Posible vacuna contra el cáncer gracias a ciertas células madre

Las células madre pluripotentes inducidas, o células iPS por sus siglas en inglés, son una piedra angular de la medicina regenerativa. Fuera del cuerpo, pueden ser incitadas a convertirse en muchos tipos diferentes de células y tejidos que pueden ayudar a reparar daños debidos a traumatismos y enfermedades. Ahora, un estudio en ratones de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford en Estados Unidos sugiere otro uso para las células iPS: adiestrar al sistema inmunitario para atacar tumores cancerosos o incluso impedir su formación.

Los resultados obtenidos por el equipo del Dr. Nigel Kooreman y el Dr. Joseph Wu sugieren que un día podría ser posible vacunar a una persona con sus células iPS para protegerla contra el desarrollo de muchos tipos de cáncer.

Las células iPS funcionan como vacuna anticáncer porque, como muchas células cancerosas, se parecen a células progenitoras inmaduras desde el punto de vista del desarrollo, las cuales están libres de las restricciones de crecimiento integradas en las células maduras que dan forma a los tejidos del cuerpo. Inyectar células iPS que coincidan genéticamente con el receptor, pero que no sean capaces de replicarse, puede exponer de forma segura al sistema inmunitario a una serie de dianas específicas del cáncer, según descubrieron los investigadores.

De hecho, los investigadores han comprobado que las células iPS son muy similares en su superficie a las células tumorales.

El equipo de Kooreman y Wu utilizó cuatro grupos de ratones. A los del primero se les inyectó una sustancia inactiva. Los del segundo recibieron células iPS genéticamente coincidentes que habían sido irradiadas para evitar la formación de teratomas. Los del tercero recibieron un agente genérico inmunoestimulante (adyuvante). Los del cuarto recibieron una combinación de células iPS irradiadas y de adyuvante. Todos los animales en cada grupo recibieron su inyección una vez a la semana durante cuatro semanas. Por último, se trasplantó una línea celular de cáncer de mama de ratón en los animales a fin de observar la tasa de formación y crecimiento de tumores.

Una semana después del trasplante, todos los ratones habían desarrollado tumores de las células de cáncer mama en el lugar de la inyección. Sin embargo, los tumores se encogieron en 7 de los 10 ratones vacunados con células iPS más el adyuvante. Dos de estos ratones fueron capaces de rechazar completamente las células de cáncer de mama y vivieron durante más de un año después del trasplante del tumor. Los ratones de los otros grupos no tuvieron esta suerte.

Se obtuvieron resultados similares cuando Kooreman y sus colegas trasplantaron en ratones una línea de células de melanoma de ratón y de mesotelioma (un tipo de cáncer de pulmón).

 

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