El lado más esperanzador del cáncer de mama: los avances e innovaciones en sus tratamientos

España se encuentra en quinta posición entre los países que realizan más estudios clínicos para tratar esta enfermedad, convirtiéndose en un referente mundial

Cada año se diagnostican aproximadamente 35.000 casos en España de cáncer de mama, unas cifras apabullantes de este tumor maligno, el más común entre las mujeres. Pero esta vez abordamos la enfermedad con positividad, desde un punto de vista más real y esperanzador.

Lo hacemos junto a la oncóloga del Hospital 12 de Octubre, Eva Ciruelos, que también es la Coordinadora de la Unidad de Mama de HM Hospitales y vicepresidenta SOLTI. Nos habla de los avances y novedades de investigación e innovación respecto a los tratamientos de cáncer de mama.

Múltiples subtipos con distintos tratamientos

“Hablamos de cáncer de mama, pero es un grupo de enfermedades realmente. Algunos se parecen más a tumores de pulmón que a otros tumores de mama, biológicamente hablando. Gracias a los avances y la innovación de biología molecular y tecnología, hemos podido distinguirlos y explicar muchas diferencias que vemos en pacientes”, asegura la Dra. Ciruelos.

“Hasta hace poco tiempo, todas las mujeres tenían el mismo tratamiento, ahora existe una personalización en ellos que ha supuesto un gran avance”

La personalización del tratamiento ha supuesto un gran avance a la hora de tratar los diferentes subtipos de cáncer, en lugar de intentar curarlos todos con los mismos medios, apunta la doctora. “La supervivencia en cáncer de mama ha aumentado y sigue aumentando exponencialmente, no solo por el diagnostico precoz, que es fundamental, sino porque somos capaces de dirigir el tratamiento a grupos de pacientes que son más parecidos entre sí, y más diferentes a otros grupos. Por ejemplo, hemos dejado de dar quimioterapia a pacientes con tumores hormonales”.

“Hemos visto que hasta en un 30% de casos donde ofrecíamos quimio, este tratamiento tan agresivo no era necesario”. 

La Doctora Ciruelos nos ha ofrecido el ejemplo perfecto para ver lo que supone la personalización del tratamiento: “Hemos visto que hasta en un 30% de casos donde ofrecíamos quimio, este tratamiento tan agresivo no era necesario. Somos más capaces de acertar y mucho más con el conocimiento biológico que tenemos hoy en día”.

¿Qué es la identificación de biomarcadores?

Los biomarcadores son uno de los grandes avances para llegar al diagnostico, y encontramos distintos tipos, como nos explica la Dra. Ciruelos. “El biomarcador es algún factor que depende bien del propio paciente, del tumor, o de los dos, y que nos ayuda a seleccionar el tratamiento más adecuado. A estos los llamamos biomarcadores predictivos de respuesta a un fármaco. También hay biomarcadores pronósticos, que nos hacen adivinar la evolución de ese paciente en la ausencia de ese tratamiento; y con la mezcla de ambos, somos capaces de saber qué tratamiento dar a cada subgrupo”, comenta la Dra. Ciruelos, que añade: “Por ejemplo, sabemos que los pacientes que tienen tumores HER2 positivos con amplificación de HER2, los podemos tratar ahora con fármacos nuevos, con una innovación impresionante, que hacen que incluso pacientes con metástasis puedan vivir muchísimos años de una manera absolutamente óptima”.

La innovación ha supuesto la comodidad para las pacientes

Gracias a estos nuevos avances, las pacientes que tengan que realizarse un tratamiento podrán recibirlo de manera oral e incluso desde casa, algo que mejora su calidad de vida de una manera exponencial.

“Innovación significa en general hacer lo que ya existe de una manera mejor, por ejemplo con tratamientos orales, e incluso quimioterapias que existen ya con disponibilidad oral: fármacos que en combinación con tratamientos hormonales han impactado positivamente en la supervivencia de las pacientes hormonales, y que se administran por vía oral. O bien fármacos que tradicionalmente se administraban por vía intravenosa, y ahora somos capaces de ponerlos por vía subcutánea de una manera muy rápida y muy cómoda, e incluso en el domicilio de los pacientes, lo que proporciona una calidad de vida mucho mayor”, asegura.

El resultado del talento y esfuerzo de profesionales intercomunicados

La Doctora Eva Ciruelos hace hincapié en la importancia de trabajar en grupo con distintos profesionales del campo para obtener mejores resultados, señalando la importancia de la cooperación y el trabajo en equipo, además de destacar a España como referente en cuanto a la realización de ensayos clínicos para tratar el cáncer.

Nuestro país ocupa un lugar entre los 5 primeros en el mundo en participación en ensayos clínicos 

“El esfuerzo se hace mejor en equipo, y el conocimiento es mejor cuando se comparte. Nosotros abogamos por la investigación clínica en general. Es cierto que España es uno de los referentes a nivel internacional de investigación clínica. Nuestro país ocupa un lugar entre los 5 primeros en el mundo en participación en ensayos clínicos, participación que puede ser promovida a través de industrias farmacéuticas, pero también investigación independiente que es en los que se enfocan los grupos cooperativos que tenemos en nuestro país”.

