Es validado el primer biomarcador que predice la supervivencia en cáncer de mama metastásico

Investigadores del Clínic-IDIBAPS, la UB y SOLTI han identificado y validado una clasificación molecular en el cáncer de mama hormonosensible avanzado que ya ha resultado ser muy útil para el tratamiento de los pacientes con esta patología. El estudio ha determinado cuatro subtipos (Luminal A, Luminal B, HER2-enriquecido y Basal-like) que ayudarán a afinar mucho más los tratamientos y maximizar su efectividad.

Se trata del mayor estudio en demostrar el valor del biomarcador y el primero en hacerlo en el contexto de los inhibidores de la proteína CDK4/6, como el ribociclib. La investigación, publicada en la prestigiosa revista Journal of Clinical Oncology, la ha coordinado el doctor Aleix Prat, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínic y presidente de SOLTI.

“Observamos que había pacientes en los que la enfermedad estaba muy controlada con la terapia hormonal y el ribociclib, pero otros a los que el tratamiento no les hacía efecto. Y esto que veíamos en la consulta en parte se explica gracias a estos cuatro grupos moleculares que hemos identificado”, explica Prat a La Vanguardia.

Para llevar a cabo su estudio, los investigadores analizaron la expresión de 152 genes en 1.160 pacientes con cáncer de mama hormonosensible avanzado (el mayoritario, supone un 70% de los casos) tratados en tres ensayos clínicos fase III del programa MONALEESA, que llevó a la aprobación del ribociclib por las autoridades sanitarias.

Un total de 488 pacientes recibieron la terapia hormonal sola y 672 en combinación con el ribociclib. El subtipo molecular Luminal A fue el más frecuente (47%), seguido por el Luminal B (24%), HER2-enriquecido (13%) y Basal-like (3%).

Comparado con el Luminal A, el riesgo de progresión de la enfermedad fue superior en el resto de subtipos moleculares. Por ejemplo, en los subtipos HER2-enriquecido y Basal-like fue 2 y 4 veces superior comparado con el Luminal A. Los investigadores también observaron que todos los subtipos moleculares se beneficiaron del ribociclib, excepto el Basal-like.

“Por un lado, nuestro estudio valida definitivamente observaciones previas sobre el valor pronóstico de la clasificación molecular. Por otro, demostramos por primera vez el alto valor clínico de ribociclib en el subtipo HER2-enriquecido, un grupo de tumores muy agresivo cuando se trata con terapia hormonal solamente”, apunta Prat.

Rosa Olmos, de 52 años, padece el subtipo HER2-enriquecido y ya se está beneficiando de este tratamiento hormonal combinado con ribociclib. “Me ha ido muy bien, tengo muy buena calidad de vida”, explica.

Fue con la aparición de la segunda metástasis (la primera la tuvo en la cadera y la segunda en las vértebras) cuando el doctor Prat, conocedor de los potenciales beneficios de combinar la terapia hormonal con el ribociclib, le propuso incluir el fármaco en el tratamiento.

Y todo cambió. “Mi situación ahora es mejor que cuando sólo tenía una metástasis. Casi no tengo efectos secundarios. Ha sido un acierto”. Madre de cuatro hijos, cuenta que hace “vida normal”, trabajando entre “ocho y diez horas diarias”.

“Al cáncer hay que ponerle nombre, primer apellido y segundo”, subraya. “Yo ya tengo este segundo apellido, y para mí no tiene precio. El diagnóstico molecular evita que mi organismo esté recibiendo algo que le puede hacer daño y que además puede que no le funcione”, agrega.

A diferencia de Rosa, esta combinación del tratamiento hormonal con un inhibidor de la proteína CDK4/6 no ha surgido efecto en el caso de Ester Ventoso (66 años), que padece el subtipo Basal-like.

La estuvieron tratando durante cuatro meses con dicha combinación sin ningún resultado. “Mi doctora me dijo que gracias al descubrimiento que han hecho [la clasificación molecular] habrían sabido de antemano que el tratamiento hormonal con el fármaco no me iba a funcionar”.

En noviembre entró en un ensayo clínico y por el momento le está funcionando. Cada dos meses la someten a un tac para comprobar que no le surjan metástasis en los huesos (ella la tiene en el pulmón).

El cáncer de mama afecta a 2,3 millones de personas y causa la muerte de 571.000 cada año. Entre los diferentes tipos de cáncer de mama, el hormonosensible representa el 70% de todos los casos. Cuando la enfermedad está en una fase precoz, el tratamiento local, la quimioterapia y el tratamiento hormonal durante 5 o 10 años han demostrado grandes beneficios a largo plazo en cuanto a la supervivencia.

Aun así, un 20-30% de las pacientes acaba presentando enfermedad avanzada durante el seguimiento. En este contexto, la supervivencia está comprometida y hacen falta biomarcadores y tratamientos específicos.

Actualmente, todos los pacientes con cáncer de mama hormonosensible reciben tratamiento hormonal (combinado, en algunos casos, con ribociclib). Pero gracias a la validación de esta clasificación molecular, esta realidad podría cambiar, como ya ocurre en el Clínic.

Hace tiempo que el equipo del doctor Prat conoce los buenos resultados que ofrece esta clasificación, y es por eso que ya tienen en marcha estudios clínicos multicéntricos donde seleccionan a los pacientes en base a este perfil molecular.

“Estamos testando nuevas terapias en estos grupos que nos preocupan más, como el Basal-like, para encontrar un tratamiento que funcione. Ahora estamos probando la inmunoterapia en este grupo”, esgrime.

Esta clasificación molecular todavía no se usa a nivel clínico. Falta ver cuál será la reacción de la comunidad científica a la publicación de su validación por parte del laboratorio que dirige el doctor Prat.

“Pero ya existen tests moleculares que identifican esta biología, y nosotros hemos demostrado su potencial utilidad clínica. Falta que estos tests se implementen en este contexto”, destaca el jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínic.

A su juicio, la clave de la investigación ha sido poder “acceder a unas muestras muy preciadas que son de estudios en fase III”. “Son tres estudios internacionales muy grandes, bien diseñados, muy homogéneos y donde todo está muy bien controlado. Hemos podido hacer algo que muy pocos biomarcadores consiguen”, relata Prat.

Desde hace cinco años, la línea de investigación de su laboratorio ha permitido describir la heterogeneidad biológica de la enfermedad hormonosensible e identificar los cuatro grupos moleculares con diferentes pronósticos y sensibilidades a los tratamientos. “Por eso ahora hemos tenido la capacidad de convencer a Novartis de que nos dieran acceso a estas muestras para realizar nuestro estudio”.

