Equipo Hospital Alicante

Pacientes con Cáncer de Mama prueban nuevos fármacos en el Hospital de Alicante

Un nuevo anticuerpo conjugado demuestra una eficacia superior respecto al mejor tratamiento actual, aumentando la supervivencia de forma significativa.

El Servicio de Oncología Médica del Hospital General Universitario de Alicante (HGUA) se suma a la celebración del Día Internacional del Cáncer de Mama, cuyo objetivo es concienciar y promover el diagnóstico precoz de la enfermedad.

“Queremos hacerlo también destacando los avances terapéuticos conseguidos por la ciencia en el último año, de los cuales ya se han podido beneficiar también algunas de nuestras pacientes”, apunta el doctor José Ponce, representante del Servicio de Oncología Médica en el Comité de Patología Mamaria del centro; un comité oncológico multidisciplinar que goza de prestigio provincial, en el que intervienen servicios como Radiodiagnóstico, Anatomía Patológica, Ginecología, Cirugía Plástica y Oncología Médica, entre otros, para el abordaje terapéutico de pacientes con cáncer, con el fin de ofrecer un tratamiento individualizado.

Por lo que respecta a los avances en cáncer de mama, desde el mes de marzo, 12 pacientes del General de Alicante se han podido beneficiar de 2 nuevos fármacos, denominados Tucatinib y Trastuzumab-Deruxtecan, “que han demostrado un aumento significativo de la supervivencia en pacientes con cáncer de mama metastásico Her2+, un suptipo de tumor que padece una de cada 5 mujeres con cáncer de mama”, señala el doctor Ponce.

Así, estos tratamientos se han administrado “con resultados muy esperanzadores, gracias a la puesta en marcha de programas de uso compasivo facilitados por las compañías farmacéuticas, dado que, hasta la fecha, el fármaco todavía no está disponible para uso habitual en nuestro país”, precisa.

De especial relevancia es el tratamiento Trastuzumab-Deruxtecan que se trata de un anticuerpo conjugado, una  molécula híbrida que, por una parte, contiene un anticuerpo que se dirige hacia la célula tumoral diana y, por otra, lleva unida una quimioterapia, que actúa en forma de “bomba teledirigida”. De este modo, como explica el oncólogo, “el fármaco actúa como un “dron cargado con explosivos” que se dirige selectivamente hacia las células malignas del tumor, resultando altamente eficaz”.

Así, el Trastuzumab-Deruxtecan ha sido el fármaco más destacado en el último congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO, por sus siglas en inglés), celebrado el pasado mes de septiembre, “donde ha demostrado unas tasas de respuesta y de supervivencia nunca vistas previamente. En un escenario donde el mejor arsenal terapéutico con el que contábamos hasta ahora para estas pacientes consigue controlar la enfermedad durante unos siete meses de media, con este nuevo fármaco logramos superar los dos años de tratamiento”, prosigue.

Además y siguiendo con esta línea, el HGUA y el Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (ISABIAL), están participando en el ensayo clínico ‘Destiny-Breast05’, internacional y de carácter multicéntrico, que estudia este mismo fármaco en etapas más precoces de la enfermedad, tras la cirugía del cáncer de mama, con el objetivo de aumentar el porcentaje de pacientes curadas a largo plazo.

“Otro anticuerpo conjugado novedoso, cuyos resultados positivos han sido comunicados en el último Congreso ESMO, es el Trastuzumab-Duocarmacina, que fue testado en el ensayo clínico ‘Tulip’, en el que hemos podido participar en nuestro centro, con la inclusión de cuatro pacientes de nuestro Hospital”, apunta el representante del Comité de Patología Mamaria.

54 ensayos clínicos activos

El Servicio de Oncología Médica del HGUA ha experimentado un incremento de su capacidad investigadora en los últimos diez años, duplicando el personal que se dedica a investigación de manera exclusiva. En el último año se han mantenido activos un total de 54 ensayos clínicos, gestionados a través de ISABIAL, lo que lo convierte en la actualidad en el servicio del centro hospitalario con un mayor número de ensayos abiertos. Una tercera parte, en concreto 20 de ellos, se dirigen precisamente a pacientes con carcinoma de mama, cuyo investigador principal es el doctor Ponce.

En su firme apuesta por la investigación, además de contar con la implicación de los profesionales sanitarios que conforman la plantilla de Oncología Médica, dispone de una estructura de personal investigador que aporta ISABIAL, en concreto tres enfermeras, dos biólogos/-as y una administrativa, que se dedican a tiempo completo a tareas relacionadas con la investigación clínica de los pacientes oncológicos.

