Andrógenos en el tratamiento del cáncer de mama

Investigadores de la Universidad de Adelaida, en Australia, han encontrado nueva evidencia sobre el papel positivo de los andrógenos en el tratamiento del cáncer de mama con implicaciones inmediatas para las mujeres con enfermedad metastásica impulsada por receptores de estrógeno.

Publicado en la revista ‘Nature Medicine’, el estudio internacional realizado en colaboración con el Instituto Garvan de Investigación Médica, analizó el papel de los andrógenos, comúnmente considerados hormonas sexuales masculinas pero que también se encuentran en niveles más bajos en las mujeres, como un tratamiento potencial para el receptor de estrógeno en el cáncer de mama positivo.

En el desarrollo normal de los senos, el estrógeno estimula y el andrógeno inhibe el crecimiento en la pubertad y durante la vida adulta. La actividad anormal de los estrógenos es responsable de la mayoría de los cánceres de mama, pero el papel de la actividad de los andrógenos en esta enfermedad ha sido controvertido.

Los andrógenos se utilizaron históricamente para tratar el cáncer de mama, pero el conocimiento de los receptores hormonales en el tejido mamario era rudimentario en ese momento y se malinterpretaba la eficacia del tratamiento. La terapia con andrógenos se suspendió debido a los efectos secundarios virilizantes y al advenimiento de las terapias endocrinas anti-estrogénicas.

Si bien la terapia endocrina es el tratamiento estándar para el cáncer de mama con receptor de estrógeno positivo, la resistencia a estos fármacos es la principal causa de mortalidad por cáncer de mama.

El profesor Wayne Tilley, director de los Laboratorios de Investigación del Cáncer Dame Roma Mitchell, y la profesora asociada Theresa Hickey, jefa del Grupo de Cáncer de Mama, quien dirigió el estudio, dicen que la necesidad de estrategias de tratamiento alternativas ha renovado el interés en la terapia con andrógenos para el cáncer de mama.

Sin embargo, estudios anteriores habían producido pruebas contradictorias sobre la mejor manera de apuntar terapéuticamente al receptor de andrógenos para el tratamiento del cáncer de mama, lo que provocó una confusión generalizada y obstaculizó la aplicación clínica.

Utilizando modelos de línea celular y derivados de pacientes, un equipo global, que incluía a investigadores de la Universidad de Adelaida y el Instituto Garvan, demostró que la activación del receptor de andrógenos por un andrógeno natural o un nuevo fármaco androgénico tenía una potente actividad antitumoral en todos los receptores de estrógeno positivos en cánceres de mama, incluso aquellos resistentes a los tratamientos estándar actuales. Por el contrario, los inhibidores del receptor de andrógenos no tuvieron efecto.

“Este trabajo tiene implicaciones inmediatas para las mujeres con cáncer de mama metastásico con receptor de estrógeno positivo, incluidas las resistentes a las formas actuales de terapia endocrina”, resalta la profesora asociada Theresa Hickey.

El profesor Tilley agrega que, con él, se proporcionan “nuevas pruebas experimentales convincentes de que los fármacos estimulantes del receptor de andrógenos pueden ser más eficaces que los tratamientos estándar de atención existentes (como el tamoxifeno) o nuevos (como el palbociclib) y, en el caso de estos últimos, pueden combinarse para mejorar la inhibición del crecimiento.

Además, los agentes activadores del receptor de andrógenos selectivos actualmente disponibles carecen de los efectos secundarios indeseables de los andrógenos naturales y pueden conferir beneficios a las mujeres, incluida la promoción de la salud ósea, muscular y mental.

La profesora asociada Elgene Lim, oncóloga de mama y directora del Laboratorio de Investigación del Cáncer de Mama Connie Johnson en el Instituto Garvan, destaca que “los nuevos conocimientos de este estudio deberían aclarar la confusión generalizada sobre el papel del receptor de andrógenos en el cáncer de mama impulsado por el receptor de estrógeno”.

Dada la eficacia de esta estrategia de tratamiento en múltiples etapas de la enfermedad en nuestro estudio, esperamos traducir estos hallazgos en ensayos clínicos como una nueva clase de terapia endocrina para el cáncer de mama”, adelanta.

El doctor Stephen Birrell, especialista en cáncer de mama y pionero en andrógenos y salud de la mujer que formó parte del equipo de Adelaida, señaló que este hallazgo fundamental tiene una aplicación más allá del tratamiento del cáncer de mama, incluida la prevención del cáncer de mama y el tratamiento de otros trastornos también impulsados por el estrógeno.

Chloe Marshall, paciente de 33 años, tiene una recurrencia de cáncer de mama mientras estaba embarazada de su segundo hijo. Lamenta que la terapia endocrina tiene efectos secundarios terribles y había una necesidad urgente de mejores opciones para prevenir y tratar la recurrencia del cáncer de mama. “Me diagnosticaron un cáncer de mama con hormonas positivas en julio de 2017 y posteriormente descubrí que era portadora del gen BRACA”, explica.

“Me sometí a una mastectomía doble y quimioterapia neoadyuvante seguida de dos años de tratamiento supresor hormonal. El tratamiento supresor hormonal que experimenté fue una de las partes más difíciles de tener cáncer. El impacto que tiene en su mente / vida / cuerpo es increíblemente desafiante”.

Ahora, tres años después, me encuentro con un cáncer recurrente cuando tengo 25 semanas de embarazo. La idea de tener un tratamiento supresor hormonal durante cinco a diez años más es abrumadora –reconoce–. Creo que este estudio ayudará a pacientes como yo a tener la esperanza de que haya otra respuesta a la vida después del diagnóstico de cáncer”.

El médico interactivo

La UJI y la Fundación Le Cadó colaborarán en un proyecto que analizará los beneficios del ejercicio físico en las mujeres con cáncer de mama durante el tratamiento sistémico

La rectora de la Universitat Jaume I, Eva Alcón, y la presidenta de la Fundación Le Cadó, Elvira Monferrer, han firmado un convenio de colaboración para el desarrollo del proyecto de investigación «BAFC-COVID19» que analizará los beneficios de un programa virtual en streaming de acondicionamiento físico en mujeres con cáncer de mama durante el tratamiento sistémico de la enfermedad. Al acto de firma han asistido también el vicerrector de Planificación, Coordinación y Comunicación, Modesto Fabra; el vicerrector de Investigación y Transferencia, Jesús Lancis; el vicedecano del Grado en Enfermería y coordinador del grupo de investigación Curas y Salud, Eladio J. Collado; el profesor del Departamento de Educación y director del Servicio de Deportes, Carlos Hernando; el especialista en Actividad Física y Oncología, Elena García, y la psicóloga clínica, Mariló Temprado, por parte de la UJI; así como la vicepresidenta y el vocal de la Fundación Le Cadó, Susana Pérez i Jordi Font de Mora, respectivamente.

