Sorprendente caso de remisión de un cáncer de mama masculino: “Del desahucio a la salvación”

Que la ciencia avanza a pasos agigantados es una de esas frases que, quien más quien menos, ha escuchado en alguna ocasión. Sí, es una especie de tópico, pero no por tópico deja de ser cierto. Màrius Soler(Barcelona, 1974) puede dar buena cuenta de ello. No hace ni medio año, este padre de tres hijos veía el futuro de un color grisáceo (no sería justo decir negro porque a optimista no le gana nadie): el cáncer de mama metastático en estadio IV (el más avanzado) que le detectaron en 2017 no le daba ni un momento de respiro. Pero un nuevo tratamiento que empezó hace algo más de cuatro meses en el Hospital Clínic le ha devuelto la sonrisa. “De estar desahuciado, con una expectativa de vida de tres años, a ver la salvación”, cuenta a La Vanguardia.

La doctora Esther Zamora, del Hospital de Barcelona, conoce de primera mano el vía crucis por el que ha pasado. No en vano, es ella quien le ha estado tratando desde el primer momento. Sabe mejor que nadie los estragos que la enfermedad ha causado en su cuerpo en forma de lesiones óseas. “He entrado tres veces a quirófano despidiéndome de mi mujer”, rememora Màrius, “no sabía si saldría, y si lo hacía, desconocía en qué situación lo haría: me podía quedar paralítico o tetrapléjico”.

Después de administrarle la segunda línea de quimioterapia, la doctora Zamora tuvo claro que tenía que buscar otra alternativa para su paciente. “Padecía mucho dolor en la espalda y las piernas, y también en uno de los brazos, porque tiene una lesión en el húmero del brazo izquierdo”. En ese momento se le “trataba con radioterapia para controlar mejor los síntomas”. Ahí fue cuando apareció la opción del Hospital Clínic.

Existe un fármaco, aprobado este mismo año, que está dando muy buenos resultados en el tratamiento del cáncer de mama y que se está aplicando, entre otros centros, en el Clínic. “Por eso lo derivamos a este hospital público de referencia, porque estos tratamientos sólo se pueden hacer por la vía pública”, relata Zamora. El problema es que este medicamento está indicado sólo para mujeres (por cada 100 casos de cáncer de mama femenino, hay uno masculino), y ahí radicaba el desafío.

A pesar de la situación, Màrius siempre ha sido optimista

En el Clínic valoraron su caso y decidieron intentarlo. “Teníamos dudas, nos la jugamos un poco, pero no teníamos alternativas”, esgrime Aleix Prat, jefe de Oncología del centro. “En otros hospitales no se hubiera hecho porque la evidencia sólo existe en mujeres, pero aquí hicimos la apuesta y salió bien”, añade.

El estado de salud que presentaba Màrius al llegar al centro fue un acicate para los médicos para probar el fármaco con él. “Estaba en una situación muy delicada: físicamente tocado, con un cáncer avanzado, con dolor, había gastado otras acciones terapéuticas… Estaba en un punto en el que, o encontrábamos algo que funcionara, o en pocos meses nos habríamos enfrentado a una situación realmente complicada, de mucha limitación y próxima a entrar en una fase muy irreversible”, esgrime Prat.

Así que decidieron iniciar el tratamiento, y los resultados, sorprendentes, no se hicieron esperar: “Después de 15 días, el bulto del pecho empezó a menguar considerablemente”, recuerda Màrius. Viendo la increíble evolución, los médicos le dijeron incluso que podía anunciar a sus hijos que “el cáncer estaba remitiendo”.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Pues en el caso de Màrius son dos, concretamente dos pruebas de imagen (PET TAC), separadas en el tiempo por poco más de cuatro meses, que dan fe del increíble efecto que está logrando el tratamiento. “Ha tenido una respuesta prácticamente completa, excelente”, asegura la doctora Maria Vidal, oncóloga del Clínic. “Es alucinante”, añade Prat.

Para los galenos, más que el efecto del fármaco –funciona en una de cada dos mujeres-, lo realmente sorprendente es la velocidad con la que ha actuado: “Ha sido muy rápido y con una gran mejoría de la sintomatología asociada”.

Màrius todavía está asimilando el vuelco que ha dado su vida en los últimos meses. “Aún no he digerido la buena noticia”, asegura. “El cambio ha sido brutal”, subraya. Y pone un ejemplo para ilustrarlo: “Ahora puedo coger en brazos a mi hija de seis años, o colocarme un calcetín. Parece una tontería, pero yo antes no podía hacerlo”. Y es que su situación no era para nada fácil: “Estaba muy limitado, pero al bajarle tanto el dolor, ahora hace una vida prácticamente normal”, relata la doctora Zamora.

