y Pura. A la primera que se lo diagnosticaron fue a Maruja, que era misionera y se operó en Perú con 42 años. A los seis meses, le tocó a su hermana Pura, de 44 años, abuela de una de las tres protagonistas de este relato.

A Maruja le repitió el cáncer, pero en el páncreas, al mismo tiempo que se lo diagnosticaron de mama a Lydia, con 53 años. Y cuando esta última estaba con la segunda sesión de quimioterapia, falleció su hermana Pura, con 48 años. Lydia tiene ahora 64 y recuerda que en cinco años coincidieron tres familiares enfermas: ella, su tía Maruja y su hija Begoña Rial, de 42 años y a la que le detectaron un tumor con 35.

Radioterapia, quimioterapia, mastectomía, reconstrucciones… y tratamientos de por vida, de modo que Lydia lleva once años tomando una pastilla diaria. «Eso del tratamiento por cinco años pasó a la historia», señala su hija Begoña. Y los tratamientos tienen consecuencias, añade, «pero no te limitan toda la vida, aunque te condicionan. No es cierto que pases por esta enfermedad y todo vuelva a ser igual; la vida es distinta, lo que no quiere decir mala, pero vives siempre con algo ahí», reconoce.

Tantos casos en la familia las llevó a someterse un estudio genéticos para saber quién hereda la mutación dañina en el gen BRCA2 que, según cuentan, está tan arraigada en la genética familiar que hasta un varón fue diagnosticado de cáncer de mama con 35 años, algo muy poco común. Otros cuatro miembros de la familia, de la misma generación que Tamia, acaban de hacer la analítica de sangre, cuentan.

Lydia fue la primera en someterse al estudio genético, que le confirmó la mutación del gen, aunque ella ya tenía claro desde hacía tiempo que iba a padecer cáncer de mama. «Eu xa o tiña totalmente asimilado», cuenta, una vez que un médico le dijo que tenía el 95 % de riesgo de padecerlo. Le preguntó al profesional qué podía hacer y, según relata, este le dijo que se controlase. Ese es, para ellas, el mejor consejo, que todas las mujeres se controlen, incluso las más jóvenes. Ellas lo hacen y Begoña afirma que cuando sales de la revisión y todo está bien es «como un chute de energía positiva».

«Cuando sales de la revisión, cada seis meses, y todo está bien es un chute de energía positiva»

Lydia, Begoña y Tamia han accedido a contar su historia porque quieren transmitir un mensaje de vida en positivo, de optimismo, porque, para ellas, es la única manera de afrontar una enfermedad así. «Á vida hai que botarlle valor e hai que loitar, tirar para adiante e convencerse de que desta vas saír; non te podes achicar», defiende Lydia, que reconoce, no obstante, que saber que su hija tenía cáncer fue un shock porque «sabes o que vivistes ti e o que vai ter que pasar ela», señala.

Lydia y Begoña son, además, «grandes ejemplos de fortaleza y de tirar para adelante» para Taima que, con 18 años, se hizo el estudio genético y le dio positivo. Por ello, anima a la gente joven a que se controle pero, como precisa Lydia, sin que ello sea una obsesión porque hay que vivir y disfrutar, aseguran. Pese a su optimismo, reconocen que hubo momentos malos, por ejemplo, cuando te confirman el diagnóstico y tienes que asumir la realidad.

En este relato hay que mencionar, además, a la madre de Tamia, Ana, para la que se repite la historia, no como enferma, pero sí como familiar directo, primero con su madre Pura y ahora con su hija. Al igual que el resto de mujeres, lo hace con una fortaleza admirable, quizás porque, reconoce, se la transmite su propia hija.

Lydia aún está convaleciente de una mastectomía bilateral, a la que se sometió por recomendación médica, operación por la que también acaba de pasar Tamia. Para ellas dos y para Begoña, que hace años que está operada, esta intervención preventiva «no es trauma», a diferencia de lo que parecen transmitir algunos casos mediáticos, según explican. Así, hablan de que la mastectomía «puede ser la que te haga no tener que pasar por un cáncer», en palabras de Begoña.

 

UXÍA LÓPEZ 

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/arousa/vilagarcia-de-arousa/2018/12/16/cuatro-generaciones-cancer-mama/

Alpelisib más fulvestrant mejoró la SLP en pacientes con cáncer de mama avanzado

Novartis ha anunciado un nuevo análisis del ensayo global de Fase III SOLAR-1 que investiga el inhibidor BYL719 (alpelisib) de PI3K alfa-específico en combinación con fulvestrant en hombres y mujeres posmenopáusicas con cáncer de mama avanzado o metastásico receptor hormonal positivo y receptor del factor de crecimiento epidérmico humano 2 negativo (HR+/HER2-) con mutaciones en PIK3CA.