La rectora de la UJI, Eva Alcón, ha destacado que la firma de este convenio de colaboración con la Fundación Le Cadó «supone un ejemplo más del compromiso de la UJI de posar toda la capacidad científica al servicio de la sociedad y, en este caso concreto, para desarrollar un proyecto de investigación que ayude a mejorar la calidad asistencial con pacientes con cáncer de mama». En este sentido, Alcón ha agradecido la confianza de la Fundación Le Cadó en la Universitat Jaume I para desarrollar este estudio sobre los beneficios de un programa en línea de acondicionamiento físico en mujeres con cáncer de mama en tratamiento sistémico de la enfermedad.

La presidenta de la Fundación Le Cadó, Elvira Monferrer, ha agradecido «el interés de la UJI al colaborar con la Fundación en el desarrollo de este proyecto que mejorará la calidad de vida de mujeres diagnosticadas con cáncer de mama», y ha ofrecido en la Universidad implicarse en la colaboración y difusión de los proyectos y actividades de captación de fondo para investigación que organiza la Fundación anualmente.

La infección por la COVID-19 ha supuesto un importante desafío para toda la sociedad y ha determinado la necesidad urgente de cambiar la distribución de los recursos sanitarios. Su impacto ha sido especialmente relevante en grupos vulnerables como la población con cáncer. En las mujeres con cáncer de mama el ejercicio físico se ha evidenciado como la intervención no farmacológica más eficaz en la promoción del bienestar físico, mental y funcional de pacientes con cáncer y una terapia que mejora la calidad de vida a la vez que reduce los efectos secundarios del tratamiento. La vulnerabilidad de estas mujeres por su estado inmunológico, dificulta el acceso de estas mujeres a este recurso.

El proyecto, que será desarrollado por el grupo de investigación Curas y Salud, coordinado por el profesor Eladio J. Collado, e integrado por Carlos Hernando, Elena García, Mariló Temprado, María Desamparados Bernat, Ana Folch, Miguel J. Rodríguez, Carmen Ropero y Pablo Salas, pretende mesurar los beneficios de un programa de ejercicio físico online en streaming dirigido a mujeres con cáncer de mama, durante el tratamiento sistémico de la enfermedad.

La instauración y evaluación de un programa regular, supervisado y guiado por un profesional de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, busca la mejora de la fuerza muscular, la capacidad aeróbica, la flexibilidad y valorar la repercusión del mismo sobre la calidad de vida de estos pacientes oncológicos, así como conocer las principales variables físicas, psicológicas (estrés, depresión y personalidad) y sociodemográficas que interaccionan negativamente con las variables de estudio y que provocan un impacto negativo sobre aspectos de calidad de vida personal, familiar y social.

La Fundación Le Cadó es una entidad de ámbito nacional no científica y específica contra el cáncer de mama que se constituyó en noviembre de 2010. El objetivo de la Fundación es la recogida de fondos para colaborar en la financiación de la investigación del cáncer de mama: estudios científicos, proyectos médicos, nuevos tratamientos, nuevos fármacos o nuevas terapias para las personas afectadas por el cáncer de mama.

Universitat Jaume I

COMUNICADO: Mejora la esperanza de vida de mujeres con cáncer mama triple negativo metastásico e inoperable

La Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA) ha emitido una nota por la que otorga la aprobación acelerada al fármaco pembrolizumab en combinación con quimioterapia para el tratamiento de pacientes con cáncer de mama triple negativo localmente recurrente irresecable o mestastásico

El cáncer de mama triple negativo metastásico es desde hace años uno de los retos principales de la comunidad científica internacional al que poco a poco se le van ganando batallas como la que acaba de publicar la prestigiosa revista Lancet liderada por el oncólogo español Javier Cortés y en el que participan una veintena de investigadores de diversos países. Este trabajo ha logrado probar una actividad antitumoral duradera y una seguridad aceptable en pacientes con cáncer de mama triple negativo metastásico inoperable, localmente recurrente y que no ha sido tratado previamente.

El trabajo ha sido coordinado por el oncólogo español Javier Cortés, Director de la Unidad de Cáncer de Mama de IOB Institute of Oncology en Madrid y director del International Breast Cancer Center en Barcelona y Premio Nacional de Medicina 2020 in pectore. A él se ha unido un numeroso grupo de científicos de varios países, quienes han presentado el estudio que concluye que la administración del fármaco pembrolizumab junto con el proceso de quimioterapia habitual mejora la actividad antitumoral respecto a pacientes a las que solo se les administró quimioterapia sin incrementar por ello la toxicidad de forma grave.

Esta conclusión se ha alcanzado tras la finalización de un ensayo en fase 3 realizado a 847 pacientes procedentes de 209 centros hospitalarios y 29 países de Europa, América del Norte, Asia y América Latina durante dieciocho meses. A unos pacientes se les administró el citado fármaco y quimioterapia y a otros, de forma aleatoria, únicamente quimioterapia. El grupo de pacientes tratados con pembrolizumab más quimioterapia mostró una mejor evolución de la patología en comparación con aquellos que fueron tratados con quimioterapia estándar. En palabras del Dr. Cortés “estamos ante una buena opción de tratamiento para las pacientes con cáncer de mama triple negativo con expresión de PD-L1”. Y continúa, “desde nuestro punto de vista ofrecer inmunoterapia a un significativo número de pacientes es una alternativa razonable que ha de explorarse. En el IOB de Madrid, tenemos la suerte de poder ofrecer la inmunoterapia a la mayoría de nuestros pacientes cuando se diagnostica por primera vez la enfermedad metastásica”.

El avance presentado ofrece más opciones de tratamiento a pacientes enfermedad avanzada cuyo diagnóstico no permite la intervención quirúrgica ya que ha logrado obtener una mayor supervivencia libre de progresión, lo que supone un logro para la comunidad científica internacional que ya trabaja en próximos avances.

