Por qué muchas supervivientes de cáncer de mama han empezado a remar

Hay mucha vida después del cáncer de mama. Pero no siempre es una vida del todo plena como consecuencia de los efectos secundarios de la cirugía y los tratamientos. Uno de esos efectos secundarios se llama linfedema y se da con frecuencia en aquellas mujeres que han sido sometidas a un vaciado ganglionar en el brazo. La hinchazón y el dolor por la acumulación de líquido se produce por el mal funcionamiento del sistema linfático derivado de la extirpación de los ganglios. Pero no todo son malas noticias. Hay ejercicios que podrían mejorar de forma significativa esos efectos. Uno de ellos es la práctica del remo. En los últimos años, muchas mujeres que han superado un cáncer de mama o están en vías de hacerlo se han apuntado a una modalidad de remo en particular, originaria de China, que se realiza en unas embarcaciones conocidas como dragon boats, y que por el tipo de esfuerzo que requiere parece adecuada para ejercitar y reactivar la musculatura afectada por una mastectomía y un vaciado ganglionar de axila.

El Club Triana de Sevilla es uno de los últimos en haberse sumado a este movimiento con un equipo de dragon boat integrado por lo que internacionalmente se conoce como BCS (Breast Cancer Survivals), o sea, supervivientes del cáncer de mama. Apenas llevan unos meses entrenando (desde el pasado febrero) y ya se han animado a participar en el XVIII Campeonato Europeo de Dragon Boat que se celebró en la capital andaluza del 25 al 28 de julio. Esta misma semana han firmado un acuerdo de patrocinio con el Hospital Quirón Salud Sagrado Corazón de cara a la participación en la cita deportiva internacional pero con vocación de extender la colaboración más allá de este encuentro.

Ángeles del Valle es la timonel de las BCS del Club Triana y el alma de un grupo de mujeres (en estos momentos son 18) que han superado la fase intensiva del tratamiento de cáncer de mama y se reúne varias veces a la semana para entrenar en las aguas de la dársena del Guadalquivir. Su hermana conoció la existencia de los equipos de BCS durante su partipación en una competición de remo en China y la animó a formar uno similar en Sevilla, que está en marcha solo desde el mes de febrero.

“Hay otros deportes como la natación o la marcha nórdica que también están indicados para pacientes de cáncer de mama. Pero el dragon boat se practica con un movimiento intenso y repetitivo que ha demostrado ser muy eficaz para las dolencias que padecemos tras la operación. Además, el trabajo en equipo mejora no solo los aspectos físicos de la enfermedad sino también y muy especialmente las secuelas psicológicas“, explica Ángeles del Valle.

“Desde los primeros días notas que tienes más energía, que los dolores son más llevaderos y que duermes del tirón. Es un gusto volver a sentirse fuerte y ser capaz de hacer un deporte como éste”, explica Ángeles del Valle.

“Se produce una reactivación de la musculatura, pero también ayuda a reponer el calcio en los huesos y, como todo deporte, genera serotonina, tan necesaria para mantener alejada la depresión que muchas veces acompaña a quienes han pasado por la experiencia de un cáncer”, apunta Mercedes Pérez Pichardo, asesora médica del equipo, palista, e igualmente superviviente de la enfermedad.

Tradicionalmente los médicos habían desaconsejado a las mujeres radiadas en la mama o la axila la realización de ningún tipo de esfuerzo físico que implicara a las extremidades superiores o el tronco. Sin embargo, a partir de la experiencia Abreast in a boat realizada en Canadá en el año 2000, se han multiplicado los estudios que descartan riesgos derivados del ejercicio vigoroso y de resistencia y subrayan las ventajas para la calidad de vida de las mujeres que lo practican, pues aumentan su fuerza muscular y mejoran su bienestar general.

Descartado, por tanto, que el esfuerzo de repetición pudiera suponer un riesgo añadido y demostrados los beneficios psicológicos de trabajar en equipo con mujeres que han pasado por la misma experiencia vital, la práctica del dragon boat entre las supervivientes del cáncer de mama se ha extendido por todo el mundo, contando ya con unos 500 equipos y 11.000 palistas.