¿Quién y cómo se puede participar en estos ensayos clínicos?

“Al rededor de un 50% de los pacientes de mis hospitales que se tratan, lo hacen dentro de un estudio clínico; y de estos, la mitad proceden de otros hospitales, no solo de Madrid, sino de fuera también. Prácticamente todos los pacientes son candidatos a un ensayo clínico gracias a los grupos cooperativos, a las sociedades médicas y, sobre todo, gracias a las asociaciones de pacientes que ya están cada vez más informadas”.

El tratamiento dentro de un ensayo clínico es normalmente la mejor opción para un paciente 

“Se les lleva esta información y estas oportunidades cada vez mas experimentales, que muchas veces son el nuevo estándar en pocos años de un tratamiento prometedor como estamos viendo recientemente en los últimos congresos. El tratamiento dentro de un ensayo clínico es normalmente la mejor opción para un paciente”, asegura la Dra. Ciruelos.

“De estos tratamientos experimentales por parte de los investigadores, nacen los tratamientos que llegan al mercado”

Antes de marcharse, la Doctora Eva Ciruelos ha recalcado la importancia de los ensayos clínicos no solo para los pacientes, que se van a ver beneficiados por estos, sino para los médicos, para los que también supone una gran oportunidad: “Es una oportunidad para pacientes de recibir en primer lugar, y con una gran antelación, fármacos que pueden ser en el futuro un beneficio y para los que desgraciadamente hay que esperar demasiado tiempo, hasta que se consiguen las aprobaciones y el reembolso necesario. Y, sobre todo, también una oportunidad para nuestros médicos. En España participamos tanto en ensayos clínicos, que muchas veces somos los referentes para enseñar a médicos y compañeros de otros países cómo manejar fármacos que acaban de llegar a la práctica clínica, y eso es algo muy bueno”, ha concluido la oncóloga.

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La Cátedra de Actividad Física y Oncología renueva su web

La Cátedra de Actividad Física y Oncología ya ha hecho visible la renovación de su web, en la que algunos aspectos han sido renovados. En este enlace, se puede encontrar toda la información básica y necesaria de La Cátedra: quién está detrás de todo este movimiento, los proyectos, la formación que se puede cursar, y cómo contactar con el equipo.

La cátedra de Actividad Física y Oncología nace en la Universitat Jaume I (UJI) de la mano de la Fundación José Soriano Ramos y la Fundación Le Cadó con los objetivos generales de fomentar la docencia, la investigación, la difusión del conocimiento y la innovación al ámbito de la actividad física y la oncología, así como el servicio asistencial. Es decir, ayuda a mejorar la calidad de vida y el bienestar al a los pacientes oncológicos, mediante programas de actividad física basados siempre en las últimas evidencias científicas.

En la web, además, también se puede encontrar la palabra de algunos testimonios, así como algunos vídeos del trabajo que realizan, que pueden ser de gran interés y motivación.

Un seguimiento en mujeres con cáncer de mama buscará tratar la recidiva

El estudio realizado por el Hospital del Mar añadirá pacientes durante un o dos años antes de empezar el seguimiento

Un estudio realizado por el Hospital del Mar, en Barcelona, demuestra que la recidiva local después de una mastectomía en mujeres con cáncer de mama es un problema olvidado y de fuerte impacto para las pacientes. La mortalidad ligada a esta situación alcanza un 40 por ciento y las autoras del estudio, Marta Jiménez Gómez, de la Unidad de Patología Mamaria del Hospital del Mar, junto con la estudiante de Fin de GradoCarlota Duch, tienen previsto dar un paso más: reclutar pacientes con mastectomías preventivas por alto riesgo, intentando preservar la piel, y estudiarlas a largo plazo para encontrar recidiva en tejido residual y buscar tratamientos para evitarlo.

Este elemento permitiría ayudar enormemente en la técnica quirúrgica, paso previo a la intervención de los oncólogos, y Jiménez relata que “si se deja mama en una mastectomía se va a estar mucho más atento a que esto no vuelva a pasar. Primero queremos ver si el estudio realizado lo podemos publicar y en paralelo empezaríamos a añadir las pacientes que vayamos reclutando. Queremos rescatar a las pacientes que se hayan hecho alguna mastectomía conservadora y añadiríamos de aquí en adelante, durante uno o dos años, pacientes del hospital hasta empezar un seguimiento”.

Hasta ahora se han analizado datos de aproximadamente 800 pacientes intervenidas en el centro hospitalario entre el año 2000 y el 2020, y un 7 por ciento presentó una recidiva local. “Actualmente el control de mastectomía es estrictamente clínico, no hay posibilidad de hacer ninguna imagen ni diagnóstico debido a que no queda mama. La idea que teníamos con el trabajo publicado es que en las pacientes que consideramos de alto riesgo, añadir alguna prueba que pueda hacer una ecografía resonancia al seguimiento”, afirma Jiménez.