Europa Press

Imagen: Dr. Cortés en la sede de IOB Institute of Oncology Madrid – IOB INSTITUTE OF ONCOLOGY MADRID

Importantes avances en el tratamiento de uno de los cánceres de mama más agresivos

Un estudio del Instituto de Investigación Sanitaria Incliva del Hospital Clínico de Valencia, en conjunto con el Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD), muestra por primera vez que la subexpresión de miR-33b está relacionada con un mal pronóstico en pacientes HER2+, uno de los cánceres de mama más agresivos y asociado a baja supervivencia; lo que abre las puertas al diseño de nuevos fármacos contra este subtipo de cáncer.

Uno de los principales hallazgos del estudio es la demostración de que el miR-33b (un RNA de cadena simple capaz de regular la expresión de otros genes) actúa como un miRNA, supresor tumoral en cáncer de mama HER2+, que podría inhibir la migración e invasión tumoral, en parte, al impedir la transición epitelio-mesenquima, un proceso crucial durante el desarrollo de la tumorigénesis y la metástasis.

El trabajo, cuyos resultados se han publicado recientemente en Frontiers in Oncology, en un artículo titulado El microRNA-33b suprime la transición epitelial-mesenquimal reprimiendo la vía MYC-EZH2 en el carcinoma de mama HER2 +, muestra que miR-33b está menos expresado en muestras de tumor de mama HER2+ en comparación con tejidos de mama normal.

Procedimiento y resultados de la investigación

Se partía de evidencias que indicaban que la transición epitelio-mesenquima es responsable de la invasión y migración de las células cancerosas y supone un paso inicial de la metástasis. Por otra parte, se habían documentado niveles bajos de miR-33b en muchos tipos de cánceres y su papel en la proliferación, migración y dicha transición.

Así las cosas, en el trabajo se quiso evaluar la implicación de miR-33b en la vía EMT en el cáncer de mama HER2+ y analizar el papel del gen EZH2, un regulador clave en el control de la diferenciación de células madre y los procesos de proliferación celular, en este proceso, así como la interacción entre ellos.

Se realizaron estudios de expresión mediante PCR cuantitativa en líneas celulares de cáncer de mama HER2+ y muestras de pacientes, así como de controles sanos. También se llevaron a cabo experimentos de ganancia y pérdida de función del miR-33b y de los genes de interés para evaluar en las células de cáncer de mama los cambios en su capacidad de invasión, migración y los efectos en el ciclo celular y la apoptosis (muerte celular programada con objeto de controlar su crecimiento y que es desencadenada por señales propias de la célula).

En este sentido, los resultados sugieren a miR-33b como un supresor tumoral que inhibe la metástasis y la invasión en el cáncer de mama HER2+, en parte impidiendo el proceso de transición epitelio mesénquima a través de la represión del bucle MYC (una familia de protoncogenes que en condiciones normales está implicada en la regulación de la expresión génica) – EZH2, y establecer un nuevo eje miR-33b / MYC / EZH2, como modulador del crecimiento y la progresión de las células mamarias. Para el estudio se han utilizado los equipamientos de UCIM (Unidad Central de Investigación Médica de la Universidad de Valencia): PCR cuantitativa y servicio de citometría.

En la investigación, dirigida por la co-coordinadora del Grupo de Investigación de Biología en Cáncer de Mama, la doctora Pilar Eroles, han participado, además del director del IIS-FJD, el doctor Federico Rojo, la doctora Ana Lluch, co-coordinadora también del Grupo de Investigación de Biología en Cáncer de Mama de Incliva, y el resto de los investigadores de este equipo: Birlipta Pattanayak, Iris Garrido-Cano, Anna Adam-Artigues, Eduardo Tormo, Begoña Pineda, Paula Cabello, Elisa Alonso, Begoña Bermejo, Cristina Hernando, María Teresa Martínez, Octavio Burgués, Juan Miguel Cejalvo. Además, también han intervenido los doctores Ana Rovira y Joan Albanell, del Instituto de Investigaciones Médicas del Hospital del Mar de Barcelona.

El estudio ha sido financiado por el Proyecto PI18/01219 y el Centro de Investigación Biomédica en Red en Oncología CIBERONC (CB16/12/00481) del Fondo de Investigaciones Sanitarias, Ministerio de Economía y Competitividad.

Fuente: 20 minutos

Imagen: Una mujer durante una mamograafia en una imagen de archivo/ HUVR

Identifican biomarcadores que detectarían a mujeres con mayor riesgo de sufrir cáncer de mama

Un estudio liderado por el grupo de Investigación Biomédica con Células Madre de Cáncer del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) ha identificado un grupo de biomarcadores que en mujeres sanas ayudaría a detectar un riesgo más elevado de sufrir cáncer de mama. De esta forma, se podría llevar a cabo un seguimiento más exhaustivo de estas personas. Así, en caso de que apareciera un tumor en el futuro, este se podría detectar precozmente mejorando así el pronóstico de la enfermedad y su supervivencia. El trabajo ha contado con la participación del VHIR, el Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), el CAP Vallcarca-Sant Gervasi de Barcelona, el Instituto Oncológico IOB, la Clínica Universitaria de Navarra (Madrid) y el CIBER de Cáncer (CIBERONC). Los resultados se han publicado en la revista Frontiers in Oncology.

Los investigadores han hallado un conjunto de cinco microRNAs capaces de diferenciar si una muestra de sangre corresponde a una paciente con cáncer de mama o a una mujer sana

En España, una de cada 8 mujeres desarrollará cáncer de mama invasivo a lo largo de su vida. Para mejorar la supervivencia de estas pacientes, los investigadores del estudio han hallado un conjunto de 5 biomarcadores en sangre, conocidos como microRNAs, que permiten conocer el riesgo personalizado de desarrollar cáncer de mama. Los microRNAs son un tipo de pequeñas moléculas que se encargan de inactivar algunos genes e impedir que se expresen algunas proteínas en las células. En estudios previos ya se ha demostrado su relación con el desarrollo de determinados tipos de cáncer, pero hasta ahora no existía un modelo de predicción de riesgo preciso de cáncer de mama.