“Gracias a esta estructura y al esfuerzo de todos los profesionales, los ensayos clínicos están en constante aumento, lo que genera más recursos para seguir avanzando en el arduo camino de la investigación clínica, cuyo objetivo final es repercutir positivamente en el pronóstico y la calidad de vida de nuestras pacientes”, remarca el doctor Ponce.

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Olaparib, útil para evitar recaídas en pacientes con cáncer de mama y una alteración genética hereditaria en BRCA1 o BRCA2

En el tratamiento del cáncer cada vez tienen más protagonismo las terapias dirigidas, enfocadas a una característica molecular específica del tumor, que es clave para su invasión o división continua. Hasta ahora el uso de olaparib, fármaco que inhibe la proteína PARP, fundamental en los procesos de reparación del ADN, en cáncer de mama estaba restringido al contexto de la enfermedad metastásica en pacientes con una alteración genética en BRCA1 o BRCA2. Ahora, los resultados del estudio Olympia, recientemente publicados en The New England Journal of Medicine y que se presentan en la sesión plenaria del congreso virtual de ASCO, avalan la ampliación del uso de olaparib en pacientes diagnosticadas de cáncer de mama precoz.

Estos datos suponen un gran avance clínico, porque indican que las pacientes con una alteración genética hereditaria en BRCA1 o BRCA2 pueden recibir un tratamiento dirigido con un elevado impacto en su posibilidad de curarse, ya que estamos hablando de fases iniciales de la enfermedad, explica la Dra. Judith Balmaña, responsable del Grupo de Genética del Cáncer y miembro de la Unidad de Cáncer de Mama del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), que es co autora de la publicación, una de las investigadoras del estudio Olympia, formando parte de su comité de dirección en nombre del grupo Solti y que también ha sido la co-presidenta del subcomité de genética del estudio en representación de VHIO.

Reducción del riesgo de recaída
En este estudio Olympia participaron un total de 1.836 pacientes portadoras de una mutación germinal en BRCA1 o BRCA2 con un cáncer de mama precoz y HER2 negativo. En el estudio se evaluó la eficacia de olaparib después del tratamiento convencional de quimioterapia (neoadyuvante o adyuvante), cirugía y radioterapia para evitar la recaída de la enfermedad. “No hay que olvidar que estas alteraciones genéticas en BRCA1 o BRCA2 suelen predisponer al diagnóstico de tumores potencialmente agresivos y a una edad joven”, recalca la Dra. Balmaña.

El estudio aleatorizó a las pacientes en dos grupos, uno que recibió olaparib y otro al que se le administró placebo. En ambos casos junto a un tratamiento hormonal si el tumor era receptor hormonal positivo. Todo ello después de finalizar el tratamiento quirúrgico, de quimioterapia y radioterapia convencional. El tratamiento se administró durante un año y se pudo comprobar que, efectivamente, olaparib era capaz de reducir de forma significativa el riesgo de recaída. “Hemos demostrado que con olaparib se logra una reducción superior al 40% de tener una recaída de la enfermedad respecto al grupo control”explica la Dra. Judith Balmaña.

Analizando los datos obtenidos a los tres años y medio de seguimiento, se pudo ver que la reducción absoluta del riesgo de recaída a distancia en el grupo de olaparib era del 7% respecto al grupo control. “En cuanto a recaída de enfermedad invasiva, esto significa que a los tres años en el grupo con placebo un 77% de las pacientes no tenía una recaída, y este beneficio se amplió hasta el 86% en las pacientes tratadas con olaparib. Eso supone una importante oportunidad de curación y, sin duda, va a suponer un cambio en la práctica clínica”, añade la doctora. Asimismo, recalca que la toxicidad de este fármaco es baja y que su administración es oral, lo que permite mantener una buena calidad de vida.

Mutaciones en BRCA1 o BRCA2
Los genes BRCA1 y BRCA2 producen proteínas supresoras de tumores. Así, ayudan a reparar el ADN dañado y aseguran, por lo tanto, la estabilidad del material genético de cada una de las células. Sin embargo, cuando se produce una mutación en alguno de esos genes, la proteína correspondiente deja de funcionar correctamente. Por ello, hay más probabilidad de presentar alteraciones genéticas adicionales que puedan resultar en un cáncer. El riesgo de que una mujer pueda desarrollar un cáncer de mama o de ovario aumenta considerablemente si hereda una mutación dañina en el gen BRCA1 o en el gen BRCA2. Algunos estudios señalan que las mujeres que heredan alguna de esas mutaciones tienen hasta un 70% de posibilidad de presentar un cáncer de mama. En cambio, esta probabilidad es del 12% en la población no portadora.