Según Prat, lo “novedoso” de su investigación es que han conseguido “validar” los biomarcadores, cuando “la mayoría se quedan en la fase de ser prometedores”. “No hay muchos biomarcadores que hayan dado el salto a ser validados”, concluye.

Este estudio ha sido financiado por Novartis, el Instituto de Salud Carlos III, la Breast Cancer Research Foundation, la Fundación Breast Cancer Now, la Generalitat de Catalunya dentro del programa Peris, la Fundació La Marató TV3, fondos europeos Horizon 2020 (proyecto RESCUER), la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), y las asociaciones Save the Mama, Pas a Pas y Cáncer de Mama Metastásico.

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Se detecta un posible freno al desarrollo de la metástasis del cáncer de mama

Actuar sobre una proteína concreta -la POU1F1- para incidir negativamente en el desarrollo de la metástasis del cáncer de mama. Esa es una posibilidad que se abre tras la investigación llevada a cabo por un grupo del CiMUS de la USC liderado por Román Pérez-Fernández. «Esta proteína hace que el tumor sea más malo», simplifica el investigador. Lo hace a través de la regulación de LDHA, lo que permite modificar el fenotipo de las células cancerosas y favorecer la progresión tumoral y la metástasis.

Este hallazgo suma en la cadena del grupo que viene estudiando esa proteína desde hace años. «Sabíamos que la POU1F1 se produce en la glándula mamaria y que cuando se produce mucha es mala, porque hace que las células tumorales crezcan más, migren más, invadan más y, por tanto, que hagan metástasis», recuerda Pérez-Fernández. Todos esos estudios han sido documentados con publicaciones en revistas científicas especializadas. En su nuevo paso, que lo recoge la revista Oncogene, han ido más allá. Se plantearon si esa proteína estaba relacionada con el cambio de metabolismo de las células cancerosas. Y demostraron que sí.

«Esta proteína regula una encima que es clave en la formación de lactato», confirma el investigador. Este lactato lo producen las células cancerosas en lo que se denomina el efecto Warburg, nombre derivado del científico que lo descubrió en los años treinta. La investigación del grupo de Román Pérez-Fernández vincula la citada proteína con ese lactato que favorece la progresión del cáncer de mama, metástasis y la activación de los fibroblastos.

«El lactato aumenta la proliferación, la migración y la invasión de las células del cáncer de mama. Además, activa los fibroblastos normales transformándolos en fibroblastos asociados al cáncer. Clínicamente, en pacientes con cáncer de mama, una mayor expresión de POU1F1 y LDHA se relaciona con la formación de metástasis», explica el primer firmante del artículo Anxo Martínez-Ordóñez. «Nuestros datos -añade- indican que la POU1F1 induce una reprogramación metabólica por medio de la regulación de LDHA en células tumorales de mama humanas, modificando tanto las características de las células cancerosas y promoviendo progresión tumoral».

Vitamina D e inhibidores

Con este descubrimiento de una diana terapéutica en el abordaje del cáncer se abre una vía de futuro, actuando directamente sobre la proteína POU1F1. «Hay una sustancia que la disminuye, que es la vitamina D», señala Román Pérez-Fernández. «Nosotros decimos o bien por esa vitamina D o por inhibidores de la LDHA, que ya se conocen, podría ser un buen tratamiento para este tipo de tumores», completa.

«En teoría, la célula tumoral se volvería más buena y, por tanto, no sería más mala. Si tú frenas el avance tumoral lograrías que hicieras menos metástasis o que no lo hiciera», expone. Todo esto, que apunta solamente en el campo del cáncer de mama, discurre en el terreno de la mera hipótesis. Como ocurre en estas investigaciones, depende de un desarrollo posterior que lo valide.

«En desarrollo de fármacos para cáncer es probablemente de los más complicados de casi todos, porque actúa en otras células y tiene que estar todo muy controlado. Normalmente, tarda entre 10 y 15 años. Pero también tardaba el del covid-19 y se hizo en un año. Todo depende del interés y de los recursos que se pongan», concluye Pérez-Fernández.

 

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El estudio MINDACT publica datos históricos

Los datos de seguimiento a largo plazo del proyecto MINDACT, desarrollado por Agendia, Inc, han sido publicados en The Lancet Oncology. En este informe se presentan los avances del estudio para determinar la necesidad de la quimioterapia en las mujeres con cáncer de mama. Se puede leer en informe completo aquí.

Entre estos datos se encuentran:

  • La supervivencia libre de metástasis a distancia (SLMD) a los 5 años en mujeres con cáncer de mama de alto riesgo clínico, pero de bajo riesgo genómico, no tratadas con quimioterapia fue del 95,1 %, lo que demuestra que las pacientes con MammaPrint® de bajo riesgo tienen excelentes resultados sin quimioterapia adyuvante.
  • La diferencia en la SLMD a 5 años entre los pacientes de esta cohorte tratados con y sin quimioterapia es ahora del 0,9 %, un valor no significativo, una reducción importante respecto al 1,5 % comunicado previamente en el New England Journal of Medicine en 2016.
  • Al estratificar clínicamente a las pacientes de alto/bajo riesgo de MammaPrint® por edad, los investigadores descubrieron que, en el caso de las mujeres mayores de 50 años, no había diferencias entre las que habían recibido quimioterapia adyuvante y las que no, lo que indicaba que estas pacientes podían evitar la quimioterapia con seguridad y obtener los mismos resultados.
  • Para la comunidad investigadora, las observaciones relativas a las mujeres de 50 años o menores que muestran un beneficio del 5 % detectado por la quimioterapia a los 8,7 años son de interés y deberían conducir a la investigación sobre los méritos respectivos de la quimioterapia o la supresión de la función ovárica a través de un análogo de la LHRH en esta población específica de pacientes jóvenes, de alto riesgo clínico y bajo riesgo genómico.
  • Como se ilustró en 2016, los resultados a largo plazo de MINDACT fueron consistentes tanto en pacientes con ganglios linfáticos negativos como en pacientes con ganglios linfáticos positivos de 1 a 3, lo que demuestra que una clasificación MammaPrint® de bajo riesgo debe considerarse de bajo riesgo independientemente de otros factores clínicos y que las pacientes de esta población pueden evitar la quimioterapia.