El objetivo del estudio liderado por el VHIR era detectar el cáncer a nivel molecular en sangre antes de que aparezcan sus síntomas o antes de que se pueda detectar mediante las pruebas convencionales. La Dra. Matilde Lleonart, jefa del grupo de Investigación Biomédica con Células Madre de Cáncer del VHIR e investigadora del CIBERONC remarca que “encontrar estas alteraciones moleculares en la sangre de una paciente significa que hay algún cambio en alguna célula, pero no siempre tiene implicaciones clínicas. Es posible que nunca se desarrollen signos ni síntomas de la enfermedad, que es lo que tiene un impacto en la vida. Este hallazgo, por lo tanto, permite detectar un riesgo elevado de padecer cáncer de mama en el futuro, pero no supone un diagnóstico de la enfermedad”.

CINCO MICRORNAS CON CAPACIDAD DE PREDICCIÓN

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores obtuvieron tejido tumoral y normal, así como suero de 96 pacientes con cáncer de mama y se comparó con el suero de 92 pacientes sanas. En todas ellas se analizaron hasta 30 microRNAs que en estudios previos se había observado que eran capaces de diferenciar tejido normal y tejido tumoral.

“De entre todos los microRNAs que estudiamos, identificamos cinco que, según sus niveles de expresión, nos permitían saber si una muestra de suero determinada pertenecía a una paciente control o a una con cáncer. Conforman así una firma molecular capaz de predecir el cáncer de mama”, explica la Dra. Lleonart. Concretamente, la firma molecular estaba basada en los microRNAs siguientes: miR-125b, miR-29c, miR-16, miR-1260 y miR-451. Así, en función de si los niveles de cada uno de estos microRNAs son más o menos elevados, hay más o menos riesgo de que la paciente desarrolle cáncer de mama. “Esta firma molecular podría predecir, por lo tanto, a qué pacientes se les debería realizar un seguimiento más exhaustivo que se podría llevar a cabo mediante ecografías, que son menos agresivas e implican menos riesgo a nivel de radiación que otras técnicas como las mamografías”, afirma la Dra. Lleonart.

Conocer qué personas tienen más riesgo de desarrollar cáncer de mama permitiría llevar a cabo un seguimiento más exhaustivo

Esta herramienta fue posteriormente validada por los mismos investigadores con muestras de otro grupo de 20 pacientes de cáncer de mama y 60 mujeres voluntarias sanas y comprobaron que esta firma molecular tiene una exactitud del 86%, una sensibilidad del 100% y una especificidad del 81%. “Lo más importante es que es una metodología que no tiene falsos negativos, es decir, todas las mujeres con cáncer obtienen el patrón de microRNAs que esperamos para pacientes con cáncer”, destaca la Dra. Lleonart. Entre las voluntarias sanas, 11 obtuvieron este patrón (un 18,3%) que correspondería a un mayor riesgo de desarrollar cáncer en el futuro.

CD44, UNA PROTEÍNA RELACIONADA CON EL CÁNCER DE MAMA

Entre los microRNAs de la firma molecular descrita por el estudio del VHIR se encuentra miR-16. Como sucede con todos los microRNAs, miR-16 se encarga de silenciar varios genes y, por lo tanto, impedir que se formen las proteínas correspondientes. En este caso, miR-16 controla la proteína CD44. Así, cuando los niveles de miR-16 son elevados, CD44 está muy poco expresada y, de la misma forma, si los niveles de miR-16 son bajos, los de CD44 se encuentran muy elevados.

Estudios previos habían descrito niveles elevados de CD44 en suero en un tipo de cáncer de mama muy agresivo, el triple negativo. Estos resultados dan fuerza a la idea de que CD44 podría ser un marcador de otros subtipos moleculares de cáncer de mama. “Es interesante que hemos encontrado este marcador también en los tumores luminales A y B los cuales, aunque son menos agresivos, pueden producir recidivas a largo plazo y reaparecer en forma de metástasis agresivas al cabo de los años”, concluye la Dra. Lleonart.

Desde Vall d’Hebron, el estudio ha sido liderado por el grupo de Investigación Biomédica en Células Madre de Cáncer del VHIR con la colaboración del grupo de investigación en Patología Molecular Traslacional del VHIR, la Unidad de Patología Mamaria y el Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitario Vall d’Hebron y el grupo de Cáncer de Mama y Melanoma del VHIO. El trabajo también ha contado con la participación activa de la Unidad de Estadística y Bioinformática (UEB) del VHIR, el Laboratorio de Proteómica CSIC/UAB, el Centro de Hemoterapia y Hemodonación de Castilla y León y el Banco de Sangre y Tejidos de Cataluña.

SUEÑO DE COLORES

‘Sueño de colores’ es una campaña de Vall d’Hebron para la investigación contra el cáncer de la mujer y la mejora del bienestar de la salud de todas aquellas mujeres que lo sufren. Se trata de una iniciativa solidaria, símbolo de la lucha y el espíritu de superación de todas las mujeres que padecen cáncer. La iniciativa consta de la venta de un pañuelo solidario diseñado por la artista Claudia Valsells, con la colaboración de Judit Mascó. El pañuelo se puede comprar en las tiendas Natura o a través de si tienda online. Los beneficios obtenidos se destinan a financiar dos grandes programas de investigación: uno para estudiar cómo se puede mejorar el bienestar de las pacientes mediante un programa de apoyo psicológico en momentos clave después del diagnóstico de un cáncer de mama y otro de investigación biomédica en cáncer ginecológico.

Fuente: Consalud

Imagen: Equipo de investigadores de Vall d’Hebron y el CAP Vallcarca Sant Gervasi (Foto. Vall d´Hebron)

Tomosíntesi

La tomosíntesis con mamografía sintética mejora la detección del cáncer de mama

Los ensayos de cribado europeos han encontrado tasas de detección de cáncer significativamente mayores con tomosíntesis digital de mama, con tasas de recuperación más bajas o comparables a las de la mamografía

La tomosíntesis digital de mama (TDM) en combinación con la mamografía sintética mejora la detección del cáncer sobre la mamografía digital sola, según un estudio de investigadores italianos publicado en la revista ‘Radiology’. Los resultados del estudio añaden más apoyo al uso de TDM en programas de detección de cáncer de mama basados en el cribado poblacional.

Los programas de detección del cáncer de mama que utilizan mamografías han logrado reducir la mortalidad por la enfermedad al detectarla en sus etapas más tempranas y tratables. Sin embargo, la mamografía tiene algunas limitaciones, incluida una sensibilidad reducida para la detección del cáncer en mamas densas.