En SOLAR-1, la incorporación de BYL719 a fulvestrant prácticamente duplicó la supervivencia libre de progresión (SLP) en pacientes con cáncer de mama HR+/HER2- avanzado con mutaciones en PIK3CA con progresión durante o después del tratamiento con un inhibidor de la aromatasa, comparado con fulvestrant en monoterapia. En este análisis, BYL719 más fulvestrant también demostró beneficios de tratamiento clínicamente significativos tras la progresión durante el tratamiento con un inhibidor de la aromatasa o tras recibir hasta una línea de terapia adicional para cáncer de mama avanzado. Estos datos se han presentado este lunes durante una exposición oral en el San Antonio Breast Cancer Symposium 2018.

Alrededor del 40% de los pacientes que padecen cáncer de mama HR+ avanzado tienen mutaciones en PIK3CA, que sobreactiva la vía del PI3K. Cuando se activa, la vía del PI3K se asocia a crecimiento tumoral, resistencia al tratamiento endocrino y un mal pronóstico general. Actualmente no hay tratamientos aprobados para el cáncer de mama específicamente dirigidos a esta mutación.

“La mutación en PIK3CA es la alteración accionable más común en el cáncer de mama ER+, por lo que resulta prometedor ver una prolongación significativa de la SLP con terapia de combinación con BYL719 en pacientes con cáncer de mama con mutaciones en PIK3CA con progresión durante el tratamiento con un inhibidor de la aromatasa y que recibieron hasta una línea de terapia adicional antes del tratamiento con BYL719 más fulvestrant”, ha comentado Dejan Juric, del Termeer Center para Terapias Dirigidas del Massachusetts General Hospital Cancer Center. “Con los resultados del ensayo SOLAR-1, podemos decir con confianza que identificar y abordar las mutaciones en PIK3CA es clínicamente importante, ya que aplicamos el paradigma de la Oncología de precisión para el cáncer de mama y buscamos continuamente nuevas soluciones de tratamiento para prolongar la vida de los pacientes con esta enfermedad”.

BYL719 en combinación con fulvestrant mejoró consistentemente la mediana de la SLP en pacientes con cáncer de mama avanzado HR+/HER2- con mutaciones en PIK3CA con progresión a los 12 meses de tratamiento con un inhibidor de la aromatasa o recibieron hasta una línea de terapia adicional para cáncer de mama avanzado.

 

https://www.consalud.es/medicamentos/

Un cirujano del Servet recibe accésit para investigar cáncer de mama

La Fundación Mutual Médica ha otorgado este año el primer accésit al cirujano José Ramón Oliver, del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, para que desarrolle una investigación sobre la radioterapia intraoperatoria (RIO) en cáncer de mama.

La RIO, tecnología en la que el Servet ha sido pionera, implica que en la misma sesión quirúrgica en la que a la mujer se le extrae el tumor de mama se le administre la radioterapia, y evitar posteriores sesiones en el acelerador, informa el Ejecutivo aragonés.

Este procedimiento se puso en marcha en el hospital zaragozano en 2015 por un equipo multidisciplinar y ahora el accésit de Mutual Médica va a favorecer el análisis de los resultados.

“Nuestro objetivo es demostrar que la RIO, en pacientes seleccionadas con cáncer de mama en estadios tempranos y empleando el dispositivo Axxent, de Xoft, presenta unos resultados no inferiores oncológicamente ni a nivel de supervivencia, complicaciones o resultados estéticos sumando a todo ello las ventajas de la radioterapia intraoperatoria”, explica el doctor Oliver, de la Unidad de Mama del Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo del Servet.

Su hipótesis de investigación, titulada Análisis descriptivo de recurrencia locorregional, a distancia, supervivencia y otras variables en pacientes con cáncer de mama en estadios iniciales tratadas con cirugía conservadora y radioterapia intraoperatoria, ha sido premiada con un accésit de 4.000 euros, dinero que será destinado al estudio estadístico y a la publicación de los datos.

Para Oliver, la puesta en marcha de esta tecnología ha favorecido especialmente a dos grupos de pacientes: las de mayor edad y las que viven más alejadas de los centros de referencia. Respecto al primer grupo, se estima que “en pacientes seleccionados, especialmente ancianas, con cáncer de mama, la RIO puede evitar una radioterapia externa en aproximadamente tres de cada cuatro pacientes”.