“Estamos muy orgullosos de la publicación de estos resultados en The Lancet Oncology: el seguimiento a largo plazo revela claramente la utilidad de MammaPrint para los médicos y sus pacientes. En particular, confirma que un riesgo genómico bajo significa un riesgo bajo, y que podemos desescalar con seguridad a las pacientes, especialmente las mayores de 50 años, que tradicionalmente han sido tratadas de forma agresiva, incluidas aquellas con ganglios linfáticos positivos”, señala Martine Piccart, DM, PhD, profesora honoraria de Oncología en la Université Libre de Bruselas, directora científica del Instituto Jules Bordet, miembro del Consejo Científico Asesor de la Fundación para la Investigación del Cáncer de Mama, expresidenta de la EORTC, expresidenta de la ESMO y la ECCO e investigadora principal del ensayo MINDACT. “Estos datos refuerzan que todas las pacientes con cáncer de mama precoz deberían tener acceso a las pruebas de riesgo de recurrencia, que deberían considerarse el estándar de atención al diagnóstico para todas las mujeres”, añade Piccart.

Los resultados a los 8,7 años refuerzan lo encontrado a los 5 años: un resultado de MammaPrint® de bajo riesgo identifica un subconjunto de pacientes con cáncer de mama con hasta tres ganglios linfáticos positivos que pueden renunciar con éxito a la quimioterapia adyuvante, independientemente de su riesgo clínico. Ahora se observa un “efecto de la edad” que debe tenerse en cuenta. Estos datos refuerzan la necesidad fundamental de examinar la biología de un tumor antes de tomar una decisión conjunta sobre una vía de tratamiento, ya que la información adicional puede utilizarse para optimizar la estrategia de tratamiento en pacientes de todas las edades.

“Ha habido un interés creciente en toda la comunidad del cáncer de mama por comprender el beneficio de la quimioterapia para las mujeres premenopáusicas”, comenta la doctora Laura van´t Veer, cofundadora y jefa de investigación de Agendia. “Es importante analizar esta tendencia y su conexión con la supresión ovárica y también garantizar que todas las mujeres, de todas las edades, tengan acceso a las pruebas genómicas ya que, en última instancia, esto permitirá a los médicos y a las pacientes evaluar todas las opciones posibles basadas en perfiles genómicos confirmatorios como parte de un plan de tratamiento informado”, concluye van’t Veer.

Mediante la utilización de MammaPrint y BluePrint para comprender la biología del tumor de una paciente, los médicos pueden determinar con seguridad tanto la necesidad de quimioterapia como de terapia endocrina, así como el momento de una intervención. Estos datos de seguimiento a largo plazo confirman la utilidad clínica de MammaPrint para establecer el tratamiento postoperatorio y subrayan el compromiso de Agendia de mejorar los resultados para los pacientes.

 

 

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El Hospital Ruber Internacional, uno de los pocos centros especializado en la reconstrucción de la mama con tejido de la propia paciente

El Hospital Ruber Internacional ha conformado un sofisticado equipo técnico para la reconstrucción de la mama con tejido de la propia paciente que le convierte en uno de los pocos centros privados especializado en la técnica de reconstrucción de mama con colgajo DIEP (Deep Inferior Epigastric Perforator).

El centro explica que reconstruir la mama tras una mastectomía es mucho más que una cuestión estética, ya que la pérdida de una mama puede causar problemas emocionales, psicológicos o incluso físicos, como una mayor susceptibilidad a sufrir lesiones de espalda. Actualmente existen diferentes técnicas capaces de restaurar su anatomía y funcionalidad. Y todo ello sin recurrir a una prótesis mamaria.

Señala que la técnica de reconstrucción DIEP (Deep Inferior Epigastric Perforator) es la que ofrece mejores resultados, como “una mayor naturalidad y mejor evolución a largo plazo”. Se caracteriza por tomar tejido del abdomen del paciente para reconstruir la mama y la “única” dificultad es su gran complejidad.

El Hospital Ruber Internacional dispone del equipo humano y técnico necesario para realizar este tipo de procedimientos quirúrgicos. Indica que la reconstrucción mamaria devuelve la anatomía funcional y cosmética que ha perdido la paciente tras someterse a una mastectomía. “Ya sea por un cáncer de mama (una de cada diez mujeres en España se verá afectada por ello) y en menor medida debido a un traumatismo o una infección. Reconstruir una mama implica restaurar tanto la piel, la areola y el pezón como la glándula mamaria”, explica.

Según el especialista en cirugía plástica, estética y reparadora del Hospital Ruber Internacional, César Casado, muchas veces solo es necesario reconstruir una de estas partes o tejidos porque hay otros que permanecen íntegros en la cirugía oncológica. El cirujano plástico relata que “esto depende del tumor y del tipo de mastectomía, que puede ser total al eliminar todos los tejidos, o parcial, donde solo extirpas un segmento de la mama”.

CIRUGÍAS DE RECONSTRUCCIÓN

El Hospital Ruber Internacional lleva a cabo unas 150 cirugías de reconstrucción mamaria cada año. Unas operaciones que tienen como objetivo restituir la integridad física y emocional de la paciente. “Si la paciente se ve mutilada, siempre se va a acordar de la enfermedad”, destaca el doctor César Casado, que señala que perder una mama puede condicionar la vida diaria de múltiples formas, comenzando por la autoestima de la paciente.

Actualmente la reconstrucción mamaria se plantea de forma tanto inmediata (reconstrucción a la vez que se extirpa la mama) como diferida. Esto es, después de haber terminado todos los tratamientos oncológicos, como la cirugía oncológica, quimioterapia y radioterapia. Ya sea de forma inmediata o diferida se puede hacer este procedimiento mediante prótesis-técnicas protésicas-o con tejido autólogo, de la propia paciente.

El centro sanitario detalla que la características propias de la paciente son clave para determinar la técnica más idónea. La obesidad o el tabaquismo son contraindicaciones para algunos procedimientos. Así como el tipo de tratamiento. “La radioterapia es un tratamiento que salva muchas vidas, pero es menos compatible con algunas técnicas reconstructivas”, subraya el doctor César Casado.

Explica que dentro de las técnicas reconstructivas, el empleo del tejido de la propia paciente es considerado la mejor alternativa, ya que proporciona resultados estables y duraderos en el tiempo.

Más en concreto, la técnica de reconstrucción de mama con colgajo DIEP (Deep Inferior Epigastric Perforator) es la más sofisticada y avanzada de su tipo. Según informa el doctor César Casado, consiste en extraer grasa y piel del abdomen de la paciente. “La técnica DIEP se puede aplicar siempre que haya tejido en el abdomen, por debajo del ombligo, que es muy similar al de la mama”, dice.

De acuerdo con el doctor, ser candidato a esta cirugía no es cuestión de estar más o menos delgado, sino de la laxitud del tejido. Como indica, “si es muy laxo puedes cerrar abdomen y dejar una cicatriz tolerable”.