Pruebas de imagen para prevenir la recidiva

Normalmente el seguimiento de cáncer de mama se realiza con mamografía bilateral, a través de una cirugía conservadora. La especialista afirma que “para hacer una mastectomía no se puede hacer mamografía, por lo que en estos pacientes de alto riesgo se tiene que añadir algún aspecto más, ya que solo con la clínica llegaríamos tarde a la recidiva”.

El estadio ganglionar, la linfadenectomía axilar y el subtipo histológico han sido identificados como factores de riesgo en mujeres con recidiva local, por lo que para estos pacientes se debería añadir, según Jiménez, “un seguimiento añadiendo alguna prueba de imagen a partir de la clínica para lograr su prevención”.

Tratamamiento neoadyuvante tras previa operación de la recivida

A nivel oncológico la recidiva no influye directamente, ya que es el cirujano el encargado de valorarla y operarla. A partir de aquí, la especialista explica que “el oncólogo realizaría el seguimiento habitual en las facetas más sectorizadas a través de los tratamientos adyuvantes. El oncólogo, después del primer diagnóstico, se encarga del seguimiento durante 10 años, aunque en caso de que la paciente notase un tumor en la zona de la cicatriz, acudiría a la Unidad de Patología Mamaria. Una vez diagnosticado y operado, los oncólogos se encargarían de realizar el tratamiento neoadyuvante”.

Actualizar el protocolo de seguimiento intrahospitalario en estos casos es una de las metas futuras que piensa abordar Jiménez, y una vez se reúna con los radiólogos del hospital, se prevé que “de forma anual en lo pacientes de algo riesgo se realice una exploración física y una resonancia o ecografía”.

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Un estudio acerca el sueño de una vacuna universal contra el cáncer

Experimentos en animales desvelan una nueva vía de estimular al sistema inmune para eliminar tumores resistentes

Desde hace unos años, la frontera de la investigación del cáncer no está dentro del tumor, sino en todo lo que le rodea. Los oncólogos lo denominan microambiente: un mundo microscópico del que aún se entiende muy poco. Las células tumorales avanzan tendiendo nuevos vasos sanguíneos con los que alimentar su crecimiento aberrante. En muchos casos, alrededor del tumor se congregan bacterias que pueden estar influyendo en la enfermedad. En ocasiones también hay células del sistema inmune que parecen dormidas. En el ambiente de los tumores más letales y difíciles de tratar —como los de páncreas o cerebro— apenas hay linfocitos T, el tipo de célula inmunitaria capaz de localizar y aniquilar cualquier amenaza externa. Es como si el cáncer llevase una capa de invisibilidad. Nueve de cada diez muertes por cáncer se deben en parte a este problema: cuando los médicos detectan la enfermedad, esta ya se ha extendido a otros órganos causando metástasis.

Uno de los mayores retos de la oncología es conseguir vacunas que convoquen a muchos efectivos distintos del sistema inmune al campo de batalla del microambiente tumoral sin importar en qué órgano esté. Para ello hay que encontrar un mecanismo molecular común a todos esos tumores. El problema es que el cáncer lleva millones de años evolucionando junto a nosotros y usa mecanismos biológicos muy similares a los de las células sanas. Matarlo puede suponer también matar al paciente. Esta dificultad ha hecho que la mayoría de vacunas contra el cáncer que se persiguen en la actualidad sean personalizadas para cada paciente y su cáncer. Esto plantea unos retos económicos y técnicos enormes: el cáncer es una de las enfermedades más prevalentes del mundo con unos 18 millones de nuevos casos diagnosticados cada año.

Un estudio ha reavivado el sueño de una vacuna polivalente contra el cáncer. Se trata de una nueva molécula identificada por el médico y experto en inmunoterapia Kai Wucherpfennig, del Instituto Dana-Farber de Cáncer, en Boston, que usa una nueva táctica para despojar a los tumores de su invisibilidad.

El cáncer daña el ADN de las células y en respuesta a ese daño se producen dos proteínas llamadas MICA Y MICB. En condiciones normales servirían para alertar al sistema inmune, pero el cáncer ha desarrollado la capacidad de cortarlas y diluirlas, lo que le hace invisible ante las defensas del organismo.

El equipo de David Mooney, bioingeniero de la Universidad de Harvard, diseñó una vacuna basada en la molécula identificada por su colega del Dana-Farber que genera anticuerpos contra esas dos proteínas. Estas moléculas se unen a ellas e impiden su cortado. Eso retira la capa de invisibilidad del tumor y hace que al lugar acudan dos tipos de células inmunitarias: linfocitos T y células asesinas naturales. Ambas vuelven a ser capaces de identificar las proteínas, se unen a ellas y destruyen las células tumorales donde están presentes.

