Monthly Archives: diciembre 2022

Impulsan un sistema que calcula el riesgo de recaída en el cáncer de mama

Impulsan un sistema que calcula el riesgo de recaída en el cáncer de mama

La Fundación Hospital Provincial de Castellón ha impulsado, con el apoyo de la Asociación contra el Cáncer de Moncofa, un sistema de cálculo sobre el riesgo de recaída en una persona con cáncer de mama en estadio precoz.

Se trata de un nomograma web en el que han trabajado Inmaculada Beato, Carlos Ferrer y Carlos García Altarejos, miembros de la Fundación Hospital de Castelló y que fue merecedor de uno de los premios de la VII Hackathon Salud, según ha indicado la Diputación de Castellón en un comunicado.

Una herramienta capaz de medir 27 factores de riesgo

El sistema de cálculo recibe el nombre de ‘Personal RT27’ y, tal como ha explicado el director general de la Fundación Hospital Provincial, Carlos Ferrer, “es una herramienta informática que utiliza 27 factores gracias a los que se puede estimar el riesgo de recaída y, en función de esta baremación, el o la profesional podrá valorar si la paciente va a necesitar radiación o no”.

“Estos 27 factores son factores que hasta ahora no se habían considerado para tomar estas decisiones, como son las variables clínico-patológicas y de riesgo genético según las plataformas genómicas”, ha remarcado Ferrer.

Reconocimiento del Carlos III

El proyecto ha recibido un reconocimiento de una institución que forma parte del Instituto de Salud de Carlos III, que se ha interesado en proporcionar el soporte informático necesario para que la herramienta web se convierta en una aplicación de móvil.

Este estudio ya se ha realizado en el Hospital Provincial de Castellón. Así, con la creación de la aplicación móvil se pretende realizar una comprobación con una población mayor que no sea atendida en los hospitales de la provincia de Castellón y, si es el caso, que se pudiera incorporar en todos los hospitales de España.

Un procedimiento español vaticina la eficacia de la quimioterapia más usados contra el cáncer de mama

Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han identificado una vía para saber si el fármaco paclitaxel será o no recomendable para el paciente oncológico; aunque todavía trabajo no es aplicable inmediatamente, ya se necesitan más estudios epidemiológicos y clínicos

La oncología de precisión consiste en saber con antelación qué fármaco va a funcionar en un paciente de cáncer concreto, para poder darle a cada enfermo el más eficaz en su caso. Por el momento estas terapias dirigidas solo están disponibles para el 5% de los cánceres.

Un estudio realizado por los investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) Miguel A. Quintela-Fandino y Silvana Mouron, junto a unidades oncológicas de varios hospitales españoles, ha descubierto una vía para identificar si uno de los fármacos más utilizados en la quimioterapia convencional de diversos tipos de cáncer, el paclitaxel, va ser eficaz en cada paciente. El trabajo ha sido publicado por la revista científica Nature Communications.

La llamada terapia dirigida se ha basado, sobre todo, en el análisis de las mutaciones genéticas de cada cáncer. Pero los esfuerzos de investigación en todo el mundo han desvelado un paisaje genómico único para cada paciente. La investigación de Quintela y Mouron se centra en el cáncer de mama HER2 negativo, que representa el 85% de los diagnósticos de cáncer de mama y se debe, en la mayoría de los casos, a varias mutaciones oncogénicas.

Cuantos más genes haya implicados en la enfermedad, más difícil es saber cómo va a reaccionar un tumor ante una terapia concreta. El trabajo de los investigadores del CNIO es innovador porque no se hace un análisis genómico (de los genes) sino proteómico (de las proteínas). Esto se debe a que en investigaciones previas este mismo equipo había demostrado que, incluso cuando hay una gran cantidad de mutaciones oncogénicas, solo aparece un pequeño número de alteraciones en las proteínas.

La clave en dos proteínas: CDK4 y filamina

Es decir, en la mayoría de los cánceres no se encuentran marcadores genéticos comunes en enfermos que no responden a un determinado fármaco, pero sí marcadores comunes proteómicos (relacionados con las proteínas). Las proteínas son las moléculas que realizan la mayor parte de las funciones de las células; los genes (en la molécula de ADN) contienen la información para producir todas las proteínas que necesita el organismo.