Sin embargo, también es la técnica más compleja. Ya que, según asevera el doctor, requiere “coger vasos sanguíneos que son muy finos del abdomen, localizar vasos sanguíneos situados debajo de las costillas y unirlos a los del abdomen mediante microcirugía”. De esta forma, es un procedimiento que requiere mucha experiencia y exigencia técnica, pero que perdura para siempre. Esto no sucede con las prótesis mamarias. “A una paciente con prótesis nunca le puedo dar el alta, la prótesis siempre se puede romper”, señala el especialista en cirugía plástica. Además de que permanece invariable con el paso de los años. En cambio, la técnica DIEP reconstruye una mama que adelgaza, engorda y envejece al igual que hará la paciente, agrega.

Para lograr esto, el Hospital Ruber Internacional dispone sofisticado equipo. Entre las diferentes herramientas, el doctor César Casado destaca las cualidades del microscopio quirúrgico Kinevo 900. Según afirma, “te permite analizar la viabilidad de los tejidos en el momento en lugar de esperar hasta el postoperatorio para comprobar si ha funcionado. Es una herramienta más que facilita la viabilidad de las microsuturas vasculares”.

SERVIMEDIA

Imagen: El doctor César Casado en el quirófano/ SERVIMEDIA

deporte cancer de mama

Efectos positivos del deporte en pacientes con cáncer

Cada vez hay mayor evidencia de los efectos beneficiosos del ejercicio físico sobre la capacidad física y el bienestar psicológico en los pacientes con cáncer. Actividad y ejercicio físico son un medio para oponerse a muchos de los síntomas que presenta un paciente, derivados de su enfermedad o del tratamiento, como fatiga y náuseas, contribuyendo a la mejoría y recuperación de la calidad de vida. Se recomienda para todos los pacientes, teniendo en cuenta algunos aspectos específicos según el tipo de cáncer. Por ejemplo, en caso de cirugía de cáncer de mama se evalúa de forma previa la movilidad de brazo y hombro, por si precisase fisioterapia específica, pero el ejercicio físico se recomienda para todos los pacientes en general, adaptado a sus circunstancias basales.

El beneficio potencial de la actividad física se va a dar independientemente de si se ha realizado deporte de forma previa o no, mediante ejercicio adaptado lógicamente a las circunstancias basales. Numerosos estudios observacionales han mostrado que los pacientes con cáncer de próstata, colon o mama que se mantienen físicamente activos, tienen una mayor probabilidad de supervivencia comparados con aquellos que son inactivos. Aunque no está definida la cantidad de ejercicio, se recomienda un programa integrado de actividad aeróbica y fuerza, inicialmente de intensidad baja o media, según el estado físicobasal, e introduciendo pequeñas sesiones de mayor intensidad.

El deporte, además de influir en la supervivencia post-diagnóstico, también juega un papel en la prevención, con estudios que indican que entre 2,5-5 horas de ejercicio moderado a lo largo de toda la semana pueden ayudar en la prevención de diferentes cánceres (como mama, colon, endometrio, vejiga, riñón, estómago, pulmón), además de reducir los riesgos de otras enfermedades.

¿Cuándo iniciarse?

El ejercicio puede iniciarse durante el tratamiento, ya que puede ayudar a mitigar síntomas y efectos adversos de cirugía, quimio o radioterapia. La mayoría de los estudios permiten concluir que el ejercicio es seguro durante el tratamiento y beneficioso cuando se realiza de forma progresiva y adaptada a la situación basal, progresando gradualmente hacia moderada intensidad e incrementando su duración. Ya en la recuperación, es importante mantener la práctica deportiva. Potenciar la adherencia a la actividad física en esta etapa juega un papel fundamental por sus beneficios a largo plazo, físicos y psicológicos.

Los pacientes con cáncer deberían realizar el ejercicio de acuerdo a los niveles recomendados para la población general, según su situación cardiovascular o pulmonar, pero teniendo en cuenta algunos aspectos concretos. Por ejemplo, existe un tiempo de espera en la postcirugía, que puede ser de varias semanas. Se recomienda así mismo extremar los cuidados para evitar las infecciones cutáneas en los centros deportivos. Y en caso de metástasis óseas, estos pacientes pueden necesitar modificar su programa de ejercicio evitando los ejercicios de fuerza sobre el hueso afectado para evitar riesgo de fracturas.

Según la localización del tumor, previo al inicio de ejercicio, se recomienda:

  • Mama: evaluar movilidad de brazos y hombros antes de comenzar ejercicio de extremidades superiores.
  • Próstata: valorar fuerza muscular y debilidad.
  • Colón: evaluar riesgo de eventración, o problemas con ostomía si lo hubiese.
  • Ginecológicos: evaluar la presencia o no de linfedema de miembros inferiores, antes de iniciar ejercicio intenso de fuerza o resistencia aeróbica.

Supervisión profesional

Se recomienda que el plan de ejercicios sea individualizado y adaptado a cada individuo, al tipo de tumor y al momento de tratamiento en curso. El ejercicio debe estar fundamentalmente orientado al mantenimiento de la masa y fuerza muscular. Es recomendable que sea supervisado por fisioterapeutas o instructores para su correcta realización, en coordinación con el médico tratante ante cualquier duda.

Las sociedades oncológicas recomiendan la actividad deportiva como una estrategia de intervención para ayudar en el manejo de síntomas y mejoría de la calidad de vida, y posiblemente incluso a extender la supervivencia.

Beneficios del ejercicio en pacientes con cáncer

El ejercicio en el paciente oncológico, ofrece grandes beneficios, como:

  • Mejoría de fatiga y cansancio
  • Reducción de ansiedad y estrés
  • Mejoría de náuseas y vómitos
  • Promoción de la autoestima y disminución del desánimo y la depresión.
  • Disminución del dolor al potenciar el sistema endocannabinoide.
  • Disminución del riesgo de osteoporosis
  • Reducción de los efectos secundarios de quimioterapia/radioterapia o del tratamiento hormonal, compensando los efectos secundarios.
  • Descenso del riesgo de trombosis venosa que está incrementada en el paciente oncológico
  • Disminución de pérdida de fuerza y del deterioro funcional
  • Mayor supervivencia, también para otras patologías no oncológicas (diabetes, hipertensión, eventos cardiovasculares, etc.).

Es recomendable que el ejercicio sea supervisado por fisioterapeutas o instructores para su correcta realización, en coordinación con el médico tratante ante cualquier duda. (Freepik)

Muchos de estos efectos beneficiosos están relacionados con las propiedades generales del ejercicio en la promoción de la salud en general. Pero cada vez es más evidente que el entrenamiento físico puede tener efectos directos sobre el cáncer y su tratamiento, aunque todavía no conocemos exactamente todos los mecanismos que justifican este beneficio.