Los científicos han mostrado que la vacuna es efectiva en varios experimentos con ratones y además han observado que genera una respuesta inmune adecuada en monos. Esta inmunización funciona incluso en casos de tumores avanzados que han causado metástasis en los animales.

“Esta vacuna podría ayudar a muchos enfermos con diferentes tipos de cáncer porque no depende de las mutaciones específicas en el cáncer de cada paciente”, explica el bioingeniero Mooney. Su equipo lleva años desarrollando vacunas basadas en estructuras tridimensionales microscópicas que una vez inyectadas funcionan como un cuartel general al que acuden decenas de miles de células del sistema inmune capaces de generar anticuerpos contra las proteínas del tumor y estimular a otros efectivos, sobre todo los linfocitos T y las asesinas naturales.

Este nuevo prototipo de vacuna contra el cáncer se ha publicado en Nature, referente de la ciencia mundial. Una de las características más destacadas es que inhabilita uno de los mecanismos de invisibilidad ante el sistema inmune más utilizados por muchos tipos de tumores, incluidos los de páncreas y glioblastoma cerebral. “El principal mensaje es que es posible desarrollar vacunas que funcionen en muchos pacientes y en tipos de tumor diferentes”, resume Wucherpfennig. El equipo planea comenzar ensayos clínicos con pacientes el próximo año.

El desarrollo de fármacos efectivos contra el cáncer es una tarea complejísima. Solo tres de cada 100 nuevos medicamentos de este tipo consiguen pasar todas las pruebas en pacientes y llegar al mercado. La tasa de éxito es menor con los tumores más complicados de combatir. Sin embargo, esta y otras aproximaciones persiguen añadir una nueva arma que sumar a los tratamientos ya a aprobados.

“Este estudio forma parte de una nueva aproximación a la inmunoterapia”, explica Ignacio Melero, inmunólogo del Centro de Investigación de Medicina Aplicada de la Universidad de Navarra. “La idea consiste en inmunizar para que se formen autoanticuerpos frente a mecanismos que usa el tumor para evadir la respuesta del sistema inmune, de forma que en pacientes vacunados se potencia la efectividad de los tratamientos de inmunoterapia. Una aproximación similar con otro tipo de vacuna ha conseguido resultados prometedores contra el melanoma”, resalta Melero.

Se refiere a los primeros ensayos clínicos en pacientes con una vacuna experimental basada en una pequeña proteína llamada IO103 que estimula la capacidad de reacción de los linfocitos T y que se administra junto a inhibidores de punto de control, un tipo de inmunoterapia contra el cáncer ya aprobada. “Hay que esperar a ver lo que deparan los ensayos clínicos, pero los resultados hasta ahora invitan a pensar que pueden sostenerse en pie”, añade Melero.

Pedro Romero, codirector del Instituto Ludwig de Investigación del Cáncer, en Suiza, resume la dificultad de conseguir vacunas no personalizadas. “El cáncer no es una entidad patológica uniforme; sino que puede haber más de 700 diferentes que se definen por perfiles moleculares distintivos. Todos los tratamientos anticáncer eficaces lo son contra un número limitado de esos subtipos de cáncer. No se puede esperar algo distinto de las futuras vacunas contra el cáncer. Sí es posible que algunas inmunizaciones como la descubierta por este grupo del Dana-Farber funcionen contra un grupo importante de tumores, lo que sería un logro importante. El biomarcador en este caso sería el nivel en la sangre de las moléculas MICA y MICB”, detalla.

Romero es optimista sobre el potencial de estas vacunas terapéuticas. “Es concebible utilizar una combinación de los dos tipos de vacunas, semi-universales y personalizadas. Habría sinergias potencialmente beneficiosas para el tratamiento de los pacientes. La inmunoterapia del cáncer está en su infancia, llegando a la adolescencia. La promesa es enorme”, concluye.

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Un tratamiento a base de sonido logra evitar las recaídas y la metástasis del cáncer

Un tratamiento no invasivo que utiliza sonido para destruir parcialmente distintos tipos de tumores podría lograr evitar las recaídas, según parecen arrojar los resultados obtenidos en los ensayos sobre modelos animales con esta técnica.

Así lo ha anunciado la Universidad de Michigan (Estados Unidos), a la que están adscritos los creadores de esta tecnología que ya se encuentra en fase clínica.

Basta con destruir un entre un 50 y un 75% del tumor

Este tratamiento, que los investigadores han dado a llamar histotripsia, consiste en enfocar mediante un dispositivo especialmente diseñado a tal efecto ondas de ultrasonido en el tejido a destruir, en este caso tejido tumoral (varios de los ensayos que están teniendo lugar se centran más específicamente en el cáncer de hígado).

Como señalábamos, la idea no es nueva: son varios los equipos que a nivel internacional trabajan en ella, y ya se están realizando ensayos clínicos (en humanos). La novedad, esta vez, es que este trabajo ha demostrado que podría ser eficaz en una buena proporción de casos incluso aunque no sea posible destruir completamente el tumor de esta forma.