Una mutación en los genes BRCA1 o BRCA2 supone un mayor riesgo de desarrollar cáncer. Además, también hace que los tumores sean especialmente sensibles al tratamiento con olaparib. Se trata de un inhibidor de la proteína PARP y es el primer tratamiento dirigido a las células tumorales que presentan una deficiencia en la vía de reparación del ADN por recombinación homóloga. Así son, precisamente, esos tumores con una mutación en BRCA1 o en BRCA2.

“Este fármaco ya había demostrado su utilidad en el tratamiento de pacientes con cáncer de mama metastásico. Con los resultados del estudio Olympia, se da un paso adelante y se demuestra que ofrece un importante beneficio en la posibilidad de curación en una etapa inicial de la enfermedad”, concluye la Dra. Saura, jefa de la Unidad de Cáncer de Mama del Hospital Universitario Vall d’Hebron (HUVH). Asimismo, es jefa del Grupo de Cáncer de Mama del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO).

Este estudio ha sido posible gracias a una alianza para tirar adelante un estudio clínico entre la academia y la industria farmacéutica a nivel mundial. En el ámbito español el grupo cooperativo Solti y el grupo cooperativo Geicam de investigación en cáncer de mama han participado como grupos académicos que pertenecen a BIG (Breast International Group). “Conjuntamente han reclutado casi 122 pacientes, que representa casi un 10% del total“, según detalla el VHIO en un comunicado.

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El uso de la ecografía en 3D mejora la detección precoz del cáncer de mama

El Servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid ha realizado un estudio sobre los beneficios del uso combinado de la mamografía y de la ecografía en 3D (Abus, por sus siglas en inglés) que demuestra que este tipo de tecnología tiene mayor resolución para la detección precoz del cáncer de mama.

Según ha explicado el centro hospitalario, en la investigación, realizada en colaboración con General Electric Healthcare que ha aportado la tecnología, han participado 250 pacientes de dos grupos distintos, uno centrado en menores de 35 años con sospecha por síntomas y otro en mujeres con mama densa y con riesgo de padecer cáncer de este tipo.

El estudio del 12 de Octubre, también ha concluido que el uso conjunto de estas dos técnicas incrementa asimismo la detección de cánceres de intervalo que son los diagnosticados tras un resultado negativo en una mamografía de cribado. Según ha explicado la responsable de la sección de Mama del Hospital, Sara Jiménez Arranz, “comparada con la ecografía manual, la tecnología Abus es una técnica de mayor resolución que nos aporta mucha más información y una mejor comparación temporal de las lesiones”.

Ventajas del Abus

Entre las ventajas de la tecnología, destaca que “ofrece imágenes en los tres planos del espacio: detección de cánceres de intervalo que es un plano nuevo en ecografía muy importante tanto para los cirujanos, como para el resto de los especialistas”.

Gracias a esta información, y en especial a las imágenes de plano coronal, es posible también dinamizar el ritmo de trabajo de los radiólogos. “La ecografía la realizan los técnicos de radiología, adquiriendo imágenes en el plano axial, y posteriormente los médicos radiólogos la visualizan en la estación de trabajo en los tres planos del espacio para hacer el informe clínico”, ha indicado el responsable de la línea de investigación en el grupo de mujeres menores de 35 años, Manuel Delgado.

Por su parte, la responsable de la investigación en mujeres con mama densa, Maria Teresa Fernández Taranilla, ha confirmado que “los datos que estamos obteniendo tienen muy buena correlación con respecto a la ecografía manual, por lo tanto, estamos viendo que vamos a poder sustituir esta ecografía manual por la automática en un futuro”.

Los radiólogos coinciden en que el uso de la tecnología Abus aporta importantes beneficios, ya que tiene mayor sensibilidad y precisión de las vistas de las lesiones y así “los oncólogos y cirujanos pueden ver mejor el tamaño de los tumores y llevar a cabo cirugías más precisas, conservadoras y con menor impacto estético en las pacientes”.

Primer hospital público español con Abus

El 12 de Octubre es el primer hospital público de la península ibérica que incorpora la tecnología Abus de ecografía en 3D de GE Healthcare.Según José Carmelo Albillos, jefe de servicio de Radiodiagnóstico del Hospital, este equipamiento está aportando importantes beneficios, tanto en el cribado de cáncer de mama, como en el diagnóstico de la mama patológica.

Potenciar Unidad de Mama

Este responsable también destaca el interés del centro en potenciar la Unidad de Mama, dándole un carácter más multidisciplinar e incorporando todas las técnicas posibles para mantener la vanguardia en la asistencia, docencia e investigación.