Los músculos en contracción liberan a la sangre unas sustancias denominadas ‘miokinas’. Estas tienen la capacidad de alcanzar muchos tejidos como el adiposo, el páncreas, el hígado o el hueso. De esta forma, el ejercicio puede favorecer la normalización de los niveles de insulina por ejemplo, o puede tener un efecto antiinflamatorio, de forma que cuando hacemos ejercicio regularmente se genera un ambiente fisiológico saludable, con menores niveles de inflamación crónica a nivel sistémico. Y por otra parte, parece que el ejercicio estimula la función inmune, sobre todo en lo que respecta a los llamados linfocitos ‘natural killer’. Estas células representan una primera línea de defensa o vigilancia de nuestro organismo contra la invasión de microorganismos y el desarrollo de tumores. El ejercicio favorece la movilización de estas células hacia los tumores.

150 minutos a la semana

El ejercicio físico mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud, y que ya demuestra un beneficio en cáncer, es de 150 minutos a la semana en caso de ejercicio físico moderado (por ejemplo caminar 30 minutos al día, 5 días a la semana) o 75 minutos/semana en caso de ejercicio físico intenso. Pero las recomendaciones de la OMS invitan a las personas que llegan a cumplir con ese mínimo a incrementar la duración y a realizar dos veces a la semana ejercicios de fortalecimiento de los grandes grupos musculares.

Se puede practicar el deporte tanto en solitario como acompañado. Dependerá de las necesidades del paciente y de si el estar acompañado facilita o no su adherencia al ejercicio.

La recomendación sería adaptar la práctica deportiva a las necesidades de tratamiento, pero sin suspenderlo, por ser saludable y hasta terapéutico. La actividad física se relaciona con una menor probabilidad de recidiva y una mejor supervivencia global.

El ejercicio puede ayudar en la prevención y en el control de la enfermedad, puede interactuar con los tratamientos antineoplásicos, y mejorar el funcionamiento físico y los resultados psicosociales de los pacientes. Pero los efectos beneficiosos del ejercicio se manifiestan también en las enfermedades cardiovasculares, metabólicas como la diabetes, neurodegenerativas y osteoarticulares, con lo que el ejercicio físico regular se convierte en una intervención altamente beneficiosa.

Autora: DRA. AMAIA RAMÍREZ (Clínica Corachan)

Mundo Deportivo

Andrógenos en el tratamiento del cáncer de mama

Investigadores de la Universidad de Adelaida, en Australia, han encontrado nueva evidencia sobre el papel positivo de los andrógenos en el tratamiento del cáncer de mama con implicaciones inmediatas para las mujeres con enfermedad metastásica impulsada por receptores de estrógeno.

Publicado en la revista ‘Nature Medicine’, el estudio internacional realizado en colaboración con el Instituto Garvan de Investigación Médica, analizó el papel de los andrógenos, comúnmente considerados hormonas sexuales masculinas pero que también se encuentran en niveles más bajos en las mujeres, como un tratamiento potencial para el receptor de estrógeno en el cáncer de mama positivo.

En el desarrollo normal de los senos, el estrógeno estimula y el andrógeno inhibe el crecimiento en la pubertad y durante la vida adulta. La actividad anormal de los estrógenos es responsable de la mayoría de los cánceres de mama, pero el papel de la actividad de los andrógenos en esta enfermedad ha sido controvertido.

Los andrógenos se utilizaron históricamente para tratar el cáncer de mama, pero el conocimiento de los receptores hormonales en el tejido mamario era rudimentario en ese momento y se malinterpretaba la eficacia del tratamiento. La terapia con andrógenos se suspendió debido a los efectos secundarios virilizantes y al advenimiento de las terapias endocrinas anti-estrogénicas.

Si bien la terapia endocrina es el tratamiento estándar para el cáncer de mama con receptor de estrógeno positivo, la resistencia a estos fármacos es la principal causa de mortalidad por cáncer de mama.

El profesor Wayne Tilley, director de los Laboratorios de Investigación del Cáncer Dame Roma Mitchell, y la profesora asociada Theresa Hickey, jefa del Grupo de Cáncer de Mama, quien dirigió el estudio, dicen que la necesidad de estrategias de tratamiento alternativas ha renovado el interés en la terapia con andrógenos para el cáncer de mama.

Sin embargo, estudios anteriores habían producido pruebas contradictorias sobre la mejor manera de apuntar terapéuticamente al receptor de andrógenos para el tratamiento del cáncer de mama, lo que provocó una confusión generalizada y obstaculizó la aplicación clínica.

Utilizando modelos de línea celular y derivados de pacientes, un equipo global, que incluía a investigadores de la Universidad de Adelaida y el Instituto Garvan, demostró que la activación del receptor de andrógenos por un andrógeno natural o un nuevo fármaco androgénico tenía una potente actividad antitumoral en todos los receptores de estrógeno positivos en cánceres de mama, incluso aquellos resistentes a los tratamientos estándar actuales. Por el contrario, los inhibidores del receptor de andrógenos no tuvieron efecto.

“Este trabajo tiene implicaciones inmediatas para las mujeres con cáncer de mama metastásico con receptor de estrógeno positivo, incluidas las resistentes a las formas actuales de terapia endocrina”, resalta la profesora asociada Theresa Hickey.

El profesor Tilley agrega que, con él, se proporcionan “nuevas pruebas experimentales convincentes de que los fármacos estimulantes del receptor de andrógenos pueden ser más eficaces que los tratamientos estándar de atención existentes (como el tamoxifeno) o nuevos (como el palbociclib) y, en el caso de estos últimos, pueden combinarse para mejorar la inhibición del crecimiento.

Además, los agentes activadores del receptor de andrógenos selectivos actualmente disponibles carecen de los efectos secundarios indeseables de los andrógenos naturales y pueden conferir beneficios a las mujeres, incluida la promoción de la salud ósea, muscular y mental.

La profesora asociada Elgene Lim, oncóloga de mama y directora del Laboratorio de Investigación del Cáncer de Mama Connie Johnson en el Instituto Garvan, destaca que “los nuevos conocimientos de este estudio deberían aclarar la confusión generalizada sobre el papel del receptor de andrógenos en el cáncer de mama impulsado por el receptor de estrógeno”.

Dada la eficacia de esta estrategia de tratamiento en múltiples etapas de la enfermedad en nuestro estudio, esperamos traducir estos hallazgos en ensayos clínicos como una nueva clase de terapia endocrina para el cáncer de mama”, adelanta.

El doctor Stephen Birrell, especialista en cáncer de mama y pionero en andrógenos y salud de la mujer que formó parte del equipo de Adelaida, señaló que este hallazgo fundamental tiene una aplicación más allá del tratamiento del cáncer de mama, incluida la prevención del cáncer de mama y el tratamiento de otros trastornos también impulsados por el estrógeno.