Y es que, en ocasiones, hay características concretas del cáncer que hacen especialmente difícil la eliminación completa del tejido tumoral por este método, como pueden ser la localización, el estadio o el tamaño de la masa cancerígena. Por ello, para probar la eficacia de la histotripsia en este contexto, los investigadores tomaron modelos animales (ratas) y probaron a destruir sólo una porción del tumor, dejando atrás tejido tumoral viable.

De esta manera, encontraron que en estos sujetos experimentales bastaba con destruir entre el 50 y el 75% del tumor para que el sistema inmune fuera capaz de acabar con el resto, sin que se produjeran metástasis o recurrencias en el 80% de los casos.

Una tecnología prometedora

La histotripsia representa un ejemplo claro de las nuevas alternativas que se investigan en el campo de la terapia oncológica para superar las limitaciones de los tratamientos tradicionales (como la quimioterapia o la radioterapia).

Hasta ahora, esta tecnología no sólo ha arrojado buenos resultados en el tratamiento de varios tipos de tumores (y específicamente del cáncer de hígado, uno de los que tienen actualmente peor pronóstico) sino que además ha demostrado ser segura, sin las complicaciones y efectos secundarios que lastran enfoques como la radioterapia o la quimioterapia.

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Un fàrmac frena l’avenç del càncer de mama en més del 75% de les pacients

Motius per ser optimistes. Un estudi liderat pel director de l’International Breast Cancer Center (IBCC), Javier Cortés, ha demostrat com un fàrmac frena l’avenç del càncer de mama en més del 75% de les pacients. Concretament, el fàrmac trastuzumab deruxtecan “millora” la supervivència lliure de progressió al cap de dotze mesos de les pacients de càncer de mama metastàtic HER2-positiu, un dels més agressius. Així consta en la recerca publicada aquest dimecres a la nit a la revista científica The New England Journal of Medicine, que conté els resultats “més positius en la història” d’aquesta mena de malaltia. Cal recordar que l’IBCC està ubicat a Barcelona.

De fet, els resultats són “tan positius” que el fàrmac passa a ser el nou estàndard de tractament en segona línia per a pacients amb càncer de mama HER2-positiu, un 20% del total. I és que trastuzumab deruxtecan frena l’avenç del càncer en el 75,8% de les pacients, davant del 34,1% que s’aconsegueix amb el tractament estàndard. Així, l’estudi indica que la taxa de desaparició total del tumor es dona en el 16,1% de les pacients, davant del 8,7% que s’assoleix amb el tractament estàndard, trastuzumab emtansina (TDM1). A més, la supervivència global al cap de dotze mesos va ser del 94,1% entre les pacients de la branca de trastuzumab deruxtecan enfront del 85,9%, entre les pacients de la branca de TDM1, mentre que la taxa de resposta global va ser del 79,7% amb el primer enfront del 34,2% en el segon.

Com un “cavall de Troia”

Es tracta d’un immunoconjugat que actua com un “cavall de Troia” perquè burla les defenses de les cèl·lules tumorals per entrar en elles i atacar-les alliberant la seva càrrega. S’administra per via intravenosa i viatja a través de la sang fins a les cèl·lules tumorals, on reconeix la porta d’entrada d’aquestes cèl·lules malignes, en aquest cas el receptor HER2, entra sense ser detectat i allibera la quimioteràpia que transporta les cèl·lules per destruir-les, sense danyar “tant” altres cèl·lules sanes. El fàrmac està compost d’un anticòs monoclonal (trastuzumab), unit mitjançant una unió a molècules de quimioteràpia (deruxtecan).

L’estudi és un assaig clínic de fase III d’àmbit internacional, en el qual han participat 524 pacients de 169 centres de quinze països i s’ha portat a terme entre el 20 de juliol del 2018 i el 23 de juny del 2020. Del total, 261 pacients van ser assignades aleatòriament a la branca de l’estudi on van rebre trastuzumab deruxtecan i 263, a la branca del tractament estàndard, el TDM1. Els resultats preliminars de l’estudi “Destiny Breast-03” es van presentar a la sessió presidencial del congrés de la European Society for Medical Oncology (Esmo) el setembre passat i la seva publicació ara a The New England Journal of Medicine confirmen la seva “solidesa”.

Un tractament innovador

“Aquest fàrmac és tan innovador i millora el pronòstic de forma tan cridanera respecte al tractament estàndard actual que podríem trobar-nos davant el medicament més actiu en la història del càncer de mama”, ha indicat Cortés. El director de l’estudi també ha augurat, encara que sigui de manera preliminar, que el fàrmac “podria arribar a curar la malaltia en algunes pacients, perquè hem vist que el tumor desapareix en el 16% dels casos, o, com a mínim, a augmentar les possibilitats reals de cronificar la malaltia”. De fet, davant dels resultats de l’estudi, Cortés augura que el medicament “avançarà a la primera línia de tractament i als tumors localitzats per, fins i tot, valorar desescalar el tractament de quimioteràpia”.