La investigación ahora publicada por el grupo del CNIO ha analizado muestras de cáncer de mama HER2 negativo de 130 enfermas tratadas con paclitaxel, uno de los fármacos más utilizados contra cáncer de mama, ovario, pulmón, vejiga, próstata, melanoma, esófago y otros.

El trabajo buscó similitudes en la expresión de las proteínas en las muestras de las pacientes que sí respondieron al paclitaxel. Se hallaron dos proteínas relacionadas específicamente con la respuesta al paclitaxel: la CDK4 y la filamina.

Primeros factores predictivos

Los investigadores demostraron que esa asociación aparece cuando se usa el paclitaxel, pero no cuando los fármacos utilizados son otros.

“Encontramos que las enfermas con altos niveles de CDK4 y filamina tienen una tasa de respuesta positiva en el 90% de los casos”, resume Quintela-Fandino, investigador principal y jefe de la Unidad Clínica de Cáncer de Mama del CNIO.

“El estudio identifica los primeros factores predictivos específicos para un tratamiento de quimioterapia convencional, para la que hasta ahora no existen marcadores predictivos o solo los hay de manera indirecta o imperfecta. Hallamos que los dos marcadores, la CDK4 y la filmanina A, están asociados a la actividad del paclitaxel de manera muy precisa”, añade este investigador del CNIO.

El trabajo no es aplicable inmediatamente a la clínica. “Para que lo que hemos descubierto se incorpore al arsenal terapéutico oncológico, además de la producción industrial del biomarcador habría que hacer estudios epidemiológicos y clínicos previos que demostraran su utilidad, y que mejora lo que hay ahora disponible”, concluye el científico.

 

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vacuna cáncer de mama

Vacuna experimental contra el cáncer de mama demuestra seguridad en primera fase de ensayos clínicos

El cáncer de mama es el cáncer que se diagnostica con mayor frecuencia en los Estados Unidos y, a nivel mundial, es el cáncer más frecuente en mujeres.

Según la Organización Mundial de la Salud en 2020 se diagnosticó con cáncer de mama a 2,3 millones de mujeres, y había más de 7,8 millones de mujeres vivas a las que ya se les había diagnosticado cáncer de mama en los 5 años anteriores.

Ser mujer es el principal factor de riesgo para contraer cáncer de mama, pero alrededor del 1% de los cánceres de mama se dan en hombres. El tratamiento del cáncer de mama sigue los mismos principios para ambos sexos.

En declaraciones a Medical News Today, la Dra. Kotryna Temcinaite, directora de comunicaciones de investigación de Breast Cancer Now, explicó que “el cáncer de mama no es una enfermedad única, lo que lo hace más difícil de tratar. Hay muchos tipos de cáncer de mama y los tratamientos que funcionan bien para algunas personas pueden no funcionar tan bien para otras. Por eso necesitamos seguir investigando la enfermedad y desarrollar tratamientos más inteligentes”.

Ahora, una nueva investigación dirigida por la Dra. Mary (Nora) L. Disis, del Instituto de Vacunas contra el Cáncer de Medicina de la Universidad de Washington, sobre una vacuna experimental contra el cáncer de mama ha demostrado que genera una fuerte respuesta inmunitaria frente a ERBB2 -antes denominada HER2-, una proteína tumoral clave.

Ensayo de seguridad de fase 1

El estudio completado fue un ensayo clínico de fase 1, donde se realizó un seguimiento a 66 personas de entre 34 y 77 años que padecían cáncer de mama ERBB2-positivo en estado avanzado. Los investigadores analizaron los datos dos veces: de enero de 2012 a marzo de 2013 y de julio de 2021 a agosto de 2022.

Los participantes fueron vacunados con dosis de 10ug, 100ug o 500ug de la vacuna de ADN plasmídico Trusted Source cada mes durante tres meses. Los investigadores midieron la inmunidad en sangre y la toxicidad de la vacuna en momentos determinados y evaluaron la persistencia del ADN de la vacuna mediante muestras de biopsia tomadas en el lugar de la vacuna a las 16 y 36 semanas.

