Nueva terapia génica para una reconstrucción mamaria más eficaz en el cáncer de mama

Cada año se diagnostican en nuestro país cerca de 28.000 nuevos casos de cáncer de mama, el tipo de tumor más frecuente ente las mujeres españolas y de todo el mundo. Unas pacientes que, en un gran número de casos, se someterán a una reconstrucción mamaria para ‘corregir’ la destrucción de sus senos causada por los tratamientos. Y no únicamente por la cirugía, sino también por la radioterapia. Y es que si bien la radioterapia es cada vez más precisa, aún provoca efectos secundarios muy notables sobre los tejidos sanos que rodean al tumor. Es más, estos efectos adversos no siempre tienen un resultado ‘inmediato’, pudiendo llegar a aparecer muchos meses, o incluso años, después del tratamiento. En consecuencia, las mujeres que ya se han sometido a una reconstrucción deberán volver al quirófano para ‘reparar’ los daños causados por estos efectos ‘tardíos’. Pero, ¿no hay nada que se pueda hacer? Pues no. O así ha sido hasta ahora, dado que investigadores del Instituto de Investigación Oncológica de Londres (Reino Unido) han diseñado una terapia génica capaz de prevenir los efectos secundarios de la radioterapia en las pacientes sometidas a una reconstrucción, evitando así que tengan que volver a ponerse en manos de los cirujanos.

Como explica Kevin Harrington, director de esta investigación publicada en la revista «Science Translational Medicine», «dado que la supervivencia de los pacientes oncológicos es cada vez más duradera, el abordaje de los efectos a largo plazo de los tratamientos cobra una mayor importancia. En este contexto, hemos desarrollado una terapia génica viral que puede ayudar a proteger a los tejidos sanos de los daños causados por los distintos tipos, más modernos y precisos, de radioterapia».

Células más protegidas

La radioterapia es, por lo general, muy eficaz frente a las células del cáncer de mama. El problema es que la irradiación, si bien cada vez más ajustada, también afecta a las células de los tejidos circundantes, caso de la piel y los vasos sanguíneos, en los que los daños pueden ‘aparecer’ al cabo de pocos días o de varios años.

Como indica Kevin Harrington, «muchas mujeres que requieren radioterapia tras una mastectomía tienen, una vez concluidos sus tratamientos, que esperar hasta seis meses antes de poder someterse a una reconstrucción mamaria para, así, dejar un tiempo suficiente para que los efectos secundarios se ‘muestren’»

Entonces, ¿qué se puede hacer? Pues reprogramar a las células sanas circundantes para que ‘aprendan’ a protegerse de los efectos perniciosos de la radioterapia. Y para ello, los autores del nuevo estudio han diseñado una terapia génica consistente en la inoculación de un tipo de virus totalmente inocuo –un ‘lentivirus’– en el que previamente se han introducido copias adicionales de gen ‘SOD2’ –implicado en limitar la respuesta a las partículas nocivas liberadas por la radioterapia–. Y para rematar la faena, el tratamiento se completa con una segunda terapia génica viral para bloquear la actividad del gen ‘CTGF’, implicado en la respuesta de cicatrización a la radioterapia.

La pregunta entonces es: ¿funciona? Pues sí, y muy bien. Los autores utilizaron un modelo animal –ratas– de cáncer de mama al que sometieron a una reconstrucción mamaria mediante el trasplante de tejidos sanos obtenidos del propio animal. Así, lo que hicieron fue administrar la terapia génica viral con ‘SOD2’ y ‘CTGF’ en los vasos sanguíneos de los tejidos sanos antes de su trasplante –para así evitar que las células del tumor de mama también se beneficiaran de esta protección–. Y una vez llevado a cabo el trasplante, iniciaron el tratamiento con radioterapia.

Los resultados mostraron que, transcurridos seis meses desde la radioterapia, los tejidos de los animales tratados con la combinación de los genes ‘SOD2’ y ‘CTGF’ habían ‘encogido’ solo un 15%. Una reducción de volumen que, por su parte, ascendió hasta un 70% en el caso de las ratas que, empleadas como ‘grupo control’, no habían recibido ningún tratamiento.

Pero, una vez trasplantados los tejidos sanos, ¿el efecto de estos genes ‘SOD2’ y ‘CTGF’ no se expande al resto de tejidos, caso sobre todo del tumor? Y es que de ser así, las células tumorales también adquirirían una protección frente a la radioterapia. Pero no. De hecho, los animales tratados con la terapia génica viral respondieron mejor a la irradiación –hasta el punto de que el crecimiento de sus tumores se detuvo a los 40 días en un 80% de los casos.

¿Radioterapia más eficaz?

En definitiva, el nuevo estudio abre la posibilidad de ofrecer a las mujeres con cáncer de mama una reconstrucción más precoz de sus senos. Todo ello sin olvidar que la nueva terapia génica podría, además, mejorar la eficacia de la radioterapia, si bien como reconocen los propios autores, «hacen falta más estudios para establecer por qué esto ocurre y en qué situaciones».

Como refiere Paul Workman, «es realmente interesante que esta nueva terapia viral haya protegido con éxito los tejidos sanos de las ratas y, a la par, haya mejorado los resultados de la radioterapia de estos animales. Unos hallazgos que abren la puerta a una posibilidad real de que esta terapia pueda convertirse en una nueva forma de mejorar la calidad de vida de las pacientes con cáncer».

Así, el próximo paso será evaluar su eficacia y, sobre todo, su seguridad, en ensayos clínicos con humanos. Como concluye Kevin Harrington, «esperamos que en el futuro esta nueva terapia génica viral pueda proteger a los tejidos trasplantados durante la cirugía del tumor y, por tanto, facilite la posterior reconstrucción mamaria».

 

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