Chloe Marshall, paciente de 33 años, tiene una recurrencia de cáncer de mama mientras estaba embarazada de su segundo hijo. Lamenta que la terapia endocrina tiene efectos secundarios terribles y había una necesidad urgente de mejores opciones para prevenir y tratar la recurrencia del cáncer de mama. “Me diagnosticaron un cáncer de mama con hormonas positivas en julio de 2017 y posteriormente descubrí que era portadora del gen BRACA”, explica.

“Me sometí a una mastectomía doble y quimioterapia neoadyuvante seguida de dos años de tratamiento supresor hormonal. El tratamiento supresor hormonal que experimenté fue una de las partes más difíciles de tener cáncer. El impacto que tiene en su mente / vida / cuerpo es increíblemente desafiante”.

Ahora, tres años después, me encuentro con un cáncer recurrente cuando tengo 25 semanas de embarazo. La idea de tener un tratamiento supresor hormonal durante cinco a diez años más es abrumadora –reconoce–. Creo que este estudio ayudará a pacientes como yo a tener la esperanza de que haya otra respuesta a la vida después del diagnóstico de cáncer”.

El médico interactivo

La UJI y la Fundación Le Cadó colaborarán en un proyecto que analizará los beneficios del ejercicio físico en las mujeres con cáncer de mama durante el tratamiento sistémico

La rectora de la Universitat Jaume I, Eva Alcón, y la presidenta de la Fundación Le Cadó, Elvira Monferrer, han firmado un convenio de colaboración para el desarrollo del proyecto de investigación «BAFC-COVID19» que analizará los beneficios de un programa virtual en streaming de acondicionamiento físico en mujeres con cáncer de mama durante el tratamiento sistémico de la enfermedad. Al acto de firma han asistido también el vicerrector de Planificación, Coordinación y Comunicación, Modesto Fabra; el vicerrector de Investigación y Transferencia, Jesús Lancis; el vicedecano del Grado en Enfermería y coordinador del grupo de investigación Curas y Salud, Eladio J. Collado; el profesor del Departamento de Educación y director del Servicio de Deportes, Carlos Hernando; el especialista en Actividad Física y Oncología, Elena García, y la psicóloga clínica, Mariló Temprado, por parte de la UJI; así como la vicepresidenta y el vocal de la Fundación Le Cadó, Susana Pérez i Jordi Font de Mora, respectivamente.

La rectora de la UJI, Eva Alcón, ha destacado que la firma de este convenio de colaboración con la Fundación Le Cadó «supone un ejemplo más del compromiso de la UJI de posar toda la capacidad científica al servicio de la sociedad y, en este caso concreto, para desarrollar un proyecto de investigación que ayude a mejorar la calidad asistencial con pacientes con cáncer de mama». En este sentido, Alcón ha agradecido la confianza de la Fundación Le Cadó en la Universitat Jaume I para desarrollar este estudio sobre los beneficios de un programa en línea de acondicionamiento físico en mujeres con cáncer de mama en tratamiento sistémico de la enfermedad.

La presidenta de la Fundación Le Cadó, Elvira Monferrer, ha agradecido «el interés de la UJI al colaborar con la Fundación en el desarrollo de este proyecto que mejorará la calidad de vida de mujeres diagnosticadas con cáncer de mama», y ha ofrecido en la Universidad implicarse en la colaboración y difusión de los proyectos y actividades de captación de fondo para investigación que organiza la Fundación anualmente.

La infección por la COVID-19 ha supuesto un importante desafío para toda la sociedad y ha determinado la necesidad urgente de cambiar la distribución de los recursos sanitarios. Su impacto ha sido especialmente relevante en grupos vulnerables como la población con cáncer. En las mujeres con cáncer de mama el ejercicio físico se ha evidenciado como la intervención no farmacológica más eficaz en la promoción del bienestar físico, mental y funcional de pacientes con cáncer y una terapia que mejora la calidad de vida a la vez que reduce los efectos secundarios del tratamiento. La vulnerabilidad de estas mujeres por su estado inmunológico, dificulta el acceso de estas mujeres a este recurso.

El proyecto, que será desarrollado por el grupo de investigación Curas y Salud, coordinado por el profesor Eladio J. Collado, e integrado por Carlos Hernando, Elena García, Mariló Temprado, María Desamparados Bernat, Ana Folch, Miguel J. Rodríguez, Carmen Ropero y Pablo Salas, pretende mesurar los beneficios de un programa de ejercicio físico online en streaming dirigido a mujeres con cáncer de mama, durante el tratamiento sistémico de la enfermedad.

La instauración y evaluación de un programa regular, supervisado y guiado por un profesional de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, busca la mejora de la fuerza muscular, la capacidad aeróbica, la flexibilidad y valorar la repercusión del mismo sobre la calidad de vida de estos pacientes oncológicos, así como conocer las principales variables físicas, psicológicas (estrés, depresión y personalidad) y sociodemográficas que interaccionan negativamente con las variables de estudio y que provocan un impacto negativo sobre aspectos de calidad de vida personal, familiar y social.

La Fundación Le Cadó es una entidad de ámbito nacional no científica y específica contra el cáncer de mama que se constituyó en noviembre de 2010. El objetivo de la Fundación es la recogida de fondos para colaborar en la financiación de la investigación del cáncer de mama: estudios científicos, proyectos médicos, nuevos tratamientos, nuevos fármacos o nuevas terapias para las personas afectadas por el cáncer de mama.

Universitat Jaume I

COMUNICADO: Mejora la esperanza de vida de mujeres con cáncer mama triple negativo metastásico e inoperable

La Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA) ha emitido una nota por la que otorga la aprobación acelerada al fármaco pembrolizumab en combinación con quimioterapia para el tratamiento de pacientes con cáncer de mama triple negativo localmente recurrente irresecable o mestastásico

El cáncer de mama triple negativo metastásico es desde hace años uno de los retos principales de la comunidad científica internacional al que poco a poco se le van ganando batallas como la que acaba de publicar la prestigiosa revista Lancet liderada por el oncólogo español Javier Cortés y en el que participan una veintena de investigadores de diversos países. Este trabajo ha logrado probar una actividad antitumoral duradera y una seguridad aceptable en pacientes con cáncer de mama triple negativo metastásico inoperable, localmente recurrente y que no ha sido tratado previamente.

El trabajo ha sido coordinado por el oncólogo español Javier Cortés, Director de la Unidad de Cáncer de Mama de IOB Institute of Oncology en Madrid y director del International Breast Cancer Center en Barcelona y Premio Nacional de Medicina 2020 in pectore. A él se ha unido un numeroso grupo de científicos de varios países, quienes han presentado el estudio que concluye que la administración del fármaco pembrolizumab junto con el proceso de quimioterapia habitual mejora la actividad antitumoral respecto a pacientes a las que solo se les administró quimioterapia sin incrementar por ello la toxicidad de forma grave.

