Desarrollan un prometedor fármaco contra el cáncer más eficaz y seguro gracias a su novedosa vía de absorción

Uno de los principales obstáculos en la búsqueda de fármacos contra el cáncer radica en la capacidad de muchos tumores de desarrollar resistencia a ellos. Sin embargo, es posible que ahora la ciencia haya encontrado una manera de sortear este problema.

Y es que un grupo de investigadores adscritos a la Universidad de Michigan (Estados Unidos) está actualmente desarrollando un nuevo medicamento frente al cáncer que se absorbe a través del sistema linfático (un conjunto de vasos y nódulos que recorren todo el cuerpo y que sirven como una suerte de red circulatoria del sistema inmune) del intestino en lugar de a través del sistema circulatorio. Con ello, pretenden esquivar las vías de señalización molecular (reacciones químicas que controlan procesos celulares como la multiplicación o la muerte) que conducen a la resistencia del cáncer a los fármacos y evitar efectos secundarios indeseados.

Menos tóxico, más eficaz

Así lo reportan en un artículo publicado en el medio científico Nature Communicationsen el que explican que la sustancia en cuestión actúa como un inhibidor de la quinasa (una encima que activa o desactiva otras proteínas, actuando efectivamente como señalizador molecular) y que ha logrado reducir significativamente la enfermedad y la toxicidad y ha aumentado sensiblemente la supervivencia en modelos murinos (ratones) con mielofibrosis (una forma de leucemia crónica).

El fármaco, bautizado como LP-182, se dirige simultáneamente a las fosfoinositol 3-quinasas (PI3K) y a las quinasas activadas por mitógenos (MAPK), dos vías de señalización celular que están detrás de un alto porcentaje de los cánceres.

El tratamiento del cáncer, a menudo, implica una combinación terapéutica para poder abordar diversas vulnerabilidades de las células cancerígenas. Sin embargo, debido a que estos fármacos circulan, son absorbidos y son eliminados por el cuerpo a diferentes ritmos, mantener el equilibrio terapéutico correcto de cada fármaco en la concentración precisa para ser eficaz al tiempo que los afectos adversos se mantengan en el mínimo posible.

Un almacén dentro del cuerpo pero separado de él.

Si no se logra este equilibrio se reduce la eficacia de las combinaciones terapéuticas al mismo tiempo que se ofrecen oportunidades al cáncer de desarrollar resistencia, ya que se pueden activar otras vías de señalización que permitan a las células cancerígenas seguir creciendo.

Por el contrario, el LP-182 emplea el sistema linfático como una suerte de almacén separado del resto del cuerpo que va permitiendo su liberación al la circulación general de manera progresiva, con lo que facilita la consecución del equilibrio terapéutico adecuado. Esto, explican los autores, demuestra la posibilidad de emplear el sistema linfático para la administración de fármacos anticancerígenos, lo que podría constituir una oportunidad de mejorar las perspectivas de las terapias anticancerígenas y de reducir sus efectos secundarios.

El tratamiento se encuentra como es lógico aún en fase preclínica, pero los desarrolladores ya han expresado su intención de embarcarse en ensayos clínicos de fase I en pacientes humanos con mielofibrosis a fin de acercar su aprobación definitiva. Igualmente, trabajan en el desarrollo de otros inhibidores de las quinasas linfatrópicos para tratar tumores sólidos como los de mama, cerebro, gastrointestinales o pancreáticos.

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La inmunoterapia mejora un 27% la supervivencia global en un cáncer de mama

El estudio Keynote355 se trata de avance terapéutico vital de los últimos diez años en el cáncer de mama triple negativo

Un estudio realizado por Investigadores del International Breast Cancer Center (IBCC) han demostrado que la adición de un tipo de inmunoterapiapembrolizumab, a la quimioterapia de primera línea, mejora un 27 por ciento la supervivencia global de las pacientes con cáncer de mama triple negativo avanzado con expresión de PD-L1. El estudio, publicado en la revista científica The New England Journal of Medicine (NEJM), abre la puerta a un nuevo tratamiento estándar en esta población de pacientes. Se trata del avance terapéutico más importante de los últimos diez años en el cáncer de mama triple negativo avanzado dentro del campo de la inmunoterapia.

El estudio, liderado por Javier Cortés, director del IBCC, y José Manuel Pérez García, director adjunto del IBCC, presentaron en el congreso de la American Society of Clinical Oncology de 2020 (ASCO) los primeros resultados del estudio. Las conclusiones fueron tan relevantes que, en noviembre de 2020, la agencia reguladora Food and Drug Administration (FDA) aprobó en Estados Unidos el tratamiento con pembrolizumab en combinación con quimioterapia, mientras que, tras la presentación de datos más maduros de supervivencia global en el European Society for Medical Oncology (ESMO), se decidió aprobar la misma indicación por parte de la European Medicines Agency (EMA) en octubre del 2021.

