En torno a un 80% de las mujeres con cáncer de mama ven alteradas sus relaciones sexuales

El cáncer de mama es mucho más que una enfermedad. Al miedo que supone la misma palabra ‘cáncer’ y los efectos secundarios que producen los tratamientos, que cada vez son menos agresivos y más personalizados pero siguen produciendo cambios físicos importantes, se unen los cambios en todo el entorno de la mujer: amigos, ámbito familiar, laboral… y sexual. Porque aunque siga siendo un tema sobre el que se pasa de puntillas, en torno a un 80% de las mujeres con cáncer de mama ven alteradas sus relaciones sexuales.

Por un lado, están los cambios físicos. “Tras el cáncer no se sufre una menopausia, sino una supermenopausia. Los inhibidores de aromatasa (reducen los niveles de estrógenos) son buenos para la enfermedad, pero fatales para la mucosa vaginal. La atrofia urogenital es un concepto más amplio que el sexual, comprende la uretra y toda la zona alrededor, el adelgazamiento de la mucosa provoca infecciones, escozor y otros problemas. Cada vez hay más tratamientos, pero es difícil que las pacientes hablen con total apertura. Muchas veces al explorar lo vemos nosotros y preguntamos”, señaló Mercedes Herrero, ginecóloga de HM Hospitales, en la VII Jornada Viaje a través del cáncer de mama, que se celebró en el HM Sanchinarro, organizada un año más por la revista YO DONA y EL MUNDO, con el patrocinio de Solán de Cabras y la colaboración de Bioxán, NHC, Palex, Novartis y Roche.

En esa primera mesa sobre sexualidad y estética se trató también la autoestima, que se ve muy afectada y hace que muchas mujeres teman enfrentarse al espejo. En muchos casos mejora tras la micropigmentación de la areola y el pezón. “Nunca se imaginan que va a ser tan realista. Cuando terminas el tratamiento, pierden de alguna forma el sentimiento de dolor que han pasado”, comentó Rocío Mariscal, especialista en micropigmentación estética y oncológica.

“‘Me siento mal, mutilada, me siento vieja’, son palabras que escucho a menudo en la consulta y todo eso hay que trabajarlo”, explicó Elena de Iracheta, psicóloga clínica, sexóloga y terapeuta EMDR. “Cuando llegan a consulta están un poco desvalidas, se han recuperado pero se dan cuenta de que todo ha cambiado y que han dejado las relaciones sexuales para dedicarse a sobrevivir, pero se pueden retomar con normalidad”, señaló.

Entonces, ¿se ven más afectadas las relaciones sexuales de las mujeres con cáncer que las de otras mujeres? “De alguna manera sí porque vivimos en una sociedad hipersexualizada y nuestros cuerpos están más sujetos a objeto de deseo, estamos socializadas para ser deseables, no tanto para atender nuestros deseos”, explicó la psicóloga-psicoterapeuta Yolanda Bernárdez. Pero todas coincidieron en que muchas mujeres sin cáncer, en torno a un 40%, sufren también alteraciones sexuales. “Todo depende de cómo fuera antes su vida sexual. Ésta, como la relación en general con su pareja, se puede ver reforzada ante la adversidad o por el contrario arruinarse, pero no por el cáncer en sí, podría ser por cualquier otra cosa”, recalcaron.

La sexualidad y la estética como asignaturas pendientes en el cáncer de mama fueron algunas de las cuestiones que se han tratado en esta edición. La directora de la revista YO DONA, Marta Michel, acompañada por José Luis de la Serna, patrono de la Fundación de Investigación en HM Hospitales, y Laura García Estévez, directora de la Unidad de Mama del Centro Integral Oncológico Clara Campal (Madrid), fueron los encargados de dar la bienvenida a los asistentes y moderaron algunas de las mesas de debate.