También produce una tasa de recuerdo más alta que la óptima, o la tasa a la que se llama a las mujeres para obtener imágenes adicionales basadas en resultados inciertos.

La TDM, también conocida como mamografía 3D, aborda algunas de estas limitaciones. Con ella se consigue una serie de imágenes de rayos X de un brazo móvil que forma un arco alrededor de la mama. Los ensayos de cribado europeos han encontrado tasas de detección de cáncer significativamente mayores con TDM, con tasas de recuperación más bajas o comparables a las de la mamografía.

La combinación de TDM con mamografía sintética, una técnica en la que se reconstruyen imágenes 2D a partir de los datos de TDM, reduce la exposición a la radiación, lo que hace que la combinación sea viable para los programas de detección.

A pesar de su promesa, hay pocos resultados disponibles sobre los resultados posteriores después de la detección con TDM, un déficit que los investigadores del Estudio Piloto de Verona, en Italia, han estado trabajando.

“Una organización necesita dos cosas para mejorar los resultados de un programa de detección –explica la autora principal del estudio, Francesca Caumo, del Departamento de Radiología de Senos del Instituto Veneto de Oncología, en Padua–. Se necesita una mejor prueba de primer nivel y una forma de superar el efecto de la densidad mamaria para definir el riesgo de una paciente. El Estudio Piloto quiere responder al primer punto, mostrando la validez de la TDM como prueba de detección, en lugar de mamografía tradicional”.

En el estudio, la doctora Caumo y sus colegas analizaron los resultados de más de 32.000 mujeres que fueron examinadas para detectar cáncer de mama y luego volvieron a examinar dos años después. Después de una primera ronda de imágenes por TDM con mamografía sintética, aproximadamente la mitad de los participantes del estudio fueron reexaminados por TDM y mamografía sintética y la otra mitad por mamografía.

Un total de 32.870 mujeres, con una edad promedio de 58 años, fueron reexaminadas, incluidas 16.198 con mamografía sintética TDM y 16.672 con mamografía.

La tomosíntesis digital de mama en la primera ronda y en el nuevo cribado detectó una mayor proporción de cánceres en estadio temprano que el cribado con mamografía digital.

La tasa de detección de cáncer fue de 8,1 por 1.000 para la nueva detección con TDM y mamografía sintética en comparación con el 4,5 por 1000 para la nueva detección con mamografía. No hubo diferencia en la tasa de recordatorios en la nueva detección con TDM y mamografía y mamografía sintética.

En el nuevo cribado, la proporción de tumores en estadio II o superior fue del 14,5% con TDM y mamografía sintética, considerablemente más alta que el 8,5% con mamografía.

“El menor número de cánceres en etapa II o superior con la prueba de detección de TDM más mamografía sintética demuestra que la TDM tiene la capacidad de anticipar la detección de cánceres que podrían avanzar en los próximos dos años –señala la doctora Caumo–. Esto brinda un mayor beneficio a nuestros pacientes”.

Para el siguiente paso en el Estudio Piloto de Verona, los investigadores planean completar un análisis de los cánceres de intervalo, o cánceres que aparecen en el período entre exámenes.

La doctora también está explorando el impacto de incorporar medidas volumétricas de densidad mamaria en el perfil de riesgo de la paciente a través de su proyecto de Detección de mamas basada en riesgos (RiBBS). Aproximadamente 10.000 mujeres se someterán a la prueba de detección de mamografía sintética más DTM. A todas las mujeres cuya densidad mamaria se encuentre por encima de un cierto valor umbral, se les pedirá que se les realicen imágenes mamarias adicionales con ultrasonido.

“El objetivo principal de esta investigación es demostrar que un modelo personalizado de detección es más eficiente que uno normal que me gusta llamar un programa de ‘talla única’, en el que cada mujer debe realizar una prueba de detección de mamografía anual sin ningún tipo de estratificación del riesgo –explica la doctora Caumo–. La categoría de riesgo determinará los intervalos del evento de detección posterior: bienal para mujeres de bajo riesgo y anual para mujeres de riesgo intermedio y alto”.

Fuente: El médico interactivo

La UCLM lidera un estudio que propone un nuevo tratamiento para pacientes de cáncer de mama que presenten resistencias

El grupo de Oncología Traslacional del Centro Regional de Investigaciones Biomédicas (CRIB) de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ha publicado una investigación donde se demuestra el potencial de un fármaco para revertir la resistencia adquirida a antitumorales de nueva generación usados en cáncer de mama triple negativo. En este trabajo han colaborado investigadores del Hospital Universitario de Albacete, del Hospital Clínico San Carlos y del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca. El trabajo ha contado también con el apoyo de la Asociación Costuras en la Piel de Albacete (ACEPAIN).

En el Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama, este grupo de investigación recuerda que “la resistencia a las terapias es uno de los problemas más importantes en el cáncer, en concreto en cáncer de mama triple negativo, uno de los subtipos más agresivos y que actualmente carece de tratamientos dirigidos. Aunque en un primer momento los pacientes suelen responder bien, las células tumorales acaban desarrollando mecanismos que les permiten escapar de la muerte celular provocada por agentes antitumorales”.

Recientemente, un nuevo grupo de fármacos dirigidos contra proteínas de la familia BET, (del inglés, Bromo- and Extraterminal Domains), reguladores epigenéticos de gran importancia en el comportamiento de los tumores, han mostrado actividad antiproliferativa en cáncer de mama triple negativo. “En los últimos años – tal y como explica el doctor Alberto Ocaña, a la cabeza de la Unidad de Nuevas Terapias del Hospital Clínico San Carlos y co-director del trabajo, -se ha demostrado que la maquinaria epigenética, que es la responsable de modificar la expresión de ciertos genes sin modificar su secuencia, está alterada en estos tumores mamarios. En concreto, los miembros de la familia de lectores epigenéticos BET se están convirtiendo en potenciales dianas para el tratamiento del cáncer y ya han demostrado efectos preclínicos en el cáncer de mama”.

Sin embargo, como apunta la doctora Eva Galán, investigadora del CRIB y también co-directora del trabajo, “como en el caso de muchas otras intervenciones terapéuticas, se espera que el eventual desarrollo de resistencia a los inhibidores de proteínas BET (BETi) limite su eficacia terapéutica”. En este contexto, los investigadores se centraron en dos objetivos: estudiar el mecanismo de resistencia adquirida al BETi e identificar las vulnerabilidades farmacológicas que superarían esta resistencia.