Com a contrapartida, el trastuzumab deruxtecan va provocar pneumonitis (inflamació pulmonar) en un 10,5% dels casos, davant l’1,9% del tractament fins ara estàndard. En tot cas, els responsables de l’estudi afirmen que el monitoratge o seguiment estret de les pacients tractades amb el nou fàrmac permet detectar, tractar precoçment i controlar aquest efecte advers “en la immensa majoria” de les pacients. La recerca amb trastuzumab deruxtecan en càncer de mama HER2-positiu continua en marxa i, al llarg del 2022, es presentaran noves dades de toxicitat, qualitat de vida i eficàcia enfront de les metàstasis cerebrals actives, segons ha anunciat Cortés.

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Semillas magnéticas para combatir el cáncer de mama

Una nueva técnica basada en la colocación de un dispositivo del tamaño de un grano de arroz, y aplicada con éxito por el equipo del Hospital Quirónsalud Valle del Henares, facilita la cirugía de tumores no palpables

Según los últimos datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el cáncer de mama es el más frecuente en mujeres y el tercero más diagnosticado por número total de nuevos casos tras el cáncer colorrectal y el de próstata. Alrededor del 28,5% de los cánceres diagnosticados en mujeres se originan en la mama, y se estima que una de cada ocho mujeres en nuestro país lo padecerá a lo largo de su vida.

Sin embargo, frente a esta elevada incidencia, los datos de supervivencia invitan a insistir en la estrategia de prevención, detección precoz y tratamiento integral. Según la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN), en el período 2008-2013 la supervivencia neta a 5 años en mujeres con cáncer de mama fue del 86%, la tercera más elevada en este sexo, solo por detrás del cáncer de tiroides (93%) y del melanoma cutáneo (89%), y la quinta considerando ambos sexos.

Localización precisa de lesiones no palpables

Las novedades terapéuticas no hacen sino mejorar las expectativas de las pacientes de cáncer de mama. Recientemente, la doctora Covadonga Martí Álvarez, responsable de la Unidad de Mama del Hospital Quirónsalud Valle del Henares, junto con la especialista del servicio de Ginecología y Obstetricia del citado centro, Raquel Fernández Huertas, realizaron la extirpación de un cáncer de mama no palpable. La tumorectomía dirigida tuvo lugar con la última tecnología para combatir esta neoplasia: las semillas ferromagnéticas.

Hasta ahora, la cirugía de las lesiones no palpables de la mama se realizaba marcando la lesión con un hilo metálico denominado arpón. Una técnica que presenta inconvenientes tanto para la paciente (incomodidad, colocación justo antes de la cirugía, riesgo de hemorragia) como para el cirujano (localización imprecisa de la lesión o desplazamiento del arpón).

«En los últimos años, la industria ha desarrollado unos dispositivos de distintos materiales denominados semillas. El marcaje de lesiones no palpables con estos dispositivos ofrece muchas ventajas. Permite una localización precisa del tumor y de los ganglios axilares afectos. Además, puede realizarse con días, semanas o meses de antelación respecto a la cirugía», destaca la doctora Martí.

Precisión milimétrica

Según explican desde la Sociedad Española de Senología y Patología Mamaria, «el marcador Magseed es una pequeña semilla hecha de acero de grado quirúrgico, que se coloca en el tejido para marcar tumores antes de la cirugía, y así ayudar al cirujano a localizar con precisión el cáncer en la sala de operaciones, así como a extraerlo de una pieza». Una vez colocado, no puede ser desalojado o dañado y es detectado con precisión milimétrica por la sonda Sentimag.

Para este procedimiento es imprescindible la colaboración del servicio de diagnóstico por imagen. En el caso de la intervención en el Hospital Quirónsalud Valle del Henares, fueron los doctores Gonzalo Monedero –jefe asociado– y David Blanco los que pudieron colocar la semilla ferromagnética en el centro de la lesión gracias a dichas técnicas.

Mayor comodidad y mejor recuperación

Esta nueva solución permite localizar la lesión por métodos menos invasivos. Además, «se trata de un método libre de radiación y sin problemas de migración», añade la doctora Martí. La especialista resalta la importancia de lograr una marcación fiable de las lesiones cancerosas, no solo para lograr un mayor éxito en las intervenciones quirúrgicas, sino para asegurar una mayor comodidad y una mejor recuperación de las pacientes.

Según la doctora Martí, los últimos avances están permitiendo que cada vez más mujeres diagnosticadas con cáncer de mama puedan conservarlas al máximo, además de preservar los ganglios linfáticos que muchas veces, en caso de sospecha, se diseccionan durante la cirugía. Asimismo, el marcaje de ganglios sospechosos antes de la quimioterapia sirve para comprobar su respuesta al tratamiento. De esta manera, el cirujano de mama podrá realizar posteriormente una extirpación más específica y verificar si el cáncer se ha diseminado.