Javier Cortés, primer autor del trabajo, destaca lo siguiente: “Hasta ahora, no habíamos logrado mejorar la supervivencia global en el cáncer de mama triple negativo avanzado con un tratamiento basado en inmunoterapia, como hemos hecho con pembrolizumab. Lo sabíamos de otras patologías como melanoma cáncer de pulmón, pero nunca lo habíamos podido demostrar en este subtipo de cáncer de mama. Se trata de una noticia muy relevante porque el cáncer de mama triple negativo es actualmente el de peor pronóstico y uno de los subtipos en el que los oncólogos estamos más interesados en encontrar nuevas terapias que mejoren la supervivencia y la calidad de vida de nuestras pacientes”.

El estudio, de fase III, randomizado y doble ciego, se ha llevado a cabo en 209 centros de 29 países y se han incluido un total de 847 pacientes con cáncer de mama triple negativo avanzado independientemente de si expresaban o no el biomarcador PD-L1. Estas pacientes no habían recibido ningún tratamiento previo para la enfermedad metastásica. Las pacientes fueron randomizadas a recibir tratamiento con quimioterapia y pembrolizumab o quimioterapia más un placebo, de modo que 566 pacientes recibieron quimioterapia y pembrolizumab y 281, quimioterapia más un placebo. Los dos objetivos primarios del estudio fueron la supervivencia libre de progresión (SLP) y la supervivencia global en pacientes con diferente expresión de PD-L1 y en la población por intención de tratar.

La mediana de supervivencia con inmunoterapia es de 23 meses

Tras un seguimiento de 44,1 meses, el estudio Keynote-355 también ha demostrado que añadir pembrolizumab al tratamiento de quimioterapia aumenta de manera estadísticamente significativa en casi 7 meses la supervivencia global en pacientes con cáncer de mama triple negativo avanzado con expresión de PD-L1. La mediana de supervivencia global de las pacientes que recibieron quimioterapia y pembrolizumab fue de 23 meses y de 16,1 meses en el grupo que recibió quimioterapia más un placebo.

Los autores concluyen que, en los pacientes con cáncer de mama triple negativo avanzado cuyos tumores expresan el biomarcador PD-L1, “la adición de pembrolizumab a la quimioterapia da como resultado una supervivencia global significativamente más prolongada que la quimioterapia sola”.

“Este fármaco ha mostrado un beneficio en los tumores que tienen un biomarcador, el PD-L1. Y esta es una buena noticia, porque podemos saber qué pacientes van a beneficiarse de esta inmunoterapia, antes de administrarla. Aproximadamente el 40 por ciento de las pacientes con cáncer de mama triple negativo tienen niveles altos de este biomarcador”, explica Javier Cortés.

 

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Esta inteligencia artificial ayuda a los radiólogos a diagnosticar el cáncer de mama

Según el Sistema Europeo de Información del Cáncer, en 2020 se diagnosticaron un total de 34.088 nuevos casos de cáncer de mama solo en España. Esta enfermedad es más común entre mujeres y se estima que la probabilidad de llegar a tenerlo es de 1 de cada 8, siendo la franja de edad de entre los 45 y los 65 años la etapa de mayor incidencia.

Recientemente, una startup de biotecnología española desarrolló una Inteligencia Artificial que recomendaba a los sanitarios qué tratamientos hacer según el historial de la persona ante distintos tipos de cánceres. Sin embargo, no es la única empresa que está investigando en un método tecnológico para ayudar a las personas a las que diagnostican estas enfermedades.

Vara, una startup con sede en Alemania, ha publicado un estudio en The Lancet Digital Health en el que hablan de una IA que detecta el cáncer de mama por sí solo o ayudando a un experto humano. Según los expertos del MIT, esta tecnología podría salvar vidas al diagnosticar la enfermedad más rápidamente y al aliviar la carga de trabajo “en lugares donde hay una gran falta de especialistas”.

En el experimento de Vara, los investigadores se percataron de que, uniendo el trabajo de los radiólogos con el de la IA, conseguían resultados un 3,6% mejores que cuando el médico trabajaba por separado. Además, los profesionales del MIT afirman que la tecnología de Vara podría darse cuenta de la enfermedad incluso cuando esta se pasa por alto en las radiografías.

¿Cómo crearon la Inteligencia Artificial?

El software de Vara se está probándose ya en más de una cuarta parte de los centros de detección de cáncer de mama de Alemania. Asimismo, ha comenzado a usarse en un hospital de México y en otro de Grecia.

Para llegar a dar buenos resultados, los científicos tuvieron que dotar a la Inteligencia Artificial con más de 367.000 mamografías. Entre los datos, también incluyeron notas de los radiólogos, evaluaciones e información sobre los pacientes.

Los investigadores de Vara programaron al software para que colocase cada radiografía en la categoría que considerasen oportuna: seguro normal, sin confianza y cáncer seguro. En el caso de las ambiguas o las de cáncer seguro, los creadores de la IA derivaron al individuo a un radiólogo para un análisis más preciso.