Esta conclusión se ha alcanzado tras la finalización de un ensayo en fase 3 realizado a 847 pacientes procedentes de 209 centros hospitalarios y 29 países de Europa, América del Norte, Asia y América Latina durante dieciocho meses. A unos pacientes se les administró el citado fármaco y quimioterapia y a otros, de forma aleatoria, únicamente quimioterapia. El grupo de pacientes tratados con pembrolizumab más quimioterapia mostró una mejor evolución de la patología en comparación con aquellos que fueron tratados con quimioterapia estándar. En palabras del Dr. Cortés “estamos ante una buena opción de tratamiento para las pacientes con cáncer de mama triple negativo con expresión de PD-L1”. Y continúa, “desde nuestro punto de vista ofrecer inmunoterapia a un significativo número de pacientes es una alternativa razonable que ha de explorarse. En el IOB de Madrid, tenemos la suerte de poder ofrecer la inmunoterapia a la mayoría de nuestros pacientes cuando se diagnostica por primera vez la enfermedad metastásica”.

El avance presentado ofrece más opciones de tratamiento a pacientes enfermedad avanzada cuyo diagnóstico no permite la intervención quirúrgica ya que ha logrado obtener una mayor supervivencia libre de progresión, lo que supone un logro para la comunidad científica internacional que ya trabaja en próximos avances.

Europa Press

Imagen: Dr. Cortés en la sede de IOB Institute of Oncology Madrid – IOB INSTITUTE OF ONCOLOGY MADRID

Importantes avances en el tratamiento de uno de los cánceres de mama más agresivos

Un estudio del Instituto de Investigación Sanitaria Incliva del Hospital Clínico de Valencia, en conjunto con el Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD), muestra por primera vez que la subexpresión de miR-33b está relacionada con un mal pronóstico en pacientes HER2+, uno de los cánceres de mama más agresivos y asociado a baja supervivencia; lo que abre las puertas al diseño de nuevos fármacos contra este subtipo de cáncer.

Uno de los principales hallazgos del estudio es la demostración de que el miR-33b (un RNA de cadena simple capaz de regular la expresión de otros genes) actúa como un miRNA, supresor tumoral en cáncer de mama HER2+, que podría inhibir la migración e invasión tumoral, en parte, al impedir la transición epitelio-mesenquima, un proceso crucial durante el desarrollo de la tumorigénesis y la metástasis.

El trabajo, cuyos resultados se han publicado recientemente en Frontiers in Oncology, en un artículo titulado El microRNA-33b suprime la transición epitelial-mesenquimal reprimiendo la vía MYC-EZH2 en el carcinoma de mama HER2 +, muestra que miR-33b está menos expresado en muestras de tumor de mama HER2+ en comparación con tejidos de mama normal.

Procedimiento y resultados de la investigación

Se partía de evidencias que indicaban que la transición epitelio-mesenquima es responsable de la invasión y migración de las células cancerosas y supone un paso inicial de la metástasis. Por otra parte, se habían documentado niveles bajos de miR-33b en muchos tipos de cánceres y su papel en la proliferación, migración y dicha transición.

Así las cosas, en el trabajo se quiso evaluar la implicación de miR-33b en la vía EMT en el cáncer de mama HER2+ y analizar el papel del gen EZH2, un regulador clave en el control de la diferenciación de células madre y los procesos de proliferación celular, en este proceso, así como la interacción entre ellos.

Se realizaron estudios de expresión mediante PCR cuantitativa en líneas celulares de cáncer de mama HER2+ y muestras de pacientes, así como de controles sanos. También se llevaron a cabo experimentos de ganancia y pérdida de función del miR-33b y de los genes de interés para evaluar en las células de cáncer de mama los cambios en su capacidad de invasión, migración y los efectos en el ciclo celular y la apoptosis (muerte celular programada con objeto de controlar su crecimiento y que es desencadenada por señales propias de la célula).

En este sentido, los resultados sugieren a miR-33b como un supresor tumoral que inhibe la metástasis y la invasión en el cáncer de mama HER2+, en parte impidiendo el proceso de transición epitelio mesénquima a través de la represión del bucle MYC (una familia de protoncogenes que en condiciones normales está implicada en la regulación de la expresión génica) – EZH2, y establecer un nuevo eje miR-33b / MYC / EZH2, como modulador del crecimiento y la progresión de las células mamarias. Para el estudio se han utilizado los equipamientos de UCIM (Unidad Central de Investigación Médica de la Universidad de Valencia): PCR cuantitativa y servicio de citometría.

En la investigación, dirigida por la co-coordinadora del Grupo de Investigación de Biología en Cáncer de Mama, la doctora Pilar Eroles, han participado, además del director del IIS-FJD, el doctor Federico Rojo, la doctora Ana Lluch, co-coordinadora también del Grupo de Investigación de Biología en Cáncer de Mama de Incliva, y el resto de los investigadores de este equipo: Birlipta Pattanayak, Iris Garrido-Cano, Anna Adam-Artigues, Eduardo Tormo, Begoña Pineda, Paula Cabello, Elisa Alonso, Begoña Bermejo, Cristina Hernando, María Teresa Martínez, Octavio Burgués, Juan Miguel Cejalvo. Además, también han intervenido los doctores Ana Rovira y Joan Albanell, del Instituto de Investigaciones Médicas del Hospital del Mar de Barcelona.

El estudio ha sido financiado por el Proyecto PI18/01219 y el Centro de Investigación Biomédica en Red en Oncología CIBERONC (CB16/12/00481) del Fondo de Investigaciones Sanitarias, Ministerio de Economía y Competitividad.

Fuente: 20 minutos

Imagen: Una mujer durante una mamograafia en una imagen de archivo/ HUVR

Identifican biomarcadores que detectarían a mujeres con mayor riesgo de sufrir cáncer de mama

Un estudio liderado por el grupo de Investigación Biomédica con Células Madre de Cáncer del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) ha identificado un grupo de biomarcadores que en mujeres sanas ayudaría a detectar un riesgo más elevado de sufrir cáncer de mama. De esta forma, se podría llevar a cabo un seguimiento más exhaustivo de estas personas. Así, en caso de que apareciera un tumor en el futuro, este se podría detectar precozmente mejorando así el pronóstico de la enfermedad y su supervivencia. El trabajo ha contado con la participación del VHIR, el Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), el CAP Vallcarca-Sant Gervasi de Barcelona, el Instituto Oncológico IOB, la Clínica Universitaria de Navarra (Madrid) y el CIBER de Cáncer (CIBERONC). Los resultados se han publicado en la revista Frontiers in Oncology.