A través de una estrategia de tratamiento pulsado con el BETi JQ1 durante varios meses, los investigadores generaron dos modelos celulares derivados de líneas celulares clásicas de cáncer de mama triple negativo con resistencia adquirida a JQ1. Como explica la doctora Galán “aunque con limitaciones, estos modelos pueden mimetizar lo que ocurre en los pacientes cuando se desarrollan resistencias”. Mediante técnicas genéticas y farmacológicas sobre esos modelos de resistencia a BETi, los investigadores identificaron un potente efecto antiproliferativo de compuestos inhibidores de la proteína quinasa PLK1 en las células resistentes.

Según se recoge en la investigación, tanto in vitro como in vivo, observaron que el compuesto Volasertib, un potente inhibidor de PLK1, producía una detención del ciclo celular de las células tumorales, lo que conlleva su muerte y, en última instancia, la regresión tumoral en los modelos preclínicos en ratones, lo que sugiere que el uso de PLK1 como diana terapeutica podría proporcionar una estrategia novedosa para superar la resistencia a BETi en cáncer de mama triple negativo.

Los resultados de este trabajo son muy relevantes desde el punto de vista de la traslación a la práctica clínica, ya que, como insiste Alberto Ocaña, “los compuestos dirigidos a la familia BET se encuentran actualmente en desarrollo clínico y pueden empezar a mostrar sus limitaciones pronto”.

Estos hallazgos abren la puerta al desarrollo de nuevos estudios clínicos que combinen los agentes estudiados, particularmente en pacientes que se han vuelto resistentes a los inhibidores de BET, ya que, como concluye Eva Galán, “los BETi como agentes únicos de tratamiento podrían tener una acción antitumoral muy limitada. Sin embargo, su combinación con inhibidores de PLK1, como el volasertib, abre una nueva puerta al tratamiento de estos tumores agresivos, por lo que nuestros resultados representan un avance prometedor en la búsqueda de un tratamiento más dirigido y efectivo el cáncer de mama”.

El trabajo, que constituye parte de la tesis doctoral de Cristina Nieto, actualmente postdoctoral en el Centro de Cáncer de Salamanca, ha sido publicado en la prestigiosa revista Cancer Letters, además de ser presentado en numerosos congresos nacionales internacionales. Forma parte de una línea de investigación para la identificación de nuevas vulnerabilidades terapéuticas y desarrollo de terapias combinadas del laboratorio de Oncología Traslacional del CRIB de la UCLM y se ha realizado en colaboración de la Unidad de Investigación del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete (UI-CHUA), el Hospital Clínico San Carlos y el Centro del Cáncer de Salamanca.

Igualmente, cuenta con el apoyo económico de entidades privadas, como ACEPAIN (Asociación Costuras en la Piel de Albacete) o la Fundación CRIS CANCER (Madrid), así como de entidades públicas como; la Diputación Provincial de Albacete, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y Universidad de Castilla la Mancha.

El artículo completo se encuentra publicado en acceso abierto y se puede consultar en el siguiente enlace:
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0304383520303505?via%3Dihub

Gabinete de Comunicación UCLM. Albacete, 23 de octubre de 2020

INCLIVA estudia un nuevo fármaco como potencial tratamiento de cáncer de mama en mujeres jóvenes

Investigadores del Grupo de Oncología Médica y Hematología del Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, del Hospital Clínico de Valencia, han realizado un estudio que apunta a un inhibidor de HDAC5 como potencial tratamiento del cáncer de mama en mujeres muy jóvenes (menores de 35 años), que se caracteriza por ser más agresivo y de peor pronóstico que el cáncer de mama en mujeres mayores.

El objetivo principal del estudio era analizar las diferencias biológicas y moleculares entre el cáncer de mama en mujeres muy jóvenes y en mujeres mayores, comparando en ellas la expresión del gen HDAC5 y testando el uso del inhibidor de este gen en líneas celulares, como potencial tratamiento.

El Grupo de Oncología Médica y Hematología de INCLIVA está trabajando desde el año 2011 en esta línea de investigación, centrada en conocer mejor el cáncer de mama detectado a edades tempranas, con el fin de proponer tratamientos mucho más personalizados para las mujeres que los padecen, ya que tradicionalmente se ha aplicado el mismo tratamiento en todos los casos. En la actualidad, aunque la edad media de aparición del cáncer de mama son los 61 años, aproximadamente una de cada cuarenta mujeres diagnosticadas es muy joven.

Los resultados de la investigación han sido publicados recientemente en la revista Cancers, en un artículo que lleva por título ‘HDAC5 Inhibitors as a Potential Treatment in Breast cáncer Affecting Very Young Women’. En ella han participado la Dra. Maite Martínez, como investigadora principal, además de los doctores Sara S. Oltra, Juan Miguel Cejalvo, Eduardo Tormo, Marta Albanell, Ana Ferrer, Marta Nácher, Begoña Bermejo, Cristina Hernando, Isabel Chirivella, Elisa Alonso, Octavio Burgués, María Peña-Chilet, Pilar Eroles, Ana Lluch y Gloria Ribas.

En el actual trabajo se partía de la base científica, a raíz de un estudio de INCLIVA y el Hospital Clínico de Valencia –que tuvo su reflejo en un artículo publicado en Scientific Reports 2019-, de que la alta expresión del gen HDAC5 se asocia con un mal pronóstico en el cáncer de mama, especialmente en mujeres jóvenes de menos de 35 años.

En la investigación publicada en Cancers, se estudió su correlación con las características clínicas, y el potencial de la inhibición de un fármaco inhibidor de HDAC5 (LMK-235) en líneas celulares de pacientes jóvenes y mayores. Los resultados obtenidos de los ensayos mostraron una mayor expresión de HDAC5 con peor pronóstico en cáncer de mama de mujeres jóvenes.

Se constató que la sobreexpresión de HDAC5 se correlaciona con tasas de supervivencia más bajas en los tumores de mujeres jóvenes, así como, independientemente de la edad, en los tumores del subtipo triple negativo -que son de los más agresivos y para los cuales no existe un tratamiento específico-, para los que el fármaco LMK-235 se plantea como un potencial tratamiento.

En el estudio se analizó la expresión del gen HDAC5 en 60 pacientes muy jóvenes (de menos de 35 años) con cáncer de mama y 47 pacientes mayores de 45 años. Además, el tratamiento con el inhibidor de HDAC5 se probó en 2 líneas celulares procedentes de mujeres jóvenes y 4 líneas procedentes de mujeres mayores.