Thilo Töllner, radiólogo que dirige un centro alemán de detección de esta enfermedad, lleva usando 2 años el invento de Vara. El sanitario reconoce que su opinión no siempre coincide con el de la Inteligencia Artificial y que a veces debe completar los informes manualmente, pero comenta que la mayoría de veces “solo tienes que presionar enter”.

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Trodelvy muestra mayor supervivencia en cáncer de mama triple negativo

Los datos finales de este fármaco de Gilead han sido presentados en ASCO

Gilead Sciences ha presentado los datos finales del estudio de fase 3 ASCENT de sacituzumab govitecán (con nombre comercial Trodelvy) en pacientes con cáncer de mama triple negativo metastásico (CMTNm) en recaída o refractario que recibieron dos o más terapias sistémicas, al menos una de ellas para la enfermedad metastásica.

En un análisis de seguimiento, el fármaco demostró mejorar la mediana de supervivencia libre de progresión en comparación con la quimioterapia elegida por los médicos (4,8 frente a 1,7 meses; HR: 0,41; p<0,0001) y alargar la mediana de supervivencia global (SG) en casi cinco meses (11,8 vs. 6,9 meses; HR: 0,51; p<0,0001) en la población estudiada. La tasa de SG a dos años fue del 20,5 por ciento (IC del 95 por ciento: 15,4 a 26,1) en el brazo de este fármaco, en comparación con el 5,5 por ciento (IC del 95 por ciento: 2,8 a 9,4) en el brazo que recibió la quimioterapia seleccionada por los médicos.

El conjugado anticuerpo-fármaco también mostró mejoras clínicamente significativas en la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) en comparación con la quimioterapia. Los resultados fueron coherentes con el análisis final publicado previamente en The New England Journal of Medicine, se presentaron en la Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) de 2022 (Abstract n.º 1071).

Aumento de la calidad de vida frente a la quimioterapia

“Estos datos finales del estudio de fase 3 ASCENT confirman el beneficio en cuanto a supervivencia y calidad de vida observado con respecto a la quimioterapia tradicional en pacientes con cáncer de mama triple negativo metastásico pretratado”, afirma Aditya Bardia, director del Programa de Investigación del Cáncer de Mama del Centro Oncológico Mass General y Profesor Asociado de Medicina de la Facultad de Medicina de Harvard, e investigador principal global del estudio ASCENT. “Hasta la fecha, existía una brecha de datos de larga duración en las opciones de tratamientos eficaces que tuvo un grave impacto en la calidad de vida y contribuyó a los malos resultados para estas pacientes.”

Además, el fármaco demostró mejoras clínicamente relevantes y estadísticamente significativas en los cinco indicadores principales de la CVRS en comparación con la quimioterapia, lo que concuerda con los informes previos. A menudo, el CMTNm se asocia con una disminución significativa en la calidad de vida, ya que los pacientes pueden someterse a muchas rondas de quimioterapia intensiva, por lo que evaluar el impacto de los síntomas es especialmente importante en este entorno.

“Esta innovación es la piedra angular de nuestro portfolio de tratamientos para tumores sólidos y el primer y único conjugado anticuerpo-fármaco que ha demostrado una mejora estadísticamente significativa de la supervivencia global y de la calidad de vida frente a la quimioterapia con un solo agente en el cáncer de mama triple negativo metastásico de segunda línea”, afirma Bill Grossman, vicepresidente y jefe del Área Terapéutica de Gilead Oncology. “Estos datos finales de ASCENT refuerzan a nuestro fármaco como una nueva opción de tratamiento estándar en este entorno”.

El perfil de seguridad de sacituzumab govitecán fue coherente con los informes anteriores. Las principales reacciones adversas de grado ≥3 relacionadas con este tratamiento en comparación con la quimioterapia fueron diarrea (11 por ciento frente a <1 por ciento), neutropenia (52 por ciento frente a 33 por ciento), anemia (8 por ciento frente a 5 por ciento) y neutropenia febril (6 por ciento frente a 2 por ciento). Las interrupciones del tratamiento debidas a reacciones adversas fueron ≤3 por ciento en ambos brazos.

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Un seguimiento en mujeres con cáncer de mama buscará tratar la recidiva

El estudio realizado por el Hospital del Mar añadirá pacientes durante un o dos años antes de empezar el seguimiento

Un estudio realizado por el Hospital del Mar, en Barcelona, demuestra que la recidiva local después de una mastectomía en mujeres con cáncer de mama es un problema olvidado y de fuerte impacto para las pacientes. La mortalidad ligada a esta situación alcanza un 40 por ciento y las autoras del estudio, Marta Jiménez Gómez, de la Unidad de Patología Mamaria del Hospital del Mar, junto con la estudiante de Fin de GradoCarlota Duch, tienen previsto dar un paso más: reclutar pacientes con mastectomías preventivas por alto riesgo, intentando preservar la piel, y estudiarlas a largo plazo para encontrar recidiva en tejido residual y buscar tratamientos para evitarlo.