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La vitamina C reduce riesgo de muerte por cáncer de mama, según un estudio

Un nuevo estudio científico ha puesto de manifiesto la importancia de la vitamina C para el ser humano. Conocido por todos es el poder de este micronutriente para fortalecer el sistema inmunológico, pero un nuevo trabajo de investigación pone de relieve una asociación respecto al cáncer de mama.

Este metaanálisis publicado en la prestigiosa GrassrootsHealth Nutrient Research Institute concluye que la vitamina C protege a las células del daño oxidativo que podría generar una progresión del cáncer. Además, este micronutriente también desempeña funciones dentro del sistema inmunológico para hacer frente a las infecciones y mejorar la respuesta inmunitaria.

En este sentido, este estudio arroja una luz de esperanza de forma natural para combatir el cáncer de mama. Y es que este tipo de cáncer es el más diagnosticado entre las mujeres en todo el mundo. Así, son muchos los estudios que han tratado de comprobar si la vitamina C podría tener una influencia positiva en las personas que a las que se le detecta este tipo de enfermedad.

En concreto, el metaanálisis que nos atañe se basó en analizar diez estudios diferentes en el que se organizaron un total de 17.696 casos de cáncer de mama. El objetivo era obtener una respuesta sobre el efecto de la ingesta de la vitamina C, tanto a través de la dieta, como mediante suplementos; así, como determinar la tasa de supervivencia de las mujeres con cáncer de mama.

Los resultados del metaanálisis fueron concluyentes. Los participantes que tomaron suplementos de vitamina C tras ser diagnosticados con cáncer de mamá mostraron un 19% menos de riesgo de mortalidad en general y un 15% menos de probabilidades de fallecer a causa del cáncer de mama; con respecto al resto de participantes en el estudio.

Si bien, los investigadores intentan profundizar en los resultados del estudio para explicar hasta que punto es beneficiosa la ingesta de vitamina C frente al cáncer de mama. Por cada 100 mg al día de vitamina C incluido en la dieta, el riesgo de morir en general disminuye en un 27% y en un 22 % en el caso del cáncer de mama.

Es decir, este profundo trabajo de investigación no solo demostró que la ingesta de vitamina C reduce el riesgo de mortalidad en los pacientes con cáncer de mama, si no que también disminuye las probabilidades de mortalidad en general.

El estudio no pudo descubrir exactamente el nivel de ingesta de vitamina C asociado con un menor riesgo de mortalidad. Es decir, solo se pudo determinar que la ingesta elevada de este micronutriente se vinculó con un riesgo disminuido de morir.

Una dosis diaria bastante más elevada de lo que aconseja el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos. Así, desde el Instituto Linus Pauling aconsejan prácticamente sextuplicar la ingesta de vitamina C de una persona adulta para que este micronutriente cause efectos beneficiosos frente a determinadas enfermedades o afecciones de salud.

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Un fármaco mejora el tratamiento del cáncer de mama hereditario

El olaparib, un fármaco que daña el ADN de las células tumorales y además les impide repararlo, mejora el tratamiento de los cánceres de mama que tienen mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2. Estas mutaciones son las más frecuentes en los cánceres de mama hereditarios.

Según un estudio internacional publicado ayer en la revista The New England Journal of Medicine , el riesgo de que aparezca un nuevo tumor en un plazo de tres años es un 38% más bajo en pacientes tratadas con olaparib que en pacientes que recibieron placebo. El olaparib, que se toma por vía oral a lo largo de un año, se suma a la cirugía, la radioterapia o la quimioterapia que hayan recibido las pacientes.

“Aumenta de manera significativa las perspectivas de curación para estas pacientes”, declara Judith Balmaña, investigadora del Instituto de Oncología de Vall d’Hebron (VHIO) y coautora del estudio. “Los resultados van a cambiar la práctica clínica en dos sentidos. Por un lado, se ampliarán los casos en que estará indicado hacer un estudio genético para comprobar si un tumor tiene mutaciones de BRCA1 o BRCA2, aunque la persona no tenga antecedentes familiares de este tipo de cáncer. Por otro, en casos en que se detecten estas mutaciones, estará indicado el tratamiento con olaparib”.

Los tumores con mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2 representan aproximadamente un 5% de todos los cánceres de mama. Suelen iniciarse a edades tempranas, a menudo son tumores agresivos y disponen de opciones limitadas de tratamiento. A diferencia de otros tipos de cáncer de mama para los que se han desarrollado fármacos específicos en los últimos 25 años, estos tumores siguen tratándose con quimioterapia, radioterapia y cirugía a falta de terapias más dirigidas.