Respecto al segundo grupo, la RIO favorece la cirugía conservadora. En casos en los que la paciente vivía muy lejos, se favorecía la mastectomía para evitar traslados continuos de la enferma por la difícil accesibilidad a la radioterapia. Aplicar la radiación en la misma sesión quirúrgica evita mastectomías, siempre que la indicación clínica así lo aconseje. Cabe destacar, en este sentido, que el Hospital Obispo Polanco de Teruel está ultimando la implantación de esta técnica, que se podrá aplicar a comienzos del próximo año.

 

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Inmunoterapia antes de cirugía: un área en investigación que podría cambiar “radicalmente” algunos tumores

El doctor Ignacio Melero, investigador senior de Inmunología e Inmunoterapia del Cima y de Clínica Universidad de Navarra, ha señalado que la inmunoterapia neoadyuvante, es decir, antes de la cirugía, podría cambiar “de un modo radical” el microambiente tumoral y, así, prevenir y retrasar la reaparición de tumores, según datos preliminares de diversos estudios.

Melero, junto con expertos como Antoni Ribas, oncólogo en la Universidad de California-Los Ángeles (Estados Unidos), o Antonio González Martín, codirector de Oncología Médica de Clínica Universidad de Navarra, han participado este lunes en el encuentro científico ‘Cancer Inmunotherapy Day’, organizado por el Cima y Clínica Universidad de Navarra para debatir sobre los últimos avances en inmunoterapia oncológica, una disciplina que “ha avanzado de manera revolucionaria en la última década”.

“Esto es ciencia que se generó hace 20 o 25 años, que se llevó a la clínica hace 10 o 15 años, y se probó en pacientes en los últimos cinco años. En este tiempo, ha sido el mayor cambio en el tratamiento del cáncer desde los tratamientos convencionales: cirugía, radioterapia y quimioterapia. Ha sido un cambio de antes y después”, ha resumido Ribas, uno de los mayores expertos a nivel mundial en resistencia a los tratamientos de inmunoterapia.

Pese a que hasta ahora la mayor parte de los fármacos inmunoterápicos se han dirigido a tumores avanzados o, directamente, metastásicos, González Marín recuerda que ya se tienen datos de que un tratamiento neoadyuvante en cáncer de pulmón mejora la supervivencia de los pacientes.

El especialista ha apuntado que también en cáncer de mama varios estudios están explorando su eficacia cuando se aplica en el preoperatorio. “El gran reto para los clínicos es identificar qué pacientes van a responder al tratamiento, porque existe una gran heterogeneidad entre unos tumores y otros en la capacidad de responder a la inmunoterapia”, recuerda.

Estos tratamientos antes de la cirugía también han sido efectivos en ensayos clínicos en otros tumores, como melanoma. “La manera de saber si eficaz es comprobar que, cuando el cirujano reseca el tumor, han desaparecido en gran medida las células tumorales. El uso de inmunoterapia antes de cirugía cambia de un modo radical el microambiente tumoral según muchos estudios, pero aún están en curso”, puntualiza Melero.

GRANDES AVANCES DENTRO DE 5 O 10 AÑOS

El experto de Clínica Universidad de Navarra ha vaticinado que en los próximos cinco o diez años se verán nuevos “avances clave significativos”. “Los mejores investigadores que trabajaban en cáncer se están concentrando ahora en inmunoterapia. Esto hace que este campo vaya a ser especialmente fértil en los próximos cinco o diez años. Soy optimista porque desconocemos muchas cosas importantes aún. La industria farmacéutica, en una competición feroz, está desarrollando en años lo que de otra manera se habría tardado décadas. Estamos consiguiendo avances en modelos animales que uno no podría haber soñado hace solo cinco años”, valora Melero.

En la misma línea, González Marín considera que, hoy en día, la inmunoterapia es “probablemente el motivo de investigación clínica mas relevante en todos los ámbitos”. “Más del 50 por ciento de los ensayos clínicos en cáncer están fundamentados en inmunoterapia. Esto refleja lo que va a ocurrir en el futuro”, justifica.

Preguntado sobre la relevancia y papel de España en los avances alcanzados y futuros, Melero ha celebrado que en nuestro país hay “varios pioneros” de la inmunoterapia, pero ha lamentado que la investigación, en este y otros campos, está “infrafinanciada”. “Tenemos que competir con estas condiciones en un entorno internacional tremendamente potente. No obstante, la producción científica española en artículos y ensayos clínicos ha sido muy importante”, asegura.