Los investigadores observaron que los efectos secundarios más comunes asociados a la inyección eran síntomas similares a los de la gripe en un 33% y fatiga en un 36%.

Los participantes que recibieron las dosis más altas de vacuna de 100ug y 500ug demostraron una respuesta inmunitaria más fuerte que los que recibieron la dosis de 10ug, pero no hubo diferencias significativas entre las respuestas inmunitarias a las dosis de 100ug y 500ug.

El equipo de investigación también descubrió que la persistencia del ADN en el lugar de la inyección era mayor con la dosis de vacuna más alta y que esta persistencia del ADN se asociaba con una disminución más rápida de la inmunidad.

Tratar el cáncer con una vacuna

La autora principal del estudio, la Dra. Disis, explicó que el problema de los tratamientos actuales contra el cáncer de mama es “la recurrencia de la enfermedad tras un tratamiento óptimo”. Dijo que la enfermedad reaparecerá, debido a que una pequeña cantidad de cáncer permanecía sin detectar.

“Las vacunas estimulan las células T, que pueden programarse para dar caza a estas últimas células que quedan en el organismo y eliminarlas. Estimular una inmunidad eficaz es la única forma que conozco de esterilizar el organismo de todas las células cancerosas de mama.” explicó la Dra. Mary L. Disis

“Lo ideal sería poder prevenir todos los cánceres antes de que sea necesario un tratamiento. Ya hemos avanzado con algunas vacunas en la prevención del cáncer, como la de la hepatitis B contra el carcinoma hepatocelular y la del VPH contra el cáncer de cuello de útero”, afirma la Dra. Bhavana Pathak, hematóloga y oncóloga médica titulada del Memorial Care Cancer Institute del Orange Coast Medical Center de California, quien no participó en el estudio.

Un potencial apasionante

La Dra. Temcinaite cree que una vacuna tiene un “potencial apasionante” para tratar el cáncer de mama. Sin embargo, dijo que “los científicos deben investigar qué incluir en una vacuna, para desencadenar la respuesta inmunitaria adecuada.”

Breast Cancer Now financia actualmente una investigación para diseñar una nueva vacuna contra el cáncer, dirigida específicamente contra la proteína p53.

El Dr. Parvin Peddi, oncólogo médico y director de Oncología Médica de la Mama en el Providence Saint John’s Health Center y profesor asociado de Oncología Médica en el Saint John’s Cancer Institute de California, explicó que “este es el primer estudio que conozco que examina una vacuna específica HER2 para pacientes con cáncer de mama metastásico HER2 positivo que están en remisión. Aunque se trata de un estudio temprano y no se comparó directamente con pacientes que no recibieron la vacuna, la supervivencia de las pacientes observada en este estudio es mucho mayor de lo esperado con la observación.”

Vacunas contra otros cánceres

La Dra. Disis cree que hay “muchas posibilidades” de que las vacunas contra el cáncer de mama se utilicen en las clínicas dentro de unos 5 años.

“Los ensayos clínicos de vacunas contra el cáncer de mama administradas solas o con otros tratamientos han aumentado alrededor de un 25% en los últimos años. Hay muchos grupos trabajando en vacunas de nueva generación con tecnologías de administración y adyuvantes muy eficaces”, declaró.

La Dra. Pathak se hizo eco de ideas similares. Calificó el estudio actual de “elemento básico que muestra un aumento de la respuesta inmunitaria contra objetivos específicos en pacientes con cáncer”.

Pero, ¿podrían desarrollarse vacunas similares para tratar otros tipos de cáncer? La Dra. Disis cree que hacia ahí se dirige el futuro del tratamiento del cáncer, explicó que “en el Instituto de Vacunas contra el Cáncer de la UW Medicine tenemos programas de vacunas contra el cáncer de mama, de ovario, de colon, de próstata y de vejiga, e ideas para otros”.

Las vacunas aún no sustituyen al tratamiento

Pese a los avances en los ensayos, los expertos también han expresado su cautela ante los primeros resultados del ensayo.

El Dr. Temcinaite dijo que era “demasiado pronto para saber si las vacunas terapéuticas contra el cáncer podrían sustituir a otros tratamientos existentes”.