Como un grano de arroz

La semilla ferromagnética Magseed tiene unas dimensiones de 5×1 milímetros (como un grano de arroz), y permite ofrecer a las pacientes el abordaje «más vanguardista y seguro» para los tumores no palpables de mama en el momento actual, además de reducir las secuelas y disminuir el tiempo de recuperación necesario tras la intervención.

Con ellas se consigue una operación «más efectiva» para el personal sanitario, pero también una mejor experiencia para la paciente. Su implantación se puede programar hasta con varias semanas de antelación respecto a la intervención. «Hay que agradecer la colaboración de Sysmex España en la realización del primer caso de tumorectomía dirigida con semilla en el Hospital Quirónsalud Valle del Henares», concluye la doctora Martí.

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Vall d’Hebron descubre que el fármaco Omomyc frena la metástasis del cáncer de mama

Investigadores del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) han demostrado que el Omomyc, una proteína terapéutica que funciona para atacar tumores primarios, también es eficaz para la metástasis en cáncer de mama.

Desde hace tiempo se sabe con certeza que la familia de genes MYC desempeñan una función importante en el desarrollo de muchos tipos de tumores y Omomyc, como proteína inhibidora de los mismos, es eficaz para tratar tumores primarios.

Sin embargo, existe cierta controversia sobre el papel de MYC en las metástasis y algunos estudios sugieren incluso que inhibirla sería contraproducente y podría potenciar el rebrote del cáncer.

Pero la investigación del VHIO, cuyos datos acaban de ser publicados en ‘Cancer Research Communications’ (una revista de la Asociación Americana de Investigación del Cáncer), han demostrado la eficacia de inhibir el MYC con Omomyc, a través de diferentes experimentos tanto in vitro como in vivo.

“La respuesta ha sido muy positiva y en todos los casos se ha podido comprobar que Omomyc tiene una importante actividad antimetastásica, en contra de lo que se había especulado”, explica el doctor Daniel Massó, investigador del spin-off Peptomyc y primer autor del artículo.

Creado en Vall d’Hebron

“Hasta el momento habíamos demostrado que Omomyc era eficaz controlando muchos tumores primarios; ahora, además, hemos visto que también es un fármaco eficaz al bloquear la invasión, el establecimiento y el crecimiento de las metástasis en el cáncer de mama”, añade la doctora Laura Soucek, codirectora de Investigación Traslacional y Preclínica y jefa del Grupo de Modelización de Terapias Antitumorales del VHIO. Omomyc fue creada por Vall d’Hebron como una miniproteína capaz de inhibir a MYC y, tras múltiples estudios preclínicos cuyos resultados han dado la vuelta al mundo, ya se está probando en pacientes, en un ensayo clínico iniciado en mayo del año pasado.

Previo al ensayo, Omomyc ya había demostrado una potente actividad antitumoral en múltiples líneas de células tumorales y modelos de cáncer en ratón, independientemente de su tejido de origen y de sus mutaciones.

Urgen terapias

Sin embargo, todos los trabajos de investigación realizados hasta ahora con este fármaco se han centrado en tumores primarios y nunca se había probado su eficacia contra la enfermedad metastásica.

Con este último estudio, sí se ha podido demostrar a través de una multitud de experimentos, tanto en modelos in vitro como en modelos de ratón. En los primeros se probó la eficacia en todos los tipos de tumores, mientras que en los segundos el trabajo se centró en el cáncer de mama triple negativo, una enfermedad que necesita urgentemente mejores opciones terapéuticas.

Aunque la investigación realizada todavía no se ha llevado a cabo con personas, el VHIO sí analizó bases de datos de pacientes, en las que se pudo comprobar que aquellas enfermas de cáncer de mama que presentaban sobreexpresión de los genes que bloquea Omomyc tenían una supervivencia más baja.

“Esto nos hace ser optimistas y pensar que, si estas pacientes se tratasen con nuestro fármaco, quizá podríamos mejorar su supervivencia”, destaca el doctor Massó.

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Diseñan un nuevo sistema de detección del cáncer de mama que acaba con las falsas alarmas

Predecir la evolución del cáncer para salvar vidas: así es el proyecto dirigido por dos investigadoras españolas

Una de las mejores herramientas que tiene la ciencia médica en la lucha contra el cáncer es la detección temprana y precisa. Por eso, se dedican muchos esfuerzos para mejorar la diagnosis.

Ahora, se ha conocido que oncólogos británicos han diseñado un nuevo sistema de detección de cáncer de mama, que sustituiría al actual, que está en vigor desde hace 30 años.

El objetivo es acabar con las falsas alarmas mejorar las ratios de detección actuales. Entre otras medidas, se contempla invitar a las mujeres a hacerse su primera mamografía a la edad de 40 años, diez antes de lo que se hace ahora, al menos en el sistema público de salud en Reino Unido.