A pesar de todo, ha reclamado que la investigación necesita “más medios”, y ha criticado que España no se focalizará “antes y mejor” en la investigación en inmunoterapia oncológica. “No reaccionamos con suficiente velocidad cuando se convertía en el centro de la investigación en cáncer. Ahora claramente se esta haciendo un buen papel teniendo en cuenta los medios con los que contamos”, ha concluido.

 

Getty Images/ Poga

Europa Press

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La ciencia, a un paso más cerca de tratar con éxito el cáncer de mama: crean un anticuerpo que guía al sistema inmune a las células tumorales

Investigadores del Instituto de Oncología Vall d’Hebrón han generado un anticuerpo que guía al sistema inmune de las pacientes con cáncer de mama a las células tumorales, lo que permitiría mejorar la efectividad de la inmunoterapia. Además, llega a España un tratamiento que es una revolución en la radiooncología: una máquina que ataca al tumor, irradiando lo menos posible los tejidos sanos.

“Hemos generado un nuevo anticuerpo que guía al sistema inmune de la paciente hacia sus células tumorales“, ha explicado Joaquín Arribas, director de investigación del Instituto de Oncología Vall d’Hebrón.

Este anticuerpo permitiría mejorar la efectividad de la inmunoterapia, un tipo de tratamiento contra el cáncer que utiliza los anticuerpos del propio organismo para eliminar las células malignas. Su inconveniente hasta ahora está en la incapacidad del sistema inmunológico de detectar las células enfermas.

En este sentido, Joaquín Arribas, ha señalado que “una vez se potencia la acción del sistema inmune, con relativa frecuencia no es capaz de identificar las células tumorales y ataca también a las normales”.

De tener éxito, el fármaco beneficiará al 10% de las mujeres que sufren cáncer de mama. Dependerá de la existencia o no de un tipo concreto de proteína ya que, según ha apuntado director de investigación del Instituto de Oncológica Vall d’Hebrón, “los tumores de mama son enfermedades muy distintas y no hay una terapia para tratarlas todas”.

A España llega otro tratamiento que supone toda una revolución en el ámbito de la radiooncología. Se trata de una máquina, única en el país, que permite “administrar solo al tumor la dosis que se quiere dar sin irradiar o irradiando lo menos posible los tejidos sanos“, ha afirmado Ramón Mirabell, director médico del proyecto.

Pretenden tratar, así, multitud de casos de cáncer a través del empleo de protones “para aquellos tumores que están cerca de estructuras u órganos muy sensibles a las radiaciones“, ha explicado Ramón Mirabell.

Una técnica apropiada en situaciones en las que las opciones de tratamiento son limitadas y presentan un elevado riesgo para el paciente.

 

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Doctor Salomón Menjón: «Cada vez encontramos más casos de cáncer de mama en mujeres jóvenes»

Hablar con el doctor Salomón Menjón es hablar con una de las figuras más destacadas de la vertiente de la medicina encargada de tratar el cáncer de mama y ginecológico. Durante sus varias décadas de experiencia con este tipo de enfermedades, ha visto la evolución de una dolencia, la del cáncer de mama, que, según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer, tiene el riesgo de padecer a lo largo de su vida 1 de cada 8 mujeres.

Actualmente, el doctor compagina su labor como Coordinador de la Unidad Funcional Oncológica de Cáncer de Mama en el Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada con su clínica privada, la Clínica Doctor Menjón. Además, es presidente de Sociedad Andaluza de Ginecología Oncológica y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Senología y Patología Mamaria.

Tal y como él reconoce, es en su consulta privada donde goza «de una mayor libertad» para ir más allá y tratar otro tipo de enfermedades relacionadas. Es allí donde el sello de identidad que ha creado tras cuarenta años de ejercicio coge forma y hace del centro una de las clínicas a la vanguardia en tratamientos de cáncer de mama y ginecológico o cuestiones relativas a la reproducción.

XVI Jornadas Actualización Ginecología Oncológica

No en vano, el Doctor Menjón mantiene un vínculo con la investigación de nuevos tratamientos y técnicas de detección para cáncer de mama y ginecológicos; es miembro de numerosas sociedades científicas y coordina las Jornadas de Actualización en Ginecología Oncológica que se celebran anualmente en Granada.

Ilusionado por el éxito del evento, que este año se celebró del 30 de noviembre al 1 de diciembre en el H.U Virgen de las Nieves, Menjón subraya la importancia de las «novedades quirúrgicas y médicas, relacionadas con la quimioterapia o tratamientos dirigidos del cáncer ginecológico y de mama, que se mostrarán durante estos días».