El equipo BCS Triana, que cuenta también con el asesoramiento médico de la oncóloga Ana Casas, ha sido uno de los últimos en incorporarse a este movimiento internacional que llegó a España en 2016, y que tiene ya clubes similares en Murcia, Santander, Almería, Cartagena, Alicante, Valencia, Granada o Málaga.

Las integrantes del equipo BCS del Club Triana en pleno entrenamiento. GOGO LOBATO (Fotos y vídeo)
El equipo de mujeres entrenan en el barco dragón, en la dársena del Guadalquivir. GOGO LOBATO

EL ENTRENAMIENTO

El barco dragón es una embarcación impulsada por 10 o 20 palistas (hay dos tamaños), a los que se suma un timonel en la popa y un tambor en la proa, que marca el ritmo de las palas.

El grupo BCS de Triana competirá en el Campeonato Europeo con 12 mujeres que entrenan tres veces a la semana durante hora y media en las aguas del Guadalquivir.

Sobre el pantalán situado bajo el Puente del Cachorro se cruzan durante toda la tarde los deportistas que entran y salen del agua: junto a las BCS hay también un grupo de mujeres que integran el equipo de las palistas mayores de 50 años y los remeros del paradragón, la modalidad para personas con discapacidad. Hay, por tanto, edades y condiciones físicas de todos los gustos y colores. Pero dentro del bote dejan de ser pacientes, supervivientes o simplemente cincuentones achacosos y se transforman en atletas. “No hace falta una preparación previa. Eso sí, una vez aquí, hay que darlo todo”, explican entre risas.

SUPERVIVIENTES

Ninguna etiqueta identifica con exactitud a un grupo de personas tan heterogéneo como las que forman las BCS del dragon boat. “Yo no me siento del todo cómoda cuando se habla de nosotras como supervivientes. A mí me ha curado la medicina, no mi lucha. Pero estoy aquí porque el remo me hace estar más fuerte y no quiero sentirme una enferma para toda la vida. Ésta es solo una fase más. A nosotras nos ha tocado el cáncer pero hay mucha gente que padece otras enfermedades. Se trata de encontrar algo que te sirva de apoyo”. La persona que habla sufrió de niña, con tan solo 11 años, la amputación de una pierna por un osteosarcoma. Ahora se repone de una doble mastectomía. “Cuando salí del hospital con 11 años y una pierna menos no había plataformas ni terapias ni nada que te ayudara a sobrellevarlo. Estabas tú sola en plena adolescencia. Esto es distinto. Yo ya hacía remo antes de la enfermedad y ahora estoy en el equipo del dragon boat”, cuenta.

A otra de las BCS le diagnosticaron un cáncer hormonodependiente -“el mismo que a Angelina Jolie”, explica- por lo que tuvieron que extirparle los ovarios y las mamas. En su caso, el linfedema ha aparecido en las piernas. “Mucha gente piensa que, una vez que sales de quirófano y terminas la fase de la quimio o la radio, la enfermedad ha desaparecido. Pero no es así. El cáncer sigue dejando rastro. Se habla muy poco, por ejemplo, de cómo afecta, que es mucho, a la vida sexual de las mujeres haber pasado por un cáncer, por los cambios estéticos o por la llegada, a edades muy tempranas, de la menopausia. No, el apoyo psicológico nunca sobra. Y poder hablar con mujeres que están pasando por lo mismo ayuda más que nada”. Dentro del barco, al ritmo del tambor, la mente está en otras cosas. “Dentro del barco ya no somos enfermas, somos deportistas”, añade.

En España se diagnostican unos 26.000 casos de cáncer de mama al año, lo que representa casi el 30% de todos los tumores entre mujeres, según la Asociación Española contra el Cáncer (Aecc). La supervivencia entre los pacientes de cáncer de mama ha mejorado en los últimos 20 años, situándose hoy en el 82,8%. España se encuentra entre los países con mejores indicadores a estos efectos.

Teresa López Pavón

Gogo Lobato (fotos y video)

https://www.elmundo.es/andalucia/2019/07/23/5d18ac9a21efa0c5078b45d4.html

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