La investigación ha arrojado resultados muy prometedores en líneas celulares, aunque aún son necesarios más estudios. La siguiente fase, que ya se está desarrollando, tiene como objetivo probar este potencial tratamiento para el cáncer de mama en mujeres jóvenes en cultivos organoides 3D. Estos cultivos 3D se establecen a partir de los tumores extraídos de pacientes en la cirugía y crecen en condiciones muy bien establecidas en el laboratorio. Los cultivos 3D presentan propiedades similares a las de los tumores en los pacientes y son un sistema que abre una vía para el estudio de nuevas terapias. En este caso, se utilizarán estos cultivos 3D para analizar el efecto del inhibidor de HDAC5 en ellos.

Diferencias epigenéticas en cáncer de mama según los grupos de edad

Esta investigación partía de los resultados de un estudio anterior en el que participaron investigadores de INCLIVA y del Hospital Clínico de Valencia, y que tuvo su reflejo en un artículo publicado en la revista Scientific Reports, del grupo Nature, con el título ‘Acceleration in the DNA methylation age in breast cáncer tumours from very Young women’, centrado también en el estudio del cáncer de mama en mujeres muy jóvenes en comparación con mujeres mayores, en el que se mostró una mayor expresión del gen HDAC5 en el caso de las mujeres más jóvenes.

El principal objetivo de este trabajo era evaluar las diferencias epigenéticas de los tumores entre ambos grupos de edad. La epigenética engloba los mecanismos que regulan la expresión de los genes sin alterar la secuencia de letras del ADN, es decir, ‘juega’ con la compactación del ADN para alterar la expresión génica. Entre las distintas formas que tiene la epigenética de alterar la expresión génica se encuentra la metilación.

La metilación es un proceso relacionado con la edad. A edades mayores, nuestro ADN tiende a perder marcas de metilación, lo que puede llevar a alteraciones en la expresión génica y, por lo tanto, a enfermedades relacionadas con la edad, entre ellas el cáncer. A partir de las marcas de metilación se puede calcular la llamada edad epigenética de una persona que, en condiciones normales, no debe alejarse de su edad cronológica. En cambio, este estudio mostró que las mujeres jóvenes con cáncer de mama presentaban una aceleración en la edad epigenética en comparación con su edad cronológica que podrían explicar, en parte, la mayor agresividad de estos tumores, ya que las pérdidas de metilación generalizada que se encontraron en ellas hacían que presentaran una edad epigenética más parecida a la de una persona mayor (mayor de 80 años en algunos casos) que a la de una persona menor de 35 años.

La metilación se analizó en muestras de 32 pacientes jóvenes (de menos de 35 años) y 35 pacientes mayores de 45 años con cáncer de mama del Hospital Clínico de Valencia.

En este proyecto, dirigido por las doctoras Gloria Ribas y Maite Martínez, participaron miembros del Grupo de Cáncer de Mama en Mujeres jóvenes menores de 35 años, al que ellas también pertenecen (las doctoras Sara Oltra, Maria Peña Chilet y Ana Lluch) y del Departamento de Anatomía Patológica del Hospital Clínico (doctores Elisa Alonso y Octavio Burgués). Además, los análisis de metilación se realizaron en el Servicio de Genotipage y Epigenética de la Unidad Central de Investigación de Medicina de la Universidad de Valencia (UCIM).

La investigación sobre la expresión del gen HDAC5 y el estudio del efecto que tiene el inhibidor de HDAC5 en el cáncer de mama de mujeres jóvenes se han podido desarrollar gracias a la Beca SEOM/AVON para proyectos de investigación en cáncer de mama concedida en 2019 a la Dra. Maite Martínez, con una dotación de 23.000 €. La referida a las diferencias epigenéticas de cáncer de mama según el grupo de edad ha contado con la financiación del Instituto de Investigación Carlos III, con 68.365 €. En ambos casos, han sido imprescindibles las ayudas de la Fundación Le Cadó, que, desde 2013, ha aportado más de 80.000 € para los estudios sobre cancer de mama en mujeres jóvenes, así como ayudas provenientes de asociaciones de pacientes.

Para leer los artículos:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7072585/

https://www.nature.com/articles/s41598-019-51457-6#Ack1

INCLIVA

Imagen: INCLIVA

“Necesito ya una revisión porque no sé cómo estoy de mi cáncer de mama”

Inmaculada Alcázar es una paciente que se ha visto afectada por la situación de colapso en el Hospital de Gran Canaria Doctor Negrín tras la baja en los últimos meses de cinco de los ocho oncólogos del servicio.

Desde la gerencia del centro, se asegura que la situación está ya mejorando gracias al alta de tres de los especialistas y la contratación de otras dos.

A Inmaculada Alcázar le diagnosticaron un cáncer de mama hace cerca de un año. Fue operada en agosto y desde entonces ha recibido hasta 15 sesiones de radioterapia. Tras el duro tratamiento, el pasado mes de marzo le tocaban pruebas y revisiones en su hospital, el Doctor Negrín de Gran Canaria, pero todo quedó en suspenso por la pandemia de coronavirus.

“Yo comprendí que me pidieran que esperara debido a la situación pero, después de preguntar ahora ya pasados unos meses, primero me dijeron que mi consulta con la oncóloga estaba programada para este jueves 25 de junio pero luego resultó que no”, relataba en Hoy por Hoy Las Palmas. Y es que, tras llamar para confirmar esa cita, le dijeron que no estaba contemplada. La razón, los cinco oncólogos que hay de baja en un servicio que en total cuenta con ocho especialistas y que ha generado un colapso en esta unidad dedicada al diagnóstico y tratamiento de pacientes con cáncer.

Ya han pasado todas las citas médicas que tenía pendientes“, asegura esta grancanaria que dice no saber qué hacer porque no le dan más explicaciones ni soluciones: “Me encuentro atada de pies y manos, necesito una revisión porque no sé cómo estoy y las primeras pruebas son vitales para saber cómo ha ido la cirugía“.