Este elemento permitiría ayudar enormemente en la técnica quirúrgica, paso previo a la intervención de los oncólogos, y Jiménez relata que “si se deja mama en una mastectomía se va a estar mucho más atento a que esto no vuelva a pasar. Primero queremos ver si el estudio realizado lo podemos publicar y en paralelo empezaríamos a añadir las pacientes que vayamos reclutando. Queremos rescatar a las pacientes que se hayan hecho alguna mastectomía conservadora y añadiríamos de aquí en adelante, durante uno o dos años, pacientes del hospital hasta empezar un seguimiento”.

Hasta ahora se han analizado datos de aproximadamente 800 pacientes intervenidas en el centro hospitalario entre el año 2000 y el 2020, y un 7 por ciento presentó una recidiva local. “Actualmente el control de mastectomía es estrictamente clínico, no hay posibilidad de hacer ninguna imagen ni diagnóstico debido a que no queda mama. La idea que teníamos con el trabajo publicado es que en las pacientes que consideramos de alto riesgo, añadir alguna prueba que pueda hacer una ecografía resonancia al seguimiento”, afirma Jiménez.

Pruebas de imagen para prevenir la recidiva

Normalmente el seguimiento de cáncer de mama se realiza con mamografía bilateral, a través de una cirugía conservadora. La especialista afirma que “para hacer una mastectomía no se puede hacer mamografía, por lo que en estos pacientes de alto riesgo se tiene que añadir algún aspecto más, ya que solo con la clínica llegaríamos tarde a la recidiva”.

El estadio ganglionar, la linfadenectomía axilar y el subtipo histológico han sido identificados como factores de riesgo en mujeres con recidiva local, por lo que para estos pacientes se debería añadir, según Jiménez, “un seguimiento añadiendo alguna prueba de imagen a partir de la clínica para lograr su prevención”.

Tratamamiento neoadyuvante tras previa operación de la recivida

A nivel oncológico la recidiva no influye directamente, ya que es el cirujano el encargado de valorarla y operarla. A partir de aquí, la especialista explica que “el oncólogo realizaría el seguimiento habitual en las facetas más sectorizadas a través de los tratamientos adyuvantes. El oncólogo, después del primer diagnóstico, se encarga del seguimiento durante 10 años, aunque en caso de que la paciente notase un tumor en la zona de la cicatriz, acudiría a la Unidad de Patología Mamaria. Una vez diagnosticado y operado, los oncólogos se encargarían de realizar el tratamiento neoadyuvante”.

Actualizar el protocolo de seguimiento intrahospitalario en estos casos es una de las metas futuras que piensa abordar Jiménez, y una vez se reúna con los radiólogos del hospital, se prevé que “de forma anual en lo pacientes de algo riesgo se realice una exploración física y una resonancia o ecografía”.

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Un estudio acerca el sueño de una vacuna universal contra el cáncer

Experimentos en animales desvelan una nueva vía de estimular al sistema inmune para eliminar tumores resistentes

Desde hace unos años, la frontera de la investigación del cáncer no está dentro del tumor, sino en todo lo que le rodea. Los oncólogos lo denominan microambiente: un mundo microscópico del que aún se entiende muy poco. Las células tumorales avanzan tendiendo nuevos vasos sanguíneos con los que alimentar su crecimiento aberrante. En muchos casos, alrededor del tumor se congregan bacterias que pueden estar influyendo en la enfermedad. En ocasiones también hay células del sistema inmune que parecen dormidas. En el ambiente de los tumores más letales y difíciles de tratar —como los de páncreas o cerebro— apenas hay linfocitos T, el tipo de célula inmunitaria capaz de localizar y aniquilar cualquier amenaza externa. Es como si el cáncer llevase una capa de invisibilidad. Nueve de cada diez muertes por cáncer se deben en parte a este problema: cuando los médicos detectan la enfermedad, esta ya se ha extendido a otros órganos causando metástasis.

Uno de los mayores retos de la oncología es conseguir vacunas que convoquen a muchos efectivos distintos del sistema inmune al campo de batalla del microambiente tumoral sin importar en qué órgano esté. Para ello hay que encontrar un mecanismo molecular común a todos esos tumores. El problema es que el cáncer lleva millones de años evolucionando junto a nosotros y usa mecanismos biológicos muy similares a los de las células sanas. Matarlo puede suponer también matar al paciente. Esta dificultad ha hecho que la mayoría de vacunas contra el cáncer que se persiguen en la actualidad sean personalizadas para cada paciente y su cáncer. Esto plantea unos retos económicos y técnicos enormes: el cáncer es una de las enfermedades más prevalentes del mundo con unos 18 millones de nuevos casos diagnosticados cada año.