En la segunda mesa de debate, centrada en las nuevas tecnologías sanitarias y moderada por José Luis de la Serna, se trató concretamente la aplicación Única, una app que hace honor a su nombre y podría ser la primera de este tipo en todo el mundo. Nace de la experiencia de la oncóloga Ana Lluch, del Hospital Clínico de Valencia, que daba su número personal a las pacientes para que le enviaran whatsapps si tenían dudas o preguntas.

“A veces la consulta se queda corta o se olvidan cosas. Surgió la idea de hacer un mecanismo de conexión entre pacientes y médicos, sin sustituir las consultas, una herramienta que también podría ser útil para los oncólogos para conocer toxicidades que al llegar a consulta se olvidan y para saber el estado de ánimo de la paciente”, explicó Begoña Bermejo, oncóloga médico también del Hospital Clínico de Valencia.

Completamente personalizada, la app ofrece información dependiendo del estadio en el que está la paciente, indicó Tania Hevia, directora general de Wake App Health, que desarrolla la aplicación. Recuerda pruebas pendientes, da píldoras motivacionales para acompañar en los momentos más duros y recoge datos que le facilita la misma paciente sobre su estado físico y emocional, datos que su médico puede ver en todo momento en su ordenador, y de esa forma ponerse en contacto con la paciente si lo estima oportuno, además de recibir las consultas de las pacientes a través de mensajes y ver en unos segundos las estadísticas de los últimos tres meses de todo lo que rodea a las pacientes.

“Con la app puedes estar más en el momento que necesita la paciente porque cuando va a consulta a lo mejor se siente bien cuando una semana antes no lo estaba. Si yo veo que está mal, le envío un mensaje preguntándole si la puedo ayudar en algo. Nos puede hacer el viaje más fácil”, destacó la doctora Vicenta Almonacid, psicooncóloga del Hospital Quirón Valencia. De la Serna destacó que es un traje a medida para el Clínico de Valencia y puede ser una buena base para otros hospitales. “Me gustaría que ese piloto con 30-40 mujeres pueda ser de 300-400”, aseguró.

La última mesa de la jornada, dedicada a las nuevas investigaciones, estuvo moderada por la doctora Laura García Estévez y puso el acento en la importancia de los ensayos clínicos y la investigación para avanzar en nuevos tratamientos. En este sentido, la doctora Eva Ciruelos, presidenta del Grupo SOLTI de investigación en cáncer de mama, destacó los avances en el tratamiento de los tumores hormonosensibles que se han producido en los últimos años. “Estos tumores se pueden beneficiar de tratamientos hormonales, que son orales, eficaces y menos tóxicos que la quimioterapia”, señaló la especialista en cáncer de mama del Hospital 12 de Octubre de Madrid.

Además recordó que “en los últimos cuatro o cinco años hemos conseguido llevar a la práctica fármacos biológicos, que funcionan a distintos niveles celulares, y que en combinación con tratamientos hormonales han demostrado ser más eficaces que los tratamientos hormonales solos”. Estos tratamientos funcionan tanto en pacientes que no habían sido expuestas previamente a tratamientos hormonales para la enfermedad avanzada, como en aquéllas en que dichos tratamientos ya habían dejado de funcionar.

La presidenta de SOLTI denunció las carencias en la financiación que tienen las investigaciones independientes en nuestro país. “Algunas de las preguntas a los problemas que vemos los oncólogos en España se pueden quedar sin respuesta por falta de financiación” señaló. Una idea en la que coincidió la doctora Ana Lluch, que reclamó una ley de mecenazgo para que las empresas privadas y la sociedad en general se impliquen más en la financiación de las investigaciones, más allá del lazo rosa, como apuntaba por su parte Yolanda Fernández, directora de la Unidad de Mama del Hospital Clínico de Asturias.

Para abrir la jornada, antes de dar paso a las mesas de debate, se visionó el documental Historias de mujeres: primera parada, China, la primera parada de las cinco que va a hacer este viaje audiovisual, idea de la doctora Laura García Estévez, que recorre los cinco continentes para ver cómo viven la enfermedad mujeres de todo el mundo y que cuenta con la participación desinteresada de Televisión Española.

 

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