Porque son tiempos críticos para estos tipos de cánceres, no sólo por su incidencia, sino por la aparición de determinados casos –Menjón cita el de Angelina Jolie- que visibilizan la dolencia y aumentan la alarma. «Hay una preocupación creciente por determinadas formas de cáncer ginecológico –argumenta-. Por ejemplo, cada vez me encuentro más mujeres preocupadas por su variante hereditaria. Es cierto que esta variante está ahí, pero constituye una fracción menor: en torno a un 10% de cánceres están ligados a antecedentes familiares o a mutaciones de los genes».

De esta forma, el origen genético habría permitido, según sus palabras, abrir nuevos campos de tratamiento, sobre todo en el cáncer ovárico: «Tras años de ser un cáncer huérfano de opciones, ahora tenemos la posibilidad de llevar a cabo tratamientos específicos dirigidos a dianas moleculares».

Cáncer de mama: nuevos horizontes

La incidencia del cáncer de mama es, sobre el papel, cada vez más alta. No obstante, Menjón advierte: «No sabemos si se corresponde con una incidencia mayor o con un triunfo de las campañas de detección precoz». Lo que sí ha comprobado, reconoce, es «un desplazamiento de la edad de detección. Cada vez se detecta en más mujeres jóvenes. Son casos todavía escasos, pero ya no son extraordinariamente raros como antes».

Dos aspectos fundamentales de la enfermedad son sus causas y tratamientos. Por un lado, Menjón explica que no podemos poner el foco en un ingrediente concreto: «Es posible que el cáncer de mama aparezca motivado por factores ambientales, alimentarios o de estrés. Sí es cierto que el aumento de la grasa corporal es determinante; uno de los principios de la OMS para luchar contra el cáncer es evitar el exceso de peso, pero nuestra sociedad suele contar con este problema. No se hace el ejercicio que se debería hacer y se lleva a cabo una alimentación menos sana»

En cuanto a los nuevos tratamientos, el doctor subraya que «han evolucionado extraordinariamente, con cirugías más selectivas, menos extensas y mutilantes, que desfiguran menos la imagen de la paciente». Y concluye con otro halo de esperanza: «Ha habido una progresión de fármacos menos tóxicos, con menos efectos secundarios, que nos abren nuevos e importantes horizontes. Actualmente estamos participando en multitud de ensayos».

 

https://www.ideal.es/granada/

La intervención psicológica en mindfulness con pacientes supervivientes de cáncer de mama. Revisión sistemática

Raquel Calero y Juan Antonio Cruzado

Universidad Complutense de Madrid

El cáncer de mama sigue siendo el tumor más diagnosticado entre las mujeres. Los últimos datos de los que disponemos en nuestro país afirman que la supervivencia a más de 5 años será superior al 80% de los casos. Esto se debe en parte al diagnóstico precoz y al éxito de los tratamientos y el avance de los cribados.

Pasar por el diagnóstico de un cáncer de mama y superar los tratamientos implica múltiples necesidades de atención; además de problemas médicos, adaptaciones continuas a problemas sociales, mentales y emocionales, que limitan la calidad de vida de estas pacientes. Así muchas de estas pacientes una vez superados los tratamientos presentaran secuelas físicas (cambios en la imagen corporal, fatiga, falta de energía, problemas en el sueño, etc.), neurocognitivas (disfunción cognitiva) y psicológicas (malestar emocional, ansiedad y depresión).

En los últimos años se ha incrementado la investigación en las intervenciones psicológicas destinadas a favorecer la calidad de vida en pacientes supervivientes de cáncer de mama. Entre ellas las psicoeducativas, terapias cognitivo conductuales, counselling grupal e individual, terapia de expresión emocional y las intervenciones basadas en mindfulness.

En concreto, el Mindfulness lleva más de una década aplicándose con el objetivo de mejorar el bienestar y la respuesta emocional al cáncer en general y al de mama en particular.