Un estudio ha reavivado el sueño de una vacuna polivalente contra el cáncer. Se trata de una nueva molécula identificada por el médico y experto en inmunoterapia Kai Wucherpfennig, del Instituto Dana-Farber de Cáncer, en Boston, que usa una nueva táctica para despojar a los tumores de su invisibilidad.

El cáncer daña el ADN de las células y en respuesta a ese daño se producen dos proteínas llamadas MICA Y MICB. En condiciones normales servirían para alertar al sistema inmune, pero el cáncer ha desarrollado la capacidad de cortarlas y diluirlas, lo que le hace invisible ante las defensas del organismo.

El equipo de David Mooney, bioingeniero de la Universidad de Harvard, diseñó una vacuna basada en la molécula identificada por su colega del Dana-Farber que genera anticuerpos contra esas dos proteínas. Estas moléculas se unen a ellas e impiden su cortado. Eso retira la capa de invisibilidad del tumor y hace que al lugar acudan dos tipos de células inmunitarias: linfocitos T y células asesinas naturales. Ambas vuelven a ser capaces de identificar las proteínas, se unen a ellas y destruyen las células tumorales donde están presentes.

Los científicos han mostrado que la vacuna es efectiva en varios experimentos con ratones y además han observado que genera una respuesta inmune adecuada en monos. Esta inmunización funciona incluso en casos de tumores avanzados que han causado metástasis en los animales.

“Esta vacuna podría ayudar a muchos enfermos con diferentes tipos de cáncer porque no depende de las mutaciones específicas en el cáncer de cada paciente”, explica el bioingeniero Mooney. Su equipo lleva años desarrollando vacunas basadas en estructuras tridimensionales microscópicas que una vez inyectadas funcionan como un cuartel general al que acuden decenas de miles de células del sistema inmune capaces de generar anticuerpos contra las proteínas del tumor y estimular a otros efectivos, sobre todo los linfocitos T y las asesinas naturales.

Este nuevo prototipo de vacuna contra el cáncer se ha publicado en Nature, referente de la ciencia mundial. Una de las características más destacadas es que inhabilita uno de los mecanismos de invisibilidad ante el sistema inmune más utilizados por muchos tipos de tumores, incluidos los de páncreas y glioblastoma cerebral. “El principal mensaje es que es posible desarrollar vacunas que funcionen en muchos pacientes y en tipos de tumor diferentes”, resume Wucherpfennig. El equipo planea comenzar ensayos clínicos con pacientes el próximo año.

El desarrollo de fármacos efectivos contra el cáncer es una tarea complejísima. Solo tres de cada 100 nuevos medicamentos de este tipo consiguen pasar todas las pruebas en pacientes y llegar al mercado. La tasa de éxito es menor con los tumores más complicados de combatir. Sin embargo, esta y otras aproximaciones persiguen añadir una nueva arma que sumar a los tratamientos ya a aprobados.

“Este estudio forma parte de una nueva aproximación a la inmunoterapia”, explica Ignacio Melero, inmunólogo del Centro de Investigación de Medicina Aplicada de la Universidad de Navarra. “La idea consiste en inmunizar para que se formen autoanticuerpos frente a mecanismos que usa el tumor para evadir la respuesta del sistema inmune, de forma que en pacientes vacunados se potencia la efectividad de los tratamientos de inmunoterapia. Una aproximación similar con otro tipo de vacuna ha conseguido resultados prometedores contra el melanoma”, resalta Melero.

Se refiere a los primeros ensayos clínicos en pacientes con una vacuna experimental basada en una pequeña proteína llamada IO103 que estimula la capacidad de reacción de los linfocitos T y que se administra junto a inhibidores de punto de control, un tipo de inmunoterapia contra el cáncer ya aprobada. “Hay que esperar a ver lo que deparan los ensayos clínicos, pero los resultados hasta ahora invitan a pensar que pueden sostenerse en pie”, añade Melero.

Pedro Romero, codirector del Instituto Ludwig de Investigación del Cáncer, en Suiza, resume la dificultad de conseguir vacunas no personalizadas. “El cáncer no es una entidad patológica uniforme; sino que puede haber más de 700 diferentes que se definen por perfiles moleculares distintivos. Todos los tratamientos anticáncer eficaces lo son contra un número limitado de esos subtipos de cáncer. No se puede esperar algo distinto de las futuras vacunas contra el cáncer. Sí es posible que algunas inmunizaciones como la descubierta por este grupo del Dana-Farber funcionen contra un grupo importante de tumores, lo que sería un logro importante. El biomarcador en este caso sería el nivel en la sangre de las moléculas MICA y MICB”, detalla.

Romero es optimista sobre el potencial de estas vacunas terapéuticas. “Es concebible utilizar una combinación de los dos tipos de vacunas, semi-universales y personalizadas. Habría sinergias potencialmente beneficiosas para el tratamiento de los pacientes. La inmunoterapia del cáncer está en su infancia, llegando a la adolescencia. La promesa es enorme”, concluye.

