El Hospital Clínico mejora el tratamiento de radioterapia en pacientes con cáncer de mama

La radioterapia siempre es la última fase del tratamiento de un cáncer de mama. Requería sesiones diarias durante casi seis semanas. Es decir que -tras el mazazo del diagnóstico, de la cirugía y de la quimioterapia- obligaba a las pacientes a hacer muchos desplazamientos al hospital.

El Clínico administra desde la puesta en marcha de la especialidad tratamientos en los que reduce el número de sesiones y -por consiguiente- ahorra a las enfermas viajes al centro sanitario con los mismos resultados clínicos. Y lo ha logrado con menos sesiones, a mayor dosis por sesión.

“No son ensayos. Los tratamientos que administramos ya han demostrado su eficacia y seguridad en ensayos clínicos. Se ponen en marcha y forman parte de nuestros protocolos clínicos asistenciales, una vez demostrado que son eficaces y seguros”, aclara la oncóloga radioterápica Isabel García Ríos. La diferencia es que el tratamiento ha pasado de unas 30 sesiones a unas 15. “El Clínico fue uno de los hospitales pioneros a nivel nacional en estos esquemas de tratamiento, con iguales resultados y menor toxicidad”, asegura.

La oncóloga destaca que el tratamiento es personalizado y que la indicación depende de cada paciente y de cada tumor. La ventaja para las enfermas es evidente: los mismos resultados clínicos con menos idas y venidas al hospital.

García Ríos matiza que además de generar menos trastornos a las enfermas, que tienen que acudir menos veces al Clínico; también hay un beneficio para el sistema sanitario: los equipos empleados para irradiar se optimizan para tratar a otros pacientes.

Incluso en casos puntuales en los que la paciente tiene problemas de movilidad, vive lejos y en ciertas indicaciones clínicas, se aplican sólo cinco sesiones, a razón de una por semana. Con esta última técnica ya se han tratado a más de 300 enfermas. Pero García Ríos insiste en que no es aplicable en todos los casos, sino en determinados perfiles de pacientes.

Otra mejora asistencial es la irradiación parcial de la mama. Habitualmente, los especialistas irradian toda la zona mamaria. Desde marzo pasado, aplican una técnica que permite hacerlo sólo de forma parcial. Para ello, los cirujanos -tras extirpar el tumor- dejan unos marcadores, que se ven mediante un TAC. Así, los oncólogos radioterápicos identifican el lugar en el que estaba el tumor para irradiar únicamente esa parte y no toda la mama. García Ríos insiste en que hay distintos esquemas de tratamiento en el cáncer mamario y que la elección de uno u otro depende de cada paciente y de la etapa en que se diagnostica el tumor. Y resalta que desde que se abrió Oncología Radioterápica hace más de una década, el servicio “siempre ha sido innovador” pensando en la mejora asistencial de los pacientes.

Físicos apoyan al radioterapeuta en los tratamientos

Así como el cirujano necesita del anestesista para operar, el oncólogo radioterápico precisa del radiofísico hospitalario. Estos profesionales suelen ser físicos o ingenieros especializados en el ámbito asistencial. Son los responsables del control de calidad de las máquinas con que se irradia a los pacientes y supervisan que estén en perfectas condiciones de uso. Además, junto con el oncólogo radioterápico planifican los tratamientos, ya que cada enfermo y cada tumor necesita unas dosis individualizadas. Aunque los radiofísicos hospitalarios son unos profesionales poco conocidos, son imprescindibles en los tratamientos oncológicos porque la mayoría de los cánceres tienen indicación de tratamiento con radioterapia.

 

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