El avance en la reconstrucción de mama

La reconstrucción mamaria ha ido evolucionando al mismo tiempo que se han desarrollado nuevos tratamientos para combatir el cáncer de mama. Siempre preservando la seguridad oncológica, las técnicas para reconstruir la mama y devolver en la mayor de las posibilidades la naturalidad a la paciente han ido mejorando.

El cáncer de mama ha sido el más prevalente en España en los últimos cinco años seguido del cáncer de próstata. Así lo reflejan datos de la Sociedad Española de Oncología Médica. En 2017, el cáncer de mama fue la patología tumoral más frecuente en mujeres con más de 26.000 casos. Unas cifras que colocan a esta enfermedad en los puestos cabeceros de las enfermedades oncológicas.

Pese a ello, la investigación ha contribuido en que sus tasas de supervivencia sean elevadas. No solo eso, sino que el tratamiento cada vez es más conservador. “Tumores de mama que antes se trataban de una manera agresiva, mediante una mastectomía radical en la que se extirpaba la mama entera, poco a poco, gracias al desarrollo de nuevas terapias y técnicas quirúrgicas, pueden recibir un tratamiento más conservador en el que solo se quita la parte afectada de la mama”, reconoce la Dra. Cristina Aubá, especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética de la Clínica Universidad de Navarra.

Precisamente, la mastectomía conlleva unas secuelas tanto físicas como psicológicas que con las reconstrucciones mamarias se tratan de paliar. “Cualquier persona tendemos a querer vernos bien, y cuando de alguna manera se te mutila una parte del cuerpo resulta doloroso. En una mujer, además, la mama tiene un significado especial”, confiesa.

Para ello, existen dos grupos de técnicas principales: mediante prótesis o por tejidos propios. Su utilización no es excluyente, sino que se estudia en cada caso para valorar cuál es el más adecuado. Factores como la necesidad o no de administrar radioterapia, la constitución corporal de la paciente o sus preferencias, entre otras, determinan su empleo. La Dra. Aubá explica ambas técnicas:

  • Reconstrucción mamaria mediante prótesis

“No siempre las pacientes son candidatas al tejido propio. Hay casos, sobre todo en pacientes delgadas, que no tienen suficiente zona donante de tejido. Además, la prótesis también tiene su indicación asociada a veces a mallas dérmicas o al músculo dorsal ancho”, señala la Dra. Aubá. El empleo de la prótesis va a dar un resultado más firme de la mama, manteniéndose con el paso del tiempo. En este caso, las complicaciones llegan a consecuencia del rechazo que el cuerpo genere a un cuerpo extraño. “Puede producirse una contractura capsular, un desarrollo anómalo alrededor de la prótesis de manera que se engrosa, se endurece y puede deformar la mama produciendo dolor”.

  • Reconstrucción mamaria con tejidos propios

La tendencia actual es apostar por este método. La posibilidad de conseguir resultados más naturales es una de sus principales ventajas. Sin embargo, es una intervención más compleja ya que requiere de microcirugía. “Al trasplantar tejido de una parte del cuerpo a otra eso implica que haya que llevarse el tejido con su vascularización propia, con su arteria y su vena”, explica. La zona más habitual de donación de tejido es el abdomen, cara interna de los muslos o glúteos. “Además de evitar un cuerpo extraño, los tejidos propios van a permitir que ese tejido evolucione del mismo modo respecto al resto de tu cuerpo”.

 

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