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Un tratamiento a base de sonido logra evitar las recaídas y la metástasis del cáncer

Un tratamiento no invasivo que utiliza sonido para destruir parcialmente distintos tipos de tumores podría lograr evitar las recaídas, según parecen arrojar los resultados obtenidos en los ensayos sobre modelos animales con esta técnica.

Así lo ha anunciado la Universidad de Michigan (Estados Unidos), a la que están adscritos los creadores de esta tecnología que ya se encuentra en fase clínica.

Basta con destruir un entre un 50 y un 75% del tumor

Este tratamiento, que los investigadores han dado a llamar histotripsia, consiste en enfocar mediante un dispositivo especialmente diseñado a tal efecto ondas de ultrasonido en el tejido a destruir, en este caso tejido tumoral (varios de los ensayos que están teniendo lugar se centran más específicamente en el cáncer de hígado).

Como señalábamos, la idea no es nueva: son varios los equipos que a nivel internacional trabajan en ella, y ya se están realizando ensayos clínicos (en humanos). La novedad, esta vez, es que este trabajo ha demostrado que podría ser eficaz en una buena proporción de casos incluso aunque no sea posible destruir completamente el tumor de esta forma.

Y es que, en ocasiones, hay características concretas del cáncer que hacen especialmente difícil la eliminación completa del tejido tumoral por este método, como pueden ser la localización, el estadio o el tamaño de la masa cancerígena. Por ello, para probar la eficacia de la histotripsia en este contexto, los investigadores tomaron modelos animales (ratas) y probaron a destruir sólo una porción del tumor, dejando atrás tejido tumoral viable.

De esta manera, encontraron que en estos sujetos experimentales bastaba con destruir entre el 50 y el 75% del tumor para que el sistema inmune fuera capaz de acabar con el resto, sin que se produjeran metástasis o recurrencias en el 80% de los casos.

Una tecnología prometedora

La histotripsia representa un ejemplo claro de las nuevas alternativas que se investigan en el campo de la terapia oncológica para superar las limitaciones de los tratamientos tradicionales (como la quimioterapia o la radioterapia).

Hasta ahora, esta tecnología no sólo ha arrojado buenos resultados en el tratamiento de varios tipos de tumores (y específicamente del cáncer de hígado, uno de los que tienen actualmente peor pronóstico) sino que además ha demostrado ser segura, sin las complicaciones y efectos secundarios que lastran enfoques como la radioterapia o la quimioterapia.

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Un fàrmac frena l’avenç del càncer de mama en més del 75% de les pacients

Motius per ser optimistes. Un estudi liderat pel director de l’International Breast Cancer Center (IBCC), Javier Cortés, ha demostrat com un fàrmac frena l’avenç del càncer de mama en més del 75% de les pacients. Concretament, el fàrmac trastuzumab deruxtecan “millora” la supervivència lliure de progressió al cap de dotze mesos de les pacients de càncer de mama metastàtic HER2-positiu, un dels més agressius. Així consta en la recerca publicada aquest dimecres a la nit a la revista científica The New England Journal of Medicine, que conté els resultats “més positius en la història” d’aquesta mena de malaltia. Cal recordar que l’IBCC està ubicat a Barcelona.

De fet, els resultats són “tan positius” que el fàrmac passa a ser el nou estàndard de tractament en segona línia per a pacients amb càncer de mama HER2-positiu, un 20% del total. I és que trastuzumab deruxtecan frena l’avenç del càncer en el 75,8% de les pacients, davant del 34,1% que s’aconsegueix amb el tractament estàndard. Així, l’estudi indica que la taxa de desaparició total del tumor es dona en el 16,1% de les pacients, davant del 8,7% que s’assoleix amb el tractament estàndard, trastuzumab emtansina (TDM1). A més, la supervivència global al cap de dotze mesos va ser del 94,1% entre les pacients de la branca de trastuzumab deruxtecan enfront del 85,9%, entre les pacients de la branca de TDM1, mentre que la taxa de resposta global va ser del 79,7% amb el primer enfront del 34,2% en el segon.

Com un “cavall de Troia”

Es tracta d’un immunoconjugat que actua com un “cavall de Troia” perquè burla les defenses de les cèl·lules tumorals per entrar en elles i atacar-les alliberant la seva càrrega. S’administra per via intravenosa i viatja a través de la sang fins a les cèl·lules tumorals, on reconeix la porta d’entrada d’aquestes cèl·lules malignes, en aquest cas el receptor HER2, entra sense ser detectat i allibera la quimioteràpia que transporta les cèl·lules per destruir-les, sense danyar “tant” altres cèl·lules sanes. El fàrmac està compost d’un anticòs monoclonal (trastuzumab), unit mitjançant una unió a molècules de quimioteràpia (deruxtecan).