“El olaparib es la primera terapia dirigida para estos tumores”, destaca Balmaña. Ya está aprobado para pacientes de cáncer de mama con mutaciones en los genes BRCA y metástasis, así como para otros tipos de cáncer. Sin embargo, aún no se había ensayado en pacientes que no tienen metástasis y que pueden conseguir una curación completa.

En el estudio Olympia publicado ayer han participado 1.836 pacientes de una decena de países que habían sido tratadas por un cáncer de mama con mutaciones en uno de los genes BRCA y que no tenían metástasis. Entre las que recibieron placebo, a un 22,9% se les detectó un nuevo tumor en los tres años siguientes. Entre las que recibieron olaparib, el porcentaje se redujo a un 14,1%, lo que representa una reducción de riesgo del 38%.

Los efectos secundarios fueron similares a los registrados en ensayos clínicos anteriores con olaparib. Detalles adicionales del ensayo clínico se presentarán el domingo en la sesión plenaria del congreso anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica.

“Los primeros años son el periodo en que es más probable que aparezca una recidiva con este tipo de tumor”, destaca Balmaña. “Si no aparece en este periodo, las posibilidades de curación son altas”.

La investigadora del VHIO, única coautora española del ensayo clínico, destaca que este tipo de estudios no serían posibles sin la colaboración de una extensa red de hospitales. Por parte española han colaborado el grupo de investigación clínica SOLTI y el Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (Geicam).

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La cirugía con incisiones invisibles previene las lesiones de los linfáticos superficiales y reduce las cicatrices en los tumores de mama

El cáncer de mama es el tipo de enfermedad oncológica que más afecta a las mujeres. Su diagnóstico repercute de manera significativa en las mujeres tanto a nivel psicológico como a nivel físico debido en gran parte a los tratamientos e intervenciones a los cuales deben ser sometidas.

En la actualidad, las técnicas mínimamente invasivas permiten reducir el tamaño tumoral con una agresión quirúrgica menor que la cirugía convencional, evitando las deformidades de la mama, manteniendo más tejido sano y reduciendo las cicatrices. Tal como explica la doctora Belén Merck, cirujana de mama de Vithas Castellón, “hay que tener en cuenta dos factores importantes en los que se sustenta el éxito que estamos consiguiendo en las intervenciones de cáncer de mama en Vithas Castellón. Por una parte, los comités multidisciplinares de tumores de mama que se están realizando periódicamente para adoptar decisiones conjuntas sobre los tratamientos más idóneos para cada paciente. Por otro lado, en la cirugía del cáncer por incisión invisible, que es una técnica oncoplástica”.

“En esta técnica, -explica la profesional-, lo que realizamos es una única incisión o herida para llegar a la mama y a la axila. Esto ayuda a prevenir las lesiones de los linfáticos superficiales y reduce la incidencia de seroma que es la acumulación de líquido después de hacer una biopsia de ganglio centinela. Además, mejora la movilidad del hombro, es decir, que evita el bloqueo del “hombro congelado” y además oculta la cicatriz ocasionada por la intervención”.

“Esta cirugía de puerto único la podemos realizar porque en el hospital trabajamos en programas de cribado mamográficos que nos permiten realizar diagnósticos de tumores que, aunque sean malignos, realmente podemos aplicarles estas técnicas que son muy adecuadas incluso si el tamaño del tumor es muy pequeño o después de haberlos tratado con quimioterapia” y subraya que  “realmente ofrece un resultado muy superior que las técnicas tradicionales”.

Comités de mama

En Vithas Castellón, se realizan reuniones multidisciplinares que cuentan con la participación de los profesionales que intervienen en el tratamiento de las pacientes con este tipo de tumor. Es a este equipo multidisciplinar de profesionales a quien compete estudiar conjuntamente las distintas estrategias terapéuticas y decidir cuál es el tratamiento óptimo de una forma personalizada para cada paciente.

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HM Hospitales incorpora la crioablación para tratar el cáncer de mama

El Hospital Universitario HM Sanchinarro se ha convertido en el primer centro del grupo en realizar intervenciones mediante crioablación para abordar el tratamiento de las pacientes con cáncer de mama. En concreto, el equipo que dirige Dra. Ana Delgado, coordinadora de la Unidad de Mama del Servicio de Radiología de HM Hospitales, ha efectuado dos intervenciones con éxito, una mediante nitrógeno líquido y otra con gas argón. Con la incorporación de esta nueva técnica a su arsenal terapéutico, HM Hospitales se convierte en el primer Grupo hospitalario privado de España en ofrecer esta intervención a sus pacientes.