“Si se demuestra que [las vacunas] tienen éxito, al principio lo más probable es que se utilicen junto a los tratamientos existentes, hasta que tengamos datos suficientes para saber quién puede saltarse con seguridad algún paso concreto en el tratamiento del cáncer de mama“, dijo la Dra. Kotryna Temcinaite

El Dr. Pathak también advirtió que este estudio sólo se ha realizado en personas con cáncer de mama. “Serán necesarios más estudios para abordar la posibilidad de la prevención primaria”, señaló.

“En general, si la proteína a la que se dirige la vacuna también se encuentra en células [sanas], sería importante vigilar los efectos secundarios autoinmunes. Por ejemplo, el músculo cardíaco también tiene expresión de HER2. Aunque en este estudio no se notificaron efectos secundarios cardiacos excesivos, sería importante vigilarlo en estudios más amplios”, añadió el Dr. Peddi.

También es importante saber cuánto tiempo pueden durar los beneficios de estas vacunas. La respuesta inmunitaria disminuye tras la vacunación, por lo que sería interesante saber si algunos pacientes necesitan vacunas de refuerzo.

¿Y ahora qué?

Cuando se le preguntó por los próximos pasos, el Dr. Disis declaró que los notables resultados obtenidos en el ensayo de fase I de la vacuna HER2 sientan las bases para futuros estudios.

“El siguiente paso es probar formalmente esa observación. En el estudio de fase II, aleatorizaremos a pacientes con HER2 bajo para que reciban la vacuna o un agente inmunoestimulante. El criterio de valoración será si prevenimos la recurrencia de la enfermedad”, afirmó.

La Dra. Temcinaite advirtió que es posible que estas nuevas vacunas no funcionen para todas las personas diagnosticadas de cáncer de mama.

 

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análisis de sangre detecta cáncer de mama

Un análisis de sangre detecta el cáncer de mama dos años antes de que aparezca

Un grupo de investigadores ha encontrado cambios en los niveles de proteínas particulares en la sangre de las personas hasta dos años antes de que se les diagnosticara cáncer de mama.

El estudio, presentado en la 13.ª Conferencia Europea sobre el Cáncer de Mama, podría constituir la base de análisis de sangre para personas con una predisposición genética o antecedentes familiares de cáncer de mama para garantizar así que la enfermedad se diagnostica temprano, cuando las posibilidades de supervivencia son mayores.

Los hallazgos, presentados por Sophie Hagenaars, del Centro Médico de la Universidad de Leiden, en los Países Bajos, emanan del estudio Trial Early Serum Test Breast Cancer (TESTBREAST).

Estudio en 1.174 mujeres

El estudio, iniciado en 2011 por Rob Tollenaar Wilma Mesker, incluye en la actualidad a 1.174 mujeres que presentan un alto riesgo de cáncer de mama, sea por sus antecedentes familiares o porque portan variantes genéticas que se sabe que aumentan ese riesgo. Las pacientes incluidas reciben tratamiento o seguimiento en nueve hospitales de Países Bajos, donde se les ofrecen pruebas de detección a una edad más temprana y con más regularidad que el resto de la población holandesa que presenta un riesgo de cáncer de mama medio.

El estudio ha estado en marcha durante diez años. Desde entonces, a las mujeres que participan se les han tomado muestras de sangre al menos una vez al año, coincidiendo con sus pruebas de detección. Además, se han tomado muestras de cualquier paciente que desarrolle cáncer de mama en el momento de su diagnóstico.

Los investigadores del estudio han empleado una técnica bien asentada denominada “espectrometría de masas” para analizar los niveles de diferentes proteínas en la sangre de las mujeres. Y han buscado tanto la variación entre diferentes mujeres como los cambios que surgen en mujeres en concreto a lo largo del tiempo.

Hasta ahora, los investigadores han realizado análisis detallados de 30 muestras de sangre tomadas a lo largo del tiempo de tres mujeres a las que finalmente se les diagnóstico cáncer de mama y de tres mujeres que hasta ahora no lo han desarrollado, y ​​han encontrado diferencias claras entre las mujeres a lo largo del tiempo. Esto ha revelado un conjunto de seis proteínas que estaban en niveles más altos o más bajos uno o dos años antes del diagnóstico.