Además, en lugar de un solo escaneo, se les ofrecería una serie de pruebas para determinar una puntuación de riesgo de cáncer de mama personalizada, y los resultados se usarían para decidir cuándo deberían someterse a un examen de detección.

En los ensayos actualmente en curso, a las mujeres identificadas como de bajo riesgo (se estima que una de cada cinco) se les dice que no es necesario que regresen hasta dentro de cuatro años. En cambio, se invita a las mujeres con mayor riesgo a realizarse exploraciones más frecuentes.

La detección del cáncer de mama se ofrece actualmente a todas las mujeres en el Reino Unido con edades comprendidas entre los 50 y los 70, cada tres años. El nuevo programa tiene como objetivo detectar el cáncer en las etapas más tempranas, antes de que se puedan notar los bultos y cuando es más probable una cura.

Los problemas de los métodos actuales

Sin embargo, algunos expertos han criticado durante mucho tiempo los métodos utilizados. Las mamografías arrojan falsos positivos en aproximadamente tres de cada 100 mujeres, lo que genera preocupaciones innecesarias.

Otro problema es la densidad mamaria, el término utilizado para describir la proporción de tejido graso, glandular y fibroso dentro de la mama, y que también representa un problema.

Las mujeres jóvenes tienden a tener senos densos, con mayor cantidad de tejido glandular y fibroso, y menor cantidad de grasa. El tejido mamario denso aparece blanco en las radiografías, al igual que los tumores, lo que hace que la mamografía sea más difícil de interpretar.

La investigación sugiere que las exploraciones pueden pasar por alto hasta el 40% de los tumores en los senos densos, dando un resultado falso negativo.

Los médicos también dicen que las pruebas de detección de senos conducen al descubrimiento de pequeños tumores en etapa temprana que tal vez nunca crezcan o causen problemas. La dificultad que enfrentan los equipos médicos es que es imposible saber cuál de ellos progresará y cuál no, por lo que todos reciben tratamiento.

Esto significa cirugía y posiblemente radioterapia, quimioterapia y otros tratamientos farmacológicos. En algunos casos, estas intervenciones pueden haberse administrado innecesariamente.

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La UJI presenta la Cátedra de Actividad Física y Oncología

El salón de actos de la Facultad de Ciencias de la Salud ha acogido la presentación de la Cátedra de Actividad Física y Oncología «Fundación José Soriano Ramos». Un acto al que ha asistido la rectora de la Universitat Jaume I, Eva Alcón; el director de la Cátedra, Eladio Collado; la presidenta de la Fundación José Soriano Ramos, Sonia Soriano; la presidenta de la Fundació Le Cadó, Elvira Monferrer, y la escritora, ilustradora y representante de las mujeres que han participado en el proyecto con pacientes de cáncer de mama, Anca Balaj.

La Cátedra impulsa y amplia el trabajo desarrollado en este campo por el proyecto «Actividad Física y Oncología» del grupo de investigación «Cuidados y Salud» de la Facultad de Ciencias de la Salud, con la colaboración de los hospitales de la provincia de Castellón. En este sentido, pretende ahondar en los beneficios de la actividad física sobre la calidad de vida en los pacientes que padecen algún tipo de cáncer y en cómo una buena condición física puede mejorar y mitigar los efectos de los tratamientos y los daños colaterales que genera la enfermedad. «La actividad física es la intervención no farmacológica más eficaz para fomentar el bienestar físico, mental y emocional de las pacientes con cáncer» ha subrayado el director de la Cátedra, Eladio Collado.

Por su parte, la rectora de la UJI, Eva Alcón, ha destacado las posibilidades que abre la Cátedra de Actividad Física y Oncología. «Necesitamos sumar para avanzar con firmeza en el tratamiento de esta enfermedad. Por ello, desde la Universitat queremos poner todos los recursos posibles: conocimiento, investigación y transferencia, para poder mejorar la calidad de vida de nuestra sociedad» ha señalado.

Por último, Anca Balaj, una de las mujeres participantes en el proyecto con pacientes de cáncer de mama ha contado su experiencia personal con el programa y lo que le ha aportado. «La diferencia entre seguir o no el programa es impresionante. Para nosotras se traduce en una mayor autonomía personal y mejor calidad de vida para poder llegar a hacer lo que realmente deseamos. Se trata de vivir, y no de sobrevivir, esa es la verdadera diferencia» ha manifestado.

La cátedra incorporará el impacto positivo que ha tenido este proyecto y ampliará sus acciones a pacientes de otras tipologías de cáncer. También está prevista la creación de una unidad de investigación especializada de referencia orientada a explorar los beneficios de este tipo de actividad, abriendo la posibilidad de incorporar alumnos de doctorado y en general profesionales de ciencias de la salud, que quieran desarrollar su actividad investigadora dentro de los objetivos de desarrollo de la Cátedra. Por último, en el ámbito formativo pondrá en marcha un posgrado de especialización universitaria en Actividad física y Cáncer.