L’estudi és un assaig clínic de fase III d’àmbit internacional, en el qual han participat 524 pacients de 169 centres de quinze països i s’ha portat a terme entre el 20 de juliol del 2018 i el 23 de juny del 2020. Del total, 261 pacients van ser assignades aleatòriament a la branca de l’estudi on van rebre trastuzumab deruxtecan i 263, a la branca del tractament estàndard, el TDM1. Els resultats preliminars de l’estudi “Destiny Breast-03” es van presentar a la sessió presidencial del congrés de la European Society for Medical Oncology (Esmo) el setembre passat i la seva publicació ara a The New England Journal of Medicine confirmen la seva “solidesa”.

Un tractament innovador

“Aquest fàrmac és tan innovador i millora el pronòstic de forma tan cridanera respecte al tractament estàndard actual que podríem trobar-nos davant el medicament més actiu en la història del càncer de mama”, ha indicat Cortés. El director de l’estudi també ha augurat, encara que sigui de manera preliminar, que el fàrmac “podria arribar a curar la malaltia en algunes pacients, perquè hem vist que el tumor desapareix en el 16% dels casos, o, com a mínim, a augmentar les possibilitats reals de cronificar la malaltia”. De fet, davant dels resultats de l’estudi, Cortés augura que el medicament “avançarà a la primera línia de tractament i als tumors localitzats per, fins i tot, valorar desescalar el tractament de quimioteràpia”.

Com a contrapartida, el trastuzumab deruxtecan va provocar pneumonitis (inflamació pulmonar) en un 10,5% dels casos, davant l’1,9% del tractament fins ara estàndard. En tot cas, els responsables de l’estudi afirmen que el monitoratge o seguiment estret de les pacients tractades amb el nou fàrmac permet detectar, tractar precoçment i controlar aquest efecte advers “en la immensa majoria” de les pacients. La recerca amb trastuzumab deruxtecan en càncer de mama HER2-positiu continua en marxa i, al llarg del 2022, es presentaran noves dades de toxicitat, qualitat de vida i eficàcia enfront de les metàstasis cerebrals actives, segons ha anunciat Cortés.

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Semillas magnéticas para combatir el cáncer de mama

Una nueva técnica basada en la colocación de un dispositivo del tamaño de un grano de arroz, y aplicada con éxito por el equipo del Hospital Quirónsalud Valle del Henares, facilita la cirugía de tumores no palpables

Según los últimos datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el cáncer de mama es el más frecuente en mujeres y el tercero más diagnosticado por número total de nuevos casos tras el cáncer colorrectal y el de próstata. Alrededor del 28,5% de los cánceres diagnosticados en mujeres se originan en la mama, y se estima que una de cada ocho mujeres en nuestro país lo padecerá a lo largo de su vida.

Sin embargo, frente a esta elevada incidencia, los datos de supervivencia invitan a insistir en la estrategia de prevención, detección precoz y tratamiento integral. Según la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN), en el período 2008-2013 la supervivencia neta a 5 años en mujeres con cáncer de mama fue del 86%, la tercera más elevada en este sexo, solo por detrás del cáncer de tiroides (93%) y del melanoma cutáneo (89%), y la quinta considerando ambos sexos.

Localización precisa de lesiones no palpables

Las novedades terapéuticas no hacen sino mejorar las expectativas de las pacientes de cáncer de mama. Recientemente, la doctora Covadonga Martí Álvarez, responsable de la Unidad de Mama del Hospital Quirónsalud Valle del Henares, junto con la especialista del servicio de Ginecología y Obstetricia del citado centro, Raquel Fernández Huertas, realizaron la extirpación de un cáncer de mama no palpable. La tumorectomía dirigida tuvo lugar con la última tecnología para combatir esta neoplasia: las semillas ferromagnéticas.

Hasta ahora, la cirugía de las lesiones no palpables de la mama se realizaba marcando la lesión con un hilo metálico denominado arpón. Una técnica que presenta inconvenientes tanto para la paciente (incomodidad, colocación justo antes de la cirugía, riesgo de hemorragia) como para el cirujano (localización imprecisa de la lesión o desplazamiento del arpón).

«En los últimos años, la industria ha desarrollado unos dispositivos de distintos materiales denominados semillas. El marcaje de lesiones no palpables con estos dispositivos ofrece muchas ventajas. Permite una localización precisa del tumor y de los ganglios axilares afectos. Además, puede realizarse con días, semanas o meses de antelación respecto a la cirugía», destaca la doctora Martí.

Precisión milimétrica

Según explican desde la Sociedad Española de Senología y Patología Mamaria, «el marcador Magseed es una pequeña semilla hecha de acero de grado quirúrgico, que se coloca en el tejido para marcar tumores antes de la cirugía, y así ayudar al cirujano a localizar con precisión el cáncer en la sala de operaciones, así como a extraerlo de una pieza». Una vez colocado, no puede ser desalojado o dañado y es detectado con precisión milimétrica por la sonda Sentimag.