El mindfulness se empezó aplicar en poblaciones sanas, esto es con ausencia de enfermedad clínica a finales de los años 70 por Jon Kabbat-Zinn y su equipo en la Clínica de Reducción de Estrés de la Universidad de Massachusetts bajo el nombre de Mindfulness Based Stress Reduction (MBSR) y con el objetivo de ayudar a las personas a reducir los síntomas de estrés y ansiedad y problemas con el sueño diarios (Kabbat-Zinn, et al., 2017). Con los años, y dado el éxito del que informaban sus investigaciones, se empezó aplicar a poblaciones clínicas, esto es a personas que padecían: depresión, fibromialgia y dolor crónico. Este programa llamado Mindfulness Based Cognitive Therapy (MBCT) combina el programa original de Mindfulness con la terapia cognitivo-conductual. Años más tarde, a partir de la década de los 90, se empezó aplicar, adaptando su estructura y contenido a las necesidades que presentaban los pacientes con cáncer; las sesiones eran un poco más cortas en tiempo para evitar el cansancio de las participantes y el contenido introducía herramientas útiles para enfrentar síntomas comunes en estas pacientes como la ansiedad por el miedo a las recaídas.

En la actualidad, el Mindfulness se aplica con frecuencia a supervivientes con cáncer. Sin embargo es necesario valorar la eficacia de estas intervenciones en esta población, y conocer en qué consisten y como se estructuran sus programas, para ello se ha llevado a cabo una revisión sistemática de las intervenciones psicológicas en mindfulness en supervivientes de cáncer de mama (bases de datos: Pubmed, CINAHL y Psycinfo) con el requisito de que incluyeran además de los grupos experimentales, grupos control, así como seguimiento tras finalizar las intervenciones con el fin de validar los resultados obtenidos.

En esta revisión se encontraron 10 investigaciones que informan de resultados positivos del Mindfulness en mejora significativa de síntomas psicológicos, físicos, cognitivos y biológicos (aumento de la telomerasa). La investigación muestra hasta tres modalidades de programas en mindfulness que parten del original MBSR y estos son: Mindfulness basado en la reducción de estrés para cáncer de mama (MBSR-BC), Recuperación del cáncer basada en Mindfulness (MBCR) y Mindfulness para la vida cotidiana (MAPs). La modalidad de programa más utilizada de Mindfulness sigue es el MBSR. No obstante, a este respecto y tras el análisis de los programas de Mindfulness empleados en estas investigaciones no se puede concluir cual es el protocolo de entrenamiento en Mindfulness más idóneo para las supervivientes con cáncer de mama, por lo cual siguen siendo necesarios estudios que vayan encaminados a validar el contenido y estructuración del programa de entrenamiento.

En conclusión, el Mindfulness se muestra eficaz para mejorar el bienestar, la calidad de vida, y reducir los síntomas de ansiedad, depresión y estrés percibido, y variables físicas como la fatiga, Así mismo, es necesario hacer hincapié en la necesidad de continuar llevando a cabo investigaciones por medio de diseños de investigación rigurosos que ayuden a determinar si también podrían resultar eficaces para reducir síntomas físicos como insomnio, síntomas cognitivos, y mejorar la actividad del sistema inmunológico.

El artículo completo puede encontrarse en la Revista Psicooncología:

Calero, R., Cruzado, J. A. (2018). La intervención psicológica en mindfulness con pacientes supervivientes de cáncer de mama. Revisión sistemática. Psicooncología15, 75-88.

http://www.infocop.es/

El seguimiento del embarazo en una mujer con cáncer de mama debe ser multidisciplinar

Aunque los datos varían según las series publicadas, en 1/3000 embarazos puede haber un cáncer de mama, que es el proceso oncológico más frecuente en la mujer gestante. Su diagnóstico se realiza en estadios más tardíos. Juan Antonio León, jefe de Sección de Ginecología y Obstetricia del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, explica a El Médico Interactivo que su incidencia va en aumento, debido a dos hechos que están directamente relacionados: por una parte, el retraso en la edad de inicio de la maternidad, por lo que las gestantes con más de 40 años han pasado del 3 al 6% en la última década, y, por otra, estudios recientes muestran que la incidencia de cáncer de mama en mujeres jóvenes está aumentando.

Por eso, el embarazo en una mujer que ha tenido o tiene cáncer de mama debe de catalogarse de alto riesgo y, por tanto, “el control prenatal y la planificación del parto se debe realizar en un centro de referencia que garantice un enfoque multidisciplinario, donde estén presentes oncólogos, obstetras, neonatólogos y cirujanos, entre otros”, detalla el especialista, quien asegura que tras el diagnóstico es fundamental conocer el estadio oncológico, la diversidad histológica, los marcadores asociados y enfocar el abordaje terapéutico. Según el ginecólogo, la edad gestacional al diagnóstico es relevante en cuanto a las posibles repercusiones del tratamiento sobre el feto y el control fetal, centrado en controlar el crecimiento fetal, la aparición de insuficiencia placentaria o de malformaciones asociadas a algunos tipos de quimioterapia.