Hagenaars afirma al respecto: “Estas proteínas podrían formar la base de un análisis de sangre para la detección temprana del cáncer de mama en mujeres con mayor riesgo. Es importante tener en cuenta que encontramos más variación en los niveles de proteína en las muestras de sangre entre las diferentes mujeres que en diferentes etapas de una misma mujer que terminó desarrollando cáncer de mama. Esto muestra que las pruebas probablemente deberían basarse tanto en proteínas que difieren entre mujeres con y sin cáncer de mama como en proteínas que se alteran en una persona individual con el tiempo”.

Los investigadores ahora validarán sus hallazgos en un grupo más grande de mujeres con y sin cáncer de mama que participan en el estudio TESTBREAST y en mujeres que participan en otros estudios de investigación de cáncer de mama de alto riesgo. Sophie Hagenaars añade: “Si la investigación adicional valida nuestros hallazgos, esta prueba podría usarse como un complemento a las técnicas de detección existentes. Los análisis de sangre son relativamente simples y no particularmente dolorosos para la mayoría de las personas, por lo que se les podría ofrecer pruebas de detección con la frecuencia que sea necesaria”. Laura Biganzoli, copresidenta de la Conferencia Europea de Cáncer de Mama y directora del Centro de Mama del Hospital Santo Stefano (Prato, Italia), ha señalado: “Las mujeres con un alto riesgo de desarrollar cáncer de mama participan en programas de detección en puntos de tiempo fijos. Si esta investigación finalmente da como resultado un análisis de sangre para personas con un alto riesgo de cáncer de mama, eso podría guiar la detección personalizada y ayudar para diagnosticar el cáncer de mama en la etapa más temprana posible”.

 

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Camizestrant, el nuevo fármaco que mejora la supervivencia en pacientes con cáncer de mama metastásico

Camizestrant, el nuevo fármaco que mejora la supervivencia en pacientes con cáncer de mama metastásico

Un nuevo fármaco contra el cáncer de mama metastásico mejora el tratamiento convencional. Los resultados de este nuevo ensayo han sido presentado en la 45ª edición del Simposio sobre el cáncer de mama de San Antonio 2022 este mes de diciembre.

Desarrollan un nuevo fármaco que mejora la supervivencia en pacientes con cáncer de mama metastásico, se trata del Camizestrant. Un ensayo ha demostrado que este medicamente de nueva generación ofrece mejores resultados para un tipo común de cáncer de mama metastástico (ER positivo y HER2 negativo) que el tratamiento estándar que se aplica actualmente para estos casos.

Los resultados forman parte de un estudio internacional que ha sido coordinado desde el Hospital Vall d´Hebron Instituto de Oncología(VHIO) y dirigido por la investigadora Mafalda Oliveira. El cáncer de mama es el cáncer más común en todo el mundo. Se ha diagnosticado aproximadamente a 2,3 millones de pacientes en 2020. El 70% de estos tumores se refieren al tipo de cáncer metastásico de mama.

El medicamento está indicado para un tipo de cáncer de mama que es muy común: Receptor de la hormona de estrógeno (ER, en sus siglas en inglés) positivo y HER2 negativo.

“El cáncer de mama ER+ representa el 80 % de los casos y el tratamiento de elección -la primera opción- es el endocrino -que actúa sobre las hormonas-, pero los tumores son aún más listos que nosotros y encuentran mecanismos de escape a los tratamientos estándares”, ha explicado Oliveira en declaraciones a EFE.

En la población que se ha sometido al ensayo con Camizestrant se redujo significativamente el riesgo de progresión de la enfermedad o muerte en un 42%.

De momento en todos estos datos se refieren a dos de los ensayos clínicos en fase III. Y todo apunta a la eficacia de Camizestrant, una molécula de nueva generación desarrollada por la farmacéutica AstraZeneca, en comparación con el fármaco que se usa de forma estándar, el Fulvestrant, para mujeres que ya sufren metástasis de su cáncer de mama.

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