YA SE HAN INCORPORADO TRES ONCÓLOGOS DE SU BAJA Y SE HA CONTRATADO A OTROS DOS ESPECIALISTAS

A mediados de mayo precisamente el gerente del Hospital Doctor Negrín de Gran Canaria reconocía en la SER que la baja de cinco de los ocho oncólogos del servicio estaba provocando una situación de colapso en la lista de espera oncológica pero que estaban buscando soluciones para que nadie se quedara sin atención. Comenzaban entonces las derivaciones de pacientes al Hospital Insular.

Casi dos meses después, y ante casos como el de Inmaculada, la Cadena SER se ha vuelto a poner en contacto con el centro. Jesús Morera asegura que ya de los cinco especialistas se han incorporado tres, y a ellos se ha sumado la llegada de una oncóloga procedente de Castellón y en breve, a partir del 1 de julio, otra más desde Madrid.

“La situación está mejor que hace un mes: el Insular sigue echándonos una mano y, gracias a la vuelta de su baja de los tres especialistas y las contrataciones que estamos haciendo, ya hemos podido ponernos al día con las primeras valoraciones y el inicio de tratamientos”, explica Morera que reconoce que aún están actualizando la situación de las revisiones y tratamientos: “Hemos ido extrayendo los pacientes que necesitaban atención preferente y seguimos trabajando para que todo mejore cuanto antes”.

El gerente del centro hospitalario asegura que las dos nuevas oncólogas se han contratado de manera indefinida y confía en que se queden: “Hemos pedido la consolidación de dos plazas a la consejería de Sanidad y nuestra voluntad es que se queden, con lo cual la plantilla del servicio crecerá con respecto a lo que teníamos cuando estén todos incorporados”.

CADENA SER

Imagen: Getty Images

Descubren que las estructuras de ADN de cuatro cadenas juegan un papel en el cáncer de mama

Se ha demostrado por primera vez que cuatro estructuras de ADN trenzadas, conocidas como G-quádruplex, desempeñan un papel en ciertos tipos de cáncer de mama, proporcionando así un nuevo objetivo potencial para la medicina personalizada, dicen los científicos de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.

En 1953, los investigadores de Cambridge Francis Crick y James Watson son los coautores del estudio publicado en la revista ‘Nature Genetics’, que ha demostrado que el ADN en nuestras células tiene una estructura entrelazada de ‘doble hélice’.

Sesenta años después, un equipo dirigido por el profesor Sir Shankar Balasubramanian y el profesor Steve Jackson, también en Cambridge, descubrieron que una configuración inusual de ADN de cuatro cadenas puede ocurrir a través del genoma humano en las células vivas.

Estas estructuras se forman en regiones de ADN ricas en uno de sus bloques de construcción, la guanina (G), cuando una sola cadena del ADN bicatenario se enrolla y se dobla sobre sí misma, formando un ‘mango’ de cuatro cadenas G-quádruplex.

El profesor Balasubramanian y sus colegas han desarrollado previamente tecnologías de secuenciación y enfoques capaces de detectar cuádruplex G en el ADN y en la cromatina (una sustancia compuesta de ADN y proteínas).

Previamente han demostrado que los cuádruplex G juegan un papel en la transcripción, un paso clave para leer el código genético y crear proteínas a partir del ADN. Crucialmente, su trabajo también mostró que los cuádruplex G tienen más probabilidades de ocurrir en genes de células que se dividen rápidamente, como las células cancerosas.

Ahora, por primera vez, el equipo ha descubierto dónde se forman los cuádruplex G en el tejido tumoral preservado / biopsias de cáncer de mama.

El equipo de Cambridge dirigido por el profesor Balasubramanian y el profesor Caldas utilizó su tecnología de secuenciación cuantitativa para estudiar las estructuras de ADN G-quádruplex en 22 tumores modelo. Estos modelos se generaron tomando biopsias de pacientes en el Hospital de Addenbrooke, el Fideicomiso de la Fundación NHS del Hospital de la Universidad de Cambridge, luego trasplantando y haciendo crecer los tumores en ratones.

Durante el proceso de replicación del ADN y la división celular que ocurre en el cáncer, grandes regiones del genoma pueden duplicarse erróneamente varias veces, lo que lleva a las llamadas aberraciones del número de copias (CNA).

Los investigadores descubrieron que los cuádruplex-G son frecuentes dentro de estos CNA, particularmente dentro de los genes y las regiones genéticas que juegan un papel activo en la transcripción y, por lo tanto, en impulsar el crecimiento del tumor.

El profesor Balasubramanian explica: “Todos estamos familiarizados con la idea de la estructura de doble hélice de doble cadena del ADN, pero en la última década se ha vuelto cada vez más claro que el ADN también puede existir en estructuras de cuatro cadenas y que estas juegan un papel importante en biología humana”.

“Se encuentran en niveles particularmente altos en células que se dividen rápidamente, como las células cancerosas. Este estudio es la primera vez que las encontramos en células de cáncer de mama”, añade.

“La abundancia y ubicación de los cuádruplex-G en estas biopsias nos da una pista de su importancia en la biología del cáncer y de la heterogeneidad de estos cánceres de mama –agrega el doctor Robert Hänsel-Hertsch, primer autor de la publicación–. Es importante destacar que destaca otro punto débil potencial que podríamos usar contra el tumor de mama para desarrollar mejores tratamientos para nuestros pacientes”.

Se cree que hay al menos 11 subtipos de cáncer de mama, y el equipo descubrió que cada uno tiene un patrón diferente, o ‘paisaje’, de cuádruplex-G que es exclusivo de los programas transcripcionales que impulsan ese subtipo en particular.

El profesor Carlos Caldas, del Instituto Cambridge de Investigación del Cáncer, añade que, “si bien a menudo pensamos en el cáncer de mama como una enfermedad, en realidad hay al menos 11 subtipos conocidos, cada uno de los cuales puede responder de diferentes maneras a diferentes medicamentos”.

“Identificar el patrón particular de un tumor de cuádruplex-G podría ayudarnos a identificar el subtipo de cáncer de seno de una mujer, lo que nos permite ofrecerle un tratamiento más personalizado y dirigido”, agrega.

Al apuntar a los cuádruplex-G con moléculas sintéticas, puede ser posible evitar que las células repliquen su ADN y así bloquear la división celular, deteniendo la proliferación celular descontrolada en la raíz del cáncer. El equipo identificó dos de esas moléculas: una conocida como piridostatina y un segundo compuesto, CX-5461, que se ha probado previamente en un ensayo de fase I contra el cáncer de mama deficiente en BRCA2.

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