La crioablación es un procedimiento que ya se utilizaba con anterioridad en abordar otros procesos oncológicos. Consiste en la congelación del tumor que se realiza a través de una aguja de bajo calibre que reduce la temperatura del tejido tumoral por debajo de los -100ºC, provocando la muerte de las células tumorales. Se trata de una técnica versátil que puede aplicarse a varios tipos de tumores como el cáncer de próstata, de riñón, o lesiones musculoesqueléticas.

“Se ha documentado una ausencia de tumor residual posterior al procedimiento entre el 85-100 por ciento para tumores de 2cm y del 100% para tumores de 1cm. Por otra parte, técnicamente se utiliza anestesia local, no siendo necesario la sedación y permite el uso de agujas más finas que las de las biopsias asistidas por vacío (BAV), lo que disminuye la posibilidad de hematomas como complicación”, señala Delgado.

El procedimiento se lleva a cabo en 30 minutos, de forma ambulatoria, ya que no requiere anestesia general, sino anestesia local en la mama que presenta la lesión. Al tratarse de un método mínimamente invasivo este procedimiento reduce sustancialmente el tiempo de recuperación y minimiza los riesgos de la intervención por lo que los beneficios para las pacientes son evidentes.

La técnica de crioablación se realiza en pacientes en tumores inoperables y, con lesiones pequeñas. La crioablación se presenta como una alternativa eficaz en casos en los que la cirugía no está indicada, a menudo por motivos de edad, enfermedades asociadas, o cuando las pacientes no la desean, siempre tras valorarse en el Comité Multidisciplinar. “Los resultados de esta técnica son prometedores, ya que las pacientes muestran una gran tolerancia, no conlleva complicaciones serias, y en la mayoría de los casos se consigue el control local de la enfermedad. Además, las recurrencias locales pueden volver a tratarse con este método”, indica.

Fibroadenomas y lesiones malignas

Las principales indicaciones para la crioablación son como alternativa percutánea a los fibradenomas (tumor benigno) previamente confirmados mediante estudio histológico y a la extirpación de los papilomas benignos. Para las lesiones malignas, este procedimiento se orienta hacia pacientes de avanzada edad, pluripatológicas, no aptas para cirugía ni quimioterapia, que no responden a tratamiento hormonal. Del mismo modo, serían aptas para este abordaje pacientes con carcinoma ductal infiltrante ecográficamente visible en su totalidad, con un tamaño máximo de 2 cm.

El procedimiento causa la destrucción tumoral por congelación mediante un sistema de congelación y descongelación sucesivos. La temperatura letal se alcanza con -30ºC. “Esta temperatura extrema causa muerte celular por métodos directos e indirectos, por un proceso de osmolaridad. Durante la congelación se forman cristales de hielo (intra y extracelulares). La alta osmolaridad deshidrata a las células y produce un gradiente osmótico que produce una hinchazón celular y ruptura celular posterior”, puntualiza Delgado. Los períodos de descongelación son un factor destructivo fundamental, ya que es en ese punto cuando rompen los tejidos y se produce una necrosis coagulativa, produciendo la muerte celular.

Con la introducción de esta técnica HM Hospitales y el Centro Integral Oncológico Clara Campal HM CIOCC — que se encuentra ubicado en el Hospital Universitario HM Sanchinarro —, amplían su arsenal de procedimientos mínimamente invasivos para el tratamiento del cáncer de mama, que según el último informe emitido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en marzo de 2021 es el tumor más frecuente del mundo.

Vea la versión original en Redacción Médica

Un ensayo demuestra que pacientes con tumor de mama HER2-positivo localizado podrían curarse sin quimioterapia

Un grupo de investigadores del International Breast Cancer Center (IBCC) ha realizado un estudio que ha evidenciado que la prueba de imagen PET-TAC podría identificar alrededor de un 40 por ciento de pacientes con cáncer de mama HER2-positivo localizado que podrían prescindir del tratamiento con quimioterapia. Sobre este hallazgo, José Pérez, director adjunto del IBCC y primer autor de la investigación, en conversación con Redacción Médica afirma que el ensayo clínico PHERGain es un importante “avance” en el camino para poder realizar una desescalada terapéutica en tumores de mama localizados.

El estudio promovido por Medsir y publicado en la revista The Lancet Oncology es el primer ensayo que se realiza en pacientes con cáncer de mama HER2- positivo localizado con un diseño estratégico, que consiste en ir adaptando el tratamiento de cada paciente en función de la respuesta terapéutica que se observa.