La molécula que ha obrado el milagro responde al nombre de palbociclib (comercializada por la farmacéutica Pfizer bajo la denominación de Ibrance). “Se trata de un fármaco, al que llamamos inhibidor de ciclinas, my dirigido a actuar contra el ciclo celular, que es la maquinaria que utiliza la célula para dividirse”, explica el doctor Prat. “Lo que hace este medicamento es poner un palo en la rueda de la bicicleta haciendo que la célula deje de dividirse y consiguiendo que ésta muchas veces muera”, agrega.

Gracias a los estudios biológicos de este tipo de cáncer que se han llevado a cabo en los últimos años, los científicos se han dado cuenta de que no existen tantas diferencias entre el cáncer de mama femenino y el masculino. “Los mismos cuatro grandes grupos de cáncer que vemos en mujeres también los vemos en hombres”, señala este oncólogo del Clínic.

Màrius, días antes de empezar el tratamiento en el Clínic

Los resultados que está cosechando este fármaco son tan esperanzadores que, en la actualidad, se está evaluando para otros tipos de cáncer, como el de próstata o pulmón. “Pero todavía no hay datos de eficacia”, apunta Prat.

Màrius se encuentra ahora a las puertas de entrar en la fase de mantenimiento del tratamiento. “Tendrá que pasar controles cada dos o tres meses para ir siguiendo la enfermedad”, explica el doctor Prat. Su cáncer, efectivamente, está remitiendo, pero la patología sigue presente. “A día de hoy no estamos en disposición a través de fármacos de curar esta enfermedad”, lamenta el jefe de Oncología del Hospital Clínic.

De media, la respuesta del fármaco dura unos dos años. “Llega un momento en el cáncer de mama en el que las células aprenden a hacer una mutación y a resistir el tratamiento”, explica la doctora Vidal. “Adivina cómo lo estamos atacando y pone en marcha un mecanismo de resistencia que consigue evitar que mueran las células a pesar de la medicación”, añade la oncóloga Esther Zamora.

“Vamos por muy buen camino. Pero, ¿cuánto durará esto? Es la gran pregunta”, reflexiona el doctor Prat, quien espera, no obstante, que la respuesta del fármaco en el caso de Màrius sea duradera “porque los casos que responden tan rápido suelen ir bien”. “Tenemos una paciente que lleva ya cuatro años con el medicamento”, destaca Vidal.

Con independencia de la duración del efecto de la medicación, lo que está claro es que, de momento, Màrius está ganando tiempo (además de gozar de una mejor calidad de vida). “En inmunoterapia se está evaluando, mediante ensayos clínicos, la enfermedad luminal [tipo de càncer que padece Màrius]. Tendremos alternativas terapéuticas”, vaticina el jefe de Oncología del Clínic. “Si ahora podemos estar dos años con la enfermedad controlada, más adelante contaremos con más fármacos y nuevas estrategias”, añade.

Màrius es el primero que sabe que, como reza el tópico, hoy se ha ganado una batalla pero no la guerra. “Sé que soy y seré un enfermo de cáncer toda la vida, y que algún día éste puede volver a despertar, pudiéndose dar un desenlace no deseado”. Pero a pesar de ello asegura que no tiene miedo. “Estoy preparado”, afirma.

Visibilidad

Lo que más le preocupaba era dejar solos a los suyos llegado el momento. Pero gracias a una conversación que tuvo con un amigo hace algo más de un año, ese malestar desapareció. “Saldrán adelante sin ti”, le dijo. Desde ese momento, dice estar “tranquilo” y vivir “en paz”.

Asegura que su intención es hacer algo “trascendente” en el tiempo que le pueda quedar de vida. Y ya se ha puesto manos a la obra. Acaba de crear una fundación, INVI, que será presentada en sociedad el próximo mes, con la que pretende “dar visibilidad” a un tipo de cáncer (el de mama masculino) del que entiende que se habla poco.

Ahora centra sus esfuerzos en ella y en difundir su caso: “Me dicen que con mi testimonio puedo ayudar muchísimo”. Su intención es devolver todo el apoyo y cariño que ha recibido durante todo este tiempo. “Lo hago porque me sale de dentro. Para mí, poder ayudar a los demás es el cum laude de la vida. Este es ahora mi trabajo”, concluye.

 

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