Para este procedimiento es imprescindible la colaboración del servicio de diagnóstico por imagen. En el caso de la intervención en el Hospital Quirónsalud Valle del Henares, fueron los doctores Gonzalo Monedero –jefe asociado– y David Blanco los que pudieron colocar la semilla ferromagnética en el centro de la lesión gracias a dichas técnicas.

Mayor comodidad y mejor recuperación

Esta nueva solución permite localizar la lesión por métodos menos invasivos. Además, «se trata de un método libre de radiación y sin problemas de migración», añade la doctora Martí. La especialista resalta la importancia de lograr una marcación fiable de las lesiones cancerosas, no solo para lograr un mayor éxito en las intervenciones quirúrgicas, sino para asegurar una mayor comodidad y una mejor recuperación de las pacientes.

Según la doctora Martí, los últimos avances están permitiendo que cada vez más mujeres diagnosticadas con cáncer de mama puedan conservarlas al máximo, además de preservar los ganglios linfáticos que muchas veces, en caso de sospecha, se diseccionan durante la cirugía. Asimismo, el marcaje de ganglios sospechosos antes de la quimioterapia sirve para comprobar su respuesta al tratamiento. De esta manera, el cirujano de mama podrá realizar posteriormente una extirpación más específica y verificar si el cáncer se ha diseminado.

Como un grano de arroz

La semilla ferromagnética Magseed tiene unas dimensiones de 5×1 milímetros (como un grano de arroz), y permite ofrecer a las pacientes el abordaje «más vanguardista y seguro» para los tumores no palpables de mama en el momento actual, además de reducir las secuelas y disminuir el tiempo de recuperación necesario tras la intervención.

Con ellas se consigue una operación «más efectiva» para el personal sanitario, pero también una mejor experiencia para la paciente. Su implantación se puede programar hasta con varias semanas de antelación respecto a la intervención. «Hay que agradecer la colaboración de Sysmex España en la realización del primer caso de tumorectomía dirigida con semilla en el Hospital Quirónsalud Valle del Henares», concluye la doctora Martí.

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Diseñan un nuevo sistema de detección del cáncer de mama que acaba con las falsas alarmas

Predecir la evolución del cáncer para salvar vidas: así es el proyecto dirigido por dos investigadoras españolas

Una de las mejores herramientas que tiene la ciencia médica en la lucha contra el cáncer es la detección temprana y precisa. Por eso, se dedican muchos esfuerzos para mejorar la diagnosis.

Ahora, se ha conocido que oncólogos británicos han diseñado un nuevo sistema de detección de cáncer de mama, que sustituiría al actual, que está en vigor desde hace 30 años.

El objetivo es acabar con las falsas alarmas mejorar las ratios de detección actuales. Entre otras medidas, se contempla invitar a las mujeres a hacerse su primera mamografía a la edad de 40 años, diez antes de lo que se hace ahora, al menos en el sistema público de salud en Reino Unido.

Además, en lugar de un solo escaneo, se les ofrecería una serie de pruebas para determinar una puntuación de riesgo de cáncer de mama personalizada, y los resultados se usarían para decidir cuándo deberían someterse a un examen de detección.

En los ensayos actualmente en curso, a las mujeres identificadas como de bajo riesgo (se estima que una de cada cinco) se les dice que no es necesario que regresen hasta dentro de cuatro años. En cambio, se invita a las mujeres con mayor riesgo a realizarse exploraciones más frecuentes.

La detección del cáncer de mama se ofrece actualmente a todas las mujeres en el Reino Unido con edades comprendidas entre los 50 y los 70, cada tres años. El nuevo programa tiene como objetivo detectar el cáncer en las etapas más tempranas, antes de que se puedan notar los bultos y cuando es más probable una cura.

Los problemas de los métodos actuales

Sin embargo, algunos expertos han criticado durante mucho tiempo los métodos utilizados. Las mamografías arrojan falsos positivos en aproximadamente tres de cada 100 mujeres, lo que genera preocupaciones innecesarias.

Otro problema es la densidad mamaria, el término utilizado para describir la proporción de tejido graso, glandular y fibroso dentro de la mama, y que también representa un problema.

Las mujeres jóvenes tienden a tener senos densos, con mayor cantidad de tejido glandular y fibroso, y menor cantidad de grasa. El tejido mamario denso aparece blanco en las radiografías, al igual que los tumores, lo que hace que la mamografía sea más difícil de interpretar.

La investigación sugiere que las exploraciones pueden pasar por alto hasta el 40% de los tumores en los senos densos, dando un resultado falso negativo.

Los médicos también dicen que las pruebas de detección de senos conducen al descubrimiento de pequeños tumores en etapa temprana que tal vez nunca crezcan o causen problemas. La dificultad que enfrentan los equipos médicos es que es imposible saber cuál de ellos progresará y cuál no, por lo que todos reciben tratamiento.

Esto significa cirugía y posiblemente radioterapia, quimioterapia y otros tratamientos farmacológicos. En algunos casos, estas intervenciones pueden haberse administrado innecesariamente.

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