Al respecto Pérez explica que este el ensayo clínico “PHERGain se crea para reducir la agresividad de las quimioterapias“, en los tumores de mama localizados HER2-positivos. “Esto ha sido posible gracias a la elevada eficacia de los nuevos tratamientos contra el receptor HER2”, agrega.

Prueba de imagen PET-TAC y otros tumores

Al ser consultado sobre si la prueba de imagen PET-TAC puede identificar otros tumores de mama y con ello los tratamientos a seguir, el especialista señala que sí, pero “a día de hoy es una prueba de imagen que solamente se debe utilizar para tomar decisiones relacionadas con el tratamiento de un paciente dentro de un ensayo clínico. No hay la suficiente evidencia científica para recomendar su uso de manera rutinaria en nuestra práctica clínica actual”, argumenta.

Estrategias de desescalada terapéutica

El cáncer de mama HER2-positivo representa entre el 15-20 por ciento de todos los tumores de mama diagnosticados y se caracteriza por la expresión de una proteína llamada HER2, que incrementa la agresividad y posibilidad de desarrollar metástasis de estos tumores. Las pacientes diagnosticadas de cáncer de mama HER2-positivo localizado reciben sistemáticamente tratamiento con una combinación de quimioterapia y anticuerpos que actúan contra la proteína HER2.

En este contexto, el especialista explica que para combatir el cáncer se utilizan estrategias de desescalada terapéutica que tienen como objetivo “evitar” aquellos tratamientos que son innecesarios para un paciente, asociados habitualmente a importantes efectos secundarios, sin que ello impacte de manera “negativa” en el pronóstico.

¿Cuándo se aplicará el ensayo en España?

Sobre la aplicación de este ensayo en pacientes españoles, el especialista concluye que aún hay que esperar los resultados del segundo “objetivo primario, la supervivencia libre de enfermedad invasiva, para saber si es una estrategia de tratamiento que se podría aplicar en nuestra práctica clínica diaria”.

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Sistema inmunitario y cáncer de mama: el tratamiento no aumenta el riesgo de Covid-19

Los fármacos contra el cáncer capaces de debilitar las defensas del organismo, no son más propensos a aumentar el riesgo de infección o muerte por Covid-19. En relación a las terapias contra el cáncer de mama que no socavan el sistema inmunitario. Según un nuevo estudio publicado en la revista ‘JCO Global Oncology’.

Los investigadores afirman que los resultados desafían las preocupaciones iniciales de que tales tratamientos, que envenenan las células cancerosas, eran demasiado peligrosos para continuar durante la pandemia.

Este estudio, dirigido por investigadores de NYU Langone Health y su Centro Oncológico Perlmutter, en Estados Unidos, demostró que sólo el 2% contrajeron el virus. En él participaron más de 3.000 mujeres tratadas por cáncer de mama en el momento álgido de la pandemia en la ciudad de Nueva York. De este grupo, 10 murieron a causa del COVID-19. Una cifra que, según los autores del estudio, es baja y esperada para este grupo de edad, independientemente del cáncer.

Las que recibían quimioterapia citotóxica, o que mata las células, corrían aproximadamente el mismo riesgo de infección por coronavirus que las que tomaban otras clases de fármacos. Con un impacto mínimo en las defensas del sistema inmunitario.

«Nuestros resultados demuestran que las pacientes pueden recibir con seguridad la terapia contra el cáncer de mama, incluida la quimioterapia, durante la pandemia». Afirma el investigador principal del estudio y oncólogo médico del Perlmutter Cancer Center, Douglas Marks.

«Mientras las pacientes sigan tomando precauciones razonables, como el uso de mascarillas y el distanciamiento social, deberían sentirse seguras de continuar el plan de tratamiento. El cual han elegido junto con sus médicos», añade la investigadora principal del estudio y oncóloga médica del centro oncológico, Sylvia Adams.

Al inicio de la pandemia de coronavirus en la primavera de 2020, la falta de información sobre los factores de riesgo de infección por Covid-19 para estas pacientes provocó retrasos en el tratamiento. Según los autores del estudio, muchos médicos estaban especialmente preocupados por la administración de regímenes de quimioterapia estándar. Lo que podría hacer a los pacientes más vulnerables al virus. En consecuencia, algunos retrasaron o incluso evitaron el tratamiento.

El nuevo estudio, presentado en línea el 4 de junio en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica, se cree que es la primera investigación a gran escala que evalúa directamente si las terapias contra el cáncer de mama afectan al riesgo de infección y muerte por coronavirus, según Adams.

Desarrollo del estudio

Para el estudio, los investigadores revisaron los registros médicos de las pacientes con cáncer de mama que recibieron quimioterapia u otras terapias farmacológicas. En fechas comprendidas entre febrero y mayo de 2020, en el Centro Oncológico Perlmutter de la ciudad de Nueva York y Long Island.

A continuación, los investigadores analizaron información que incluía los resultados de las pruebas COVID-19, la extensión del cáncer, la presencia de otras enfermedades y la supervivencia.

Entre los resultados del estudio, el riesgo de infección por coronavirus entre las pacientes con cáncer de mama que recibieron quimioterapia no fue mayor que el riesgo de las que recibieron tratamientos que no debían dificultar su sistema inmunitario. El tratamiento tampoco aumentó el riesgo de muerte por COVID-19.

Además, el estudio demostró que los pacientes de edad avanzada y con sobrepeso seguían teniendo un mayor riesgo de morir a causa de la infección por coronavirus. Un hallazgo que coincide con investigaciones anteriores sobre la mortalidad por COVID-19, según los investigadores.

Adams, también directora del Centro de Cáncer de Mama de Perlmutter, advierte que la pandemia de coronavirus está evolucionando rápidamente. Y que deben mantenerse las precauciones contra la infección en los centros oncológicos.

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Un nuevo biosensor ayuda al diagnóstico precoz de cáncer de mama

CIBER/DICYT Un equipo de investigadores españoles, coordinados por el profesor de la Universitat Politècnica de València (UPV) y director científico del CIBER de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina, Ramón Martínez Máñez, y la oncóloga valenciana, co-coordinadora del Grupo de Investigación de Biología en Cáncer de Mama del Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, del Hospital Clínico de València, Ana Lluch, también perteneciente al CIBER de Cáncer (CIBERONC), ha desarrollado, a nivel de laboratorio, un prototipo de un nuevo biosensor para ayudar a detectar el cáncer de mama en sus fases más tempranas. Su trabajo ha sido publicado en la revista ACS Sensors.

Según los últimos datos recogidos por el Sistema Europeo de Información del Cáncer (ECIS, por sus siglas en inglés), en 2020 se diagnosticaron un total de 34.088 nuevos casos de cáncer de mama en España, siendo este tipo de tumor el más frecuente entre las mujeres en nuestro país.

Actualmente, la mamografía es la técnica estándar más utilizada para el diagnóstico, pero presenta algunas limitaciones, como la exposición a la radiación, y una menor sensibilidad y especificidad en mujeres jóvenes con tejido mamario denso. “Por ello, son necesarias nuevas herramientas de diagnóstico que ayuden a la detección temprana del cáncer de mama. Nuestro biosensor va en esta línea”, explica Ana Luch.

El desarrollo de este prototipo de biosensor para ayudar al diagnóstico se enmarca en el campo de lo que se conoce como biopsia líquida, que a través de un análisis de sangre ayuda a detectar la presencia de cáncer. En este caso, el biosensor mesoporoso desarrollado por el equipo de la UPV e INCLIVA es sencillo de utilizar, de bajo coste y ofrece los resultados en muy poco tiempo –entre 30 y 60 minutos- a partir de una muestra de plasma de la paciente.

El biosensor está compuesto por un nanomaterial –una alúmina nanoporosa- que facilita la detección en plasma de microARN miR-99a-5p asociado al cáncer de mama. Hasta ahora, esto se hace con técnicas complejas y que requieren de mucho tiempo, lo que provoca que no se puedan utilizar como herramienta de diagnóstico en el ámbito clínico.

Martínez Máñez explica cómo funciona el sistema de diagnóstico alternativo en el que trabajan: los nanoporos del biosensor se cargan con un colorante –rodamina B- y se cierran con un oligonucleótido. Al hacerlo interactuar con la muestra de plasma, si no detecta la presencia del microARN, las puertas de los poros siguen cerradas; en cambio, en presencia del miR-99a-5p, esas puertas se abren y se libera el colorante. “El cambio en la liberación del colorante puede correlacionarse con pacientes sanas o con cáncer de mama”, resume Martínez Máñez.

En el desarrollo de este biosensor ha participado también personal del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe (IIS La Fe), donde se han realizado los ensayos para la validación de los nuevos biosensores, y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Cáncer (CIBERONC).

“El siguiente paso en nuestro trabajo consistirá en la validación en un mayor grupo de pacientes y seguir trabajando para hacer que el sistema de detección sea todavía más robusto y sencillo de utilizar”, concluyen Juan Miguel Cejalvo, del Grupo de Investigación de Biología en Cáncer de Mama del INCLIVA y Ramón Martínez Máñez.

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