Los investigadores han hallado un conjunto de cinco microRNAs capaces de diferenciar si una muestra de sangre corresponde a una paciente con cáncer de mama o a una mujer sana

En España, una de cada 8 mujeres desarrollará cáncer de mama invasivo a lo largo de su vida. Para mejorar la supervivencia de estas pacientes, los investigadores del estudio han hallado un conjunto de 5 biomarcadores en sangre, conocidos como microRNAs, que permiten conocer el riesgo personalizado de desarrollar cáncer de mama. Los microRNAs son un tipo de pequeñas moléculas que se encargan de inactivar algunos genes e impedir que se expresen algunas proteínas en las células. En estudios previos ya se ha demostrado su relación con el desarrollo de determinados tipos de cáncer, pero hasta ahora no existía un modelo de predicción de riesgo preciso de cáncer de mama.

El objetivo del estudio liderado por el VHIR era detectar el cáncer a nivel molecular en sangre antes de que aparezcan sus síntomas o antes de que se pueda detectar mediante las pruebas convencionales. La Dra. Matilde Lleonart, jefa del grupo de Investigación Biomédica con Células Madre de Cáncer del VHIR e investigadora del CIBERONC remarca que “encontrar estas alteraciones moleculares en la sangre de una paciente significa que hay algún cambio en alguna célula, pero no siempre tiene implicaciones clínicas. Es posible que nunca se desarrollen signos ni síntomas de la enfermedad, que es lo que tiene un impacto en la vida. Este hallazgo, por lo tanto, permite detectar un riesgo elevado de padecer cáncer de mama en el futuro, pero no supone un diagnóstico de la enfermedad”.

CINCO MICRORNAS CON CAPACIDAD DE PREDICCIÓN

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores obtuvieron tejido tumoral y normal, así como suero de 96 pacientes con cáncer de mama y se comparó con el suero de 92 pacientes sanas. En todas ellas se analizaron hasta 30 microRNAs que en estudios previos se había observado que eran capaces de diferenciar tejido normal y tejido tumoral.

“De entre todos los microRNAs que estudiamos, identificamos cinco que, según sus niveles de expresión, nos permitían saber si una muestra de suero determinada pertenecía a una paciente control o a una con cáncer. Conforman así una firma molecular capaz de predecir el cáncer de mama”, explica la Dra. Lleonart. Concretamente, la firma molecular estaba basada en los microRNAs siguientes: miR-125b, miR-29c, miR-16, miR-1260 y miR-451. Así, en función de si los niveles de cada uno de estos microRNAs son más o menos elevados, hay más o menos riesgo de que la paciente desarrolle cáncer de mama. “Esta firma molecular podría predecir, por lo tanto, a qué pacientes se les debería realizar un seguimiento más exhaustivo que se podría llevar a cabo mediante ecografías, que son menos agresivas e implican menos riesgo a nivel de radiación que otras técnicas como las mamografías”, afirma la Dra. Lleonart.

Conocer qué personas tienen más riesgo de desarrollar cáncer de mama permitiría llevar a cabo un seguimiento más exhaustivo

Esta herramienta fue posteriormente validada por los mismos investigadores con muestras de otro grupo de 20 pacientes de cáncer de mama y 60 mujeres voluntarias sanas y comprobaron que esta firma molecular tiene una exactitud del 86%, una sensibilidad del 100% y una especificidad del 81%. “Lo más importante es que es una metodología que no tiene falsos negativos, es decir, todas las mujeres con cáncer obtienen el patrón de microRNAs que esperamos para pacientes con cáncer”, destaca la Dra. Lleonart. Entre las voluntarias sanas, 11 obtuvieron este patrón (un 18,3%) que correspondería a un mayor riesgo de desarrollar cáncer en el futuro.

CD44, UNA PROTEÍNA RELACIONADA CON EL CÁNCER DE MAMA

Entre los microRNAs de la firma molecular descrita por el estudio del VHIR se encuentra miR-16. Como sucede con todos los microRNAs, miR-16 se encarga de silenciar varios genes y, por lo tanto, impedir que se formen las proteínas correspondientes. En este caso, miR-16 controla la proteína CD44. Así, cuando los niveles de miR-16 son elevados, CD44 está muy poco expresada y, de la misma forma, si los niveles de miR-16 son bajos, los de CD44 se encuentran muy elevados.

Estudios previos habían descrito niveles elevados de CD44 en suero en un tipo de cáncer de mama muy agresivo, el triple negativo. Estos resultados dan fuerza a la idea de que CD44 podría ser un marcador de otros subtipos moleculares de cáncer de mama. “Es interesante que hemos encontrado este marcador también en los tumores luminales A y B los cuales, aunque son menos agresivos, pueden producir recidivas a largo plazo y reaparecer en forma de metástasis agresivas al cabo de los años”, concluye la Dra. Lleonart.

Desde Vall d’Hebron, el estudio ha sido liderado por el grupo de Investigación Biomédica en Células Madre de Cáncer del VHIR con la colaboración del grupo de investigación en Patología Molecular Traslacional del VHIR, la Unidad de Patología Mamaria y el Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitario Vall d’Hebron y el grupo de Cáncer de Mama y Melanoma del VHIO. El trabajo también ha contado con la participación activa de la Unidad de Estadística y Bioinformática (UEB) del VHIR, el Laboratorio de Proteómica CSIC/UAB, el Centro de Hemoterapia y Hemodonación de Castilla y León y el Banco de Sangre y Tejidos de Cataluña.

SUEÑO DE COLORES

‘Sueño de colores’ es una campaña de Vall d’Hebron para la investigación contra el cáncer de la mujer y la mejora del bienestar de la salud de todas aquellas mujeres que lo sufren. Se trata de una iniciativa solidaria, símbolo de la lucha y el espíritu de superación de todas las mujeres que padecen cáncer. La iniciativa consta de la venta de un pañuelo solidario diseñado por la artista Claudia Valsells, con la colaboración de Judit Mascó. El pañuelo se puede comprar en las tiendas Natura o a través de si tienda online. Los beneficios obtenidos se destinan a financiar dos grandes programas de investigación: uno para estudiar cómo se puede mejorar el bienestar de las pacientes mediante un programa de apoyo psicológico en momentos clave después del diagnóstico de un cáncer de mama y otro de investigación biomédica en cáncer ginecológico.

Fuente: Consalud

Imagen: Equipo de investigadores de Vall d’Hebron y el CAP Vallcarca Sant Gervasi (Foto. Vall d´Hebron)