El momento del parto debe ser valorado según el protocolo de tratamiento oncológico, la edad gestacional y la maduración fetal, con el objetivo de evitar los riesgos de morbimortalidad añadidos por la prematuridad, por lo que debe intentarse alcanzar un embarazo a término. Para la finalización del embarazo y tomando en cuenta el estadio tumoral, en los casos más incipientes se recomienda la inducción del parto y el intento de alcanzar un parto vaginal.

Tratamiento quimioterápico

En estos casos, la paciente no debe recibir ningún tratamiento quimioterápico, al menos en las últimas tres semanas previas al parto para evitar problemas relacionados con la supresión hematopoyética (hemorragia, infección, anemia) tanto en la madre como en el feto, así como las potenciales complicaciones de sepsis y muerte. Además, “es necesario revisar siempre la placenta tras el parto para descartar metástasis,que se han descrito en algunas pacientes”.

El diagnóstico del cáncer de mama durante el embarazo es un evento dramático que plantea grandes dilemas e incertidumbres en la paciente y su familia. Por ello, es importante también que la paciente tenga soporte psicológico adecuado.

El especialista hace hincapié en tener en cuenta los cambios fisiológicos que se producen en la mama durante la gestación, así como la secreción por el pezón pueden enmascarar la clínica del cáncer de mama y producir un retraso en el diagnóstico de esta enfermedad.

La presentación clínica más frecuente es un nódulo palpable no doloroso. Por eso, es imprescindible profundizar en el estudio de todo nódulo mamario de reciente aparición durante la gestación o puerperio que persista más de dos semanas. “Aunque se estima que el 70-80% de las masas detectadas durante la gestación son benignas la confirmación mediante pruebas de imagen y/o estudio histológico es necesaria”, apunta el ginecólogo del Hospital Gregorio Marañón.

Lactancia

Respecto a la lactancia, las pacientes deben ser advertidas de que muchas drogas citotóxicas pueden secretarse por la leche materna y exponer así al feto a esos fármacos, por lo que no está recomendada durante la quimioterapia.

Tras el parto, se continuará con el tratamiento oncológico. En el caso de que la finalización de la gestación sea mediante cesárea, el inicio del tratamiento oncológico se reiniciará una semana después de la cirugía.

Con respecto al tratamiento quimioterápico, hay que tener en cuenta que en el periodo previo a las 12 semanas es el momento de mayor susceptibilidad en el que pueden aparecer desde la pérdida fetal a posibles anomalías asociadas. Existen medicaciones totalmente contraindicadas, como ejemplo el metrotrexate que debe evitarse durante todo el embarazo por su lenta eliminación del tercer espacio (líquido amniótico) y su potencial efecto abortivo y teratogénico.

Pero antes de plantearse un embarazo, hay que considerar que algunos tratamientos se pueden asociar a toxicidad sobre el ovario, por lo que debe de considerarse uno u otro protocolo terapéutico en función de los deseos gestacionales. De igual forma, tras el uso de algunos fármacos no se recomienda a la paciente quedarse embarazada en los siguientes 6-12 meses.

 

www.elmedicointeractivo.com

«El cáncer de mama es un privilegiado en investigación gracias al papel de la mujer»

La médica e investigadora en oncología Ana Lluch (València, 1949) fue investida la semana pasada como doctora honoris causa de la Universitat Jaume I (UJI) de Castelló. A su labor como investigadora en el cáncer de mama se suma su incansable lucha por mejorar la comunicación entre profesionales sanitarios y pacientes oncológicos. Defensora a ultranza de los ensayos clínicos, los define como una oportunidad para enfermos presentes y futuros.

¿Qué supone este reconocimiento y cuál es su relación con la Universidad Jaume I de Castelló?

Que la UJI te nombre honoris causa es algo muy importante y que da valor y visibilidad a que las mujeres también podemos tener una visibilización en este mundo de la universidad, de la docencia y de la investigación. La universidad de Castelló es de una alta calidad, que se está haciendo las cosas muy bien en el ámbito sanitario.

¿En qué momento se encuentra la investigación en el campo sanitario?

Estamos en un momento muy importante de la investigación y, sobre todo, en el campo de la oncología. Hemos progresado y estamos, desde hace diez años, en un momento de progresión que ha hecho que la investigación oncológica haya sido muy importante. Sobre todo, debido a los avances en biología molecular, en tecnologías y en el conocimiento del genoma. Todo eso ha hecho que los progresos que hoy tenemos en el campo del diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades oncológicas sea un momento muy importante. Se han conseguido tratamientos mucho más adaptados, personalizados a lo que es la persona y más específicos, tanto para la enfermedad como para la persona, y no tratamientos inespecíficos que teníamos antes.

¿Qué se ha hecho bien en el cáncer de mama para reducir tanto la mortalidad que no se ha hecho en otros tipos de cáncer?

El cáncer de mama afecta a una gran cantidad de mujeres en el mundo. Es el cáncer más frecuente en las mujeres y, por tanto, se ha invertido mucho en investigación. Eso ha hecho que hoy estemos en un momento en el que, prácticamente, se cure el 80 por ciento de los casos, cuando se diagnostican precozmente. Pero, por otro lado, la suerte del cáncer de mama es que es un tumor externo, que está en la mama, y tenemos la mamografía, una prueba que no es molesta, y que sirve para diagnosticar cualquier alteración antes de que aparezca. Por tanto, se puede hacer un diagnóstico precoz. En otro tipo de tumores, como el de pulmón u ovarios, no tenemos una herramienta tan importante como es la mamografía y, cuando se diagnostican, están en fases más avanzadas. Por otro lado, la gran suerte que tenemos es que, se ha investigado tanto en el cáncer de mama, que hoy entendemos las alteraciones biológicas y tenemos tratamientos específicos para las alteraciones que presentan las células del tumor.

¿Se podría considerar que el cáncer de mama es un privilegiado en inversión en investigación?

Sí, es un privilegiado porque las mujeres en la sociedad han hecho que el cáncer de mama sea un problema de salud pública por el número tan elevado de mujeres a las que afecta. También por haber conseguido ayudas para investigar de forma tan importante. Aquí en Castellón está la Fundación Le Cadó que consigue mucho dinero para proyectos de investigación en cáncer de mama. Toda la provincia de Castellón colabora en este proyecto.

¿Cómo ha evolucionado la comunicación entre el personal sanitario y la persona enferma?

En ese aspecto necesitamos mucha mejora. Yo soy muy reivindicativa de la comunicación. Se necesita saber comunicar mejor al enfermo y a su familia de los procesos. Por eso pienso que en el currículo de Medicina debería haber una asignatura de comunicación, porque nos falta conocer mejor las bases para poder hacerla mucho más real y que ayude a enfermo a desarrollar todo el proceso de una manera mucho más clara. Los enfermos nunca saben qué habrá después y todo es por culpa de esa falta de comunicación del médico y el enfermo. Por eso tenemos que enseñar mejor a las nuevas generaciones de médicos y sanitarios a saber comunicar.

¿Y qué características debería tener esa comunicación para que sea más fluida?

Una comunicación real, una comunicación fundamentada en la situación real. No decir que no pasa nada, sino explicar muy bien al enfermo cómo se ha desarrollado la enfermedad que tiene, si se sabe. En ocasiones, el médico tampoco sabe las causas, que es lo que quiere saber el enfermo, pero sí que sabemos cómo se va a desarrollar, cómo tenemos que atacarlo, cuál es el proceso para llevarlo a cabo. Hay que hacer una hoja de ruta a cada enfermo de su proceso y comunicarle a qué se va a tener que enfrentar y cómo enfrentarse a ello.

¿En qué medida repercutiría esa mejora comunicativa en el paciente?

Tanto en el paciente como en la familia, te das cuenta de que cuando hay una comunicación buena y hay buen «feeling» las cosas van mucho mejor y fluyen mucho más, y el enfermo no se encuentra en un túnel negro que no tiene salida.

¿Cuáles son los ensayos clínicos en los que está trabajando actualmente?

Siempre estamos trabajando en ensayos clínicos porque nuestra misión es intentar mejorar lo que tenemos. Y la forma de mejorar, tanto los diagnósticos y los tratamientos, es mediante los ensayos clínicos. No es hacer que el enfermo se sienta como un conejillo de indias sino algo que le pueda aportar algo mejor que los medicamentos estándar. Por tanto, hay que animar a todos los enfermos a que cuando se les ofrece participar en un ensayo clínico piense que eso es bueno para él y para los enfermos que vendrán después. Actualmente, tenemos más de treinta ensayos abiertos para cáncer de mama y estamos trabajando en nuevos fármacos y tratamientos del conocimiento de esa biología del tumor para poder tratar mucho más específicamente y sin efectos secundarios